Presentan obesidad jóvenes que han tenido VIH toda su vida

Un estudio realizado en Estados Unidos, que dio seguimiento a personas que adquirieron el VIH en la niñez, encontró que estos adultos jóvenes presentan obesidad persistente y que empeora, todo debido a que han pasado toda su vida con el virus y a la exposición prolongada a los medicamentos antirretrovirales. De acuerdo con el sitio web especializado Aidsmap.com, parece ser que hay una interacción compleja entre el daño directo causado por el virus, el tratamiento durante toda la vida y la inflamación subyacente, que tiende a ser persistente en la infección por VIH (sin importar si la persona tiene un tratamiento exitoso). Diferencias significativas La investigación, publicada en la revista Journal of Acquired Immune Deficiency Siyndromes, siguió durante 19 años los resultados clínicos de 70 adultos que adquirieron el VIH en la infancia, ya sea desde su nacimiento o debido a una transfusión. En el momento de los últimos análisis, se les comparó con 47 personas que no tenían el VIH, pero que eran similares en cuanto a edad, sexo, origen étnico y otros factores. También se consideró un grupo de 40 personas con VIH a quienes se dio seguimiento durante un periodo de siete años. Al momento de concluir los análisis, la mayoría de las y los jóvenes con VIH estaban en sus años veinte, 54% tenían la infección suprimida y también la mitad habían estado expuestos a terapia antirretroviral por 16 años o más. En comparación con las personas sin VIH, los jóvenes con VIH tuvieron una presión arterial significativamente más alta, más casos de triglicéridos elevados y más casos de resistencia la insulina, aunque tuvieron niveles más bajos de colesterol de tipo HDL. La prevalencia de obesidad no tuvo diferencias significativas entre los dos grupos. Al comparar al grupo con las 40 personas que también tenían VIH, el colesterol HDL se incrementó significativamente con el tiempo. De igual forma, el porcentaje de personas que tenían sobrepeso aumentó de 28 a 53%, y las personas con obesidad fueron de 13 a 25%. El equipo de investigación concluyó que las personas que adquirieron el VIH en su infancia fueron más propensas a presentar obesidad central (es decir, concentrada en la cintura) que las que no tienen VIH. Sus hallazgos subrayan la persistencia a largo plazo y los factores de riesgo asociados a la obesidad entre personas con VIH que ha estado en tratamiento antirretroviral toda su vida. Aun con los posibles efectos colaterales, el tratamiento antirretroviral sigue siendo indispensable para que las personas con VIH vivan más y mejor. Si quieres saber cómo iniciar tu tratamiento o deseas retomarlo, en AHF Panamá podemos ayudarte. Contáctanos en nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.
Persiste discriminación laboral a personas con VIH

Aun después de 40 años de presencia del VIH en el mundo, persisten altos niveles de estigma y en particular discriminación laboral contra las personas que tienen el virus. Así lo reveló una encuesta realizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la empresa encuestadora Gallup. La investigación se realizó a nivel global y participaron más de 55 mil personas en 50 países de todas las regiones del mundo. El estudio, publicado en inglés, pero cuyo resumen ejecutivo está disponible en español, mostró que los prejuicios que obstaculizan que las personas con VIH se integren a un mundo laboral libre de discriminación provienen, principalmente, del desconocimiento sobre la infección. Por ejemplo, sólo la mitad (51.9%) de las personas encuestadas sabía que el VIH no se transmite por usar el mismo baño, y sólo una de cada cuatro personas respondió de manera correcta las preguntas sobre cómo se transmite el VIH. Diferencias de perspectiva En general, más de un tercio (35.6%) de los participantes en la encuesta dijeron que a las personas con VIH no se les debería permitir trabajar con personas que no tienen VIH, y casi 3% piensan que depende. Por otro lado, el 50.5% de los encuestados considera que quienes tienen VIH sí deberían poder trabajar con personas sin VIH Sin embargo, los porcentajes de aceptación varían según la región: en Asia-Pacífico, sólo 40% de los participantes cree que las personas con VIH sí deberían poder trabajar con aquellas que no tienen el virus, siendo la región que muestra más baja aprobación, mientras que en África meridional, 89.9% de encuestados sí considera adecuada esa afirmación. La región de América Latina y el Caribe es la tercera que se muestra altamente aceptante, con 75.4% (después de Europa occidental y central y América del norte, ambas con 81.8%). La encuesta también detectó que las regiones con los mayores porcentajes de personas que aceptan que una persona con VIH trabaje con otras que no tienen VIH son aquellas donde es más probable que los encuestados conozcan a alguien con VIH. Esto sugiere un vínculo importante entre el conocimiento personal de personas con VIH y las actitudes positivas hacia compartir el espacio laboral, dice el informe. El conocimiento reduce la discriminación El porcentaje global de personas encuestadas que apoya la realización de pruebas de VIH obligatorias para acceder a un empleo fue todavía muy alto: 59.6%. Sin embargo, en Europa occidental y central y América del norte, apenas 23.4% se dijo a favor de esta medida. Cabe recordar que hace más de una década, en septiembre de 2010, la OIT emitió una recomendación para eliminar las pruebas obligatorias de VIH para acceder a un puesto de trabajo. Sin embargo, este tipo de exámenes se siguen realizando en todo el mundo, a veces incluso sin el conocimiento de las y los trabajadores. El informe destaca que un mayor conocimiento sobre cómo se transmite el VIH está asociado con un menor respaldo a las pruebas obligatorias de VIH para trabajar, ya que menos de la mitad (47.6%) de quienes respondieron correctamente a las preguntas sobre cómo se transmite el virus apoyan que ese realicen pruebas obligatorias de VIH a los aspirantes a un trabajo, en comparación con 63.4% de quienes no respondieron todas las preguntas de forma correcta. De igual forma, las personas que comprenden mejor cómo se transmite el VIH tienden a estar más de acuerdo con que las personas con VIH puedan trabajar directamente con otras que no lo tienen, sostiene la investigación. Si tienes dudas sobre el VIH o quieres hacerte una prueba gratis, en AHF Panamá podemos ayudarte. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.
Alto riesgo de insuficiencia cardiaca en personas con VIH

Un reciente y extenso estudio confirmó el vínculo entre la insuficiencia cardiaca y el VIH, aun en aquellas personas que no serían consideradas en riesgo en otras circunstancias. Por esto, quienes vivan con VIH y tengan menos de 40 años, sean de sexo femenino o sean originarios de la región Asia-Pacífico deben poner especial atención en la salud de su corazón. La investigación, publicada en la revista médica Mayo Clinic Proceedings, consistió en un análisis retrospectivo de 16 años (2000-2016), comparando una proporción de 1 persona con VIH por 10 personas sin VIH. En total, se estudió a más de 38 mil 800 personas con el virus y más de 386 mil sin éste. El objetivo fue evaluar el riesgo de insuficiencia cardiaca es decir, la incapacidad del corazón para bombear la sangre necesaria a todo el cuerpo en relación con la infección por VIH. Además, el equipo deseaba investigar si este riesgo varía según las características demográficas. Un riesgo anunciado Según lo explica el sitio web especializado Poz.com, este estudio se suma a otros que han mostrado que el VIH parece estar ligado a un mayor riesgo de enfermedad cardiaca, incluyendo ataque cardiaco y accidente cerebrovascular. Un estudio de 2019, realizado en 20 mil personas con VIH, arrojó que el virus se asoció con 3.2 veces más incidencia de insuficiencia cardiaca que en personas sin el VIH. Para el estudio reciente, dentro del grupo de personas con VIH solamente 19% tenía una infección controlada, esto es, una carga viral suprimida gracias al tratamiento. El promedio de edad fue de 41 años, sólo 12% de los participantes eran mujeres y únicamente 4% del total tenían origen en Asia-Pacífico. Ya en los primeros 3.8 años de análisis, se observó que las personas con VIH eran 68% más propensas a haber sido diagnosticadas con insuficiencia cardiaca que las personas sin el virus. Y al observar los datos por edad, resultó que las personas con VIH que tenían entre 21 y 40 años de edad tenían 2.45 veces más riesgo de insuficiencia cardiaca en comparación con sus pares VIH-negativos. Las mujeres con VIH tuvieron 2.48 veces más riesgo de insuficiencia cardiaca que las que no tenían la infección. Y aun cuando eran sólo una pequeña parte de la muestra, las personas con VIH provenientes de Asia-Pacífico mostraron el riesgo más alto, 2.5 veces, de padecer esta complicación. Si bien el estudio no abundó en cuáles medicamentos antirretrovirales estaban tomando los participantes, los autores sugieren que es el VIH por sí mismo el que incrementa el riesgo de salud estudiado. Por esto, consideran que es muy importante implementar pruebas que detecten insuficiencia cardiaca en la atención integral para el VIH. Si no sabes si vives con el VIH y quieres terminar con esa duda, en AHF Panamá podemos ayudarte. Hacemos pruebas de detección gratuitas y te asesoramos sobre cómo y dónde iniciar tu tratamiento antirretroviral. Contáctanos en nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.
Genes del VIH pueden ser removidos de células infectadas

Una tecnología en desarrollo ha mostrado potencial para remover genes del VIH del ADN de las células a las que ha invadido, de acuerdo con el portal especializado Aidsmap.com Los equipos de investigación también están estudiando cuáles podrían ser las consecuencias de este procedimiento para saber cómo podrían mitigarse los efectos secundarios. Cabe recordar que el VIH actúa al anclarse a un tipo específico de células de defensa del cuerpo humano, e inyectarles su material genético, el cual se convierte en ADN gracias a la célula a la que ha invadido. Este ADN se integra con el ADN de la célula y comienza a producir copias del virus. Los medicamentos antirretrovirales interrumpen este proceso y por eso son capaces de mantener la infección bajo control. La nueva tecnología, identificada con las siglas CRISPR-Cas9, es una herramienta molecular adaptada de una técnica que usan las bacterias para remover material genético que ha sido integrado a su propio ADN. ¿Cómo funciona? Mediante esta tecnología, los científicos podrían seleccionar una secuencia del material genético, como la parte del VIH que se ha integrado al genoma de la célula, y enviar a la enzima Cas9 para que corte este material de la secuencia del ADN. Para estudiar las posibilidades, actualmente se están realizando dos estudios. Uno de ellos, en la Universidad de Pisa, Italia, demostró la capacidad de CRISPR-Cas9 para remover el material genético del VIH de las células infectadas, pero también encontró que los fragmentos removidos de ADN pueden reintegrarse y reanudar el proceso de replicación de virus. El otro estudio se realiza en la Universidad de Nebraska, Estados Unidos, y mostró que, cuando esta tecnología se programa para atacar los dos genes más importantes del VIH en varios puntos, la replicación viral se detiene casi totalmente, además de que no se observó un daño inmediato ni evidente al ADN celular. Hasta el momento queda mucho por analizar, por ejemplo, verificar que la enzima Cas9 no se equivoque y corte otras secciones del material genético que no sean del virus, sino de la propia célula. Para esto, los investigadores deberán estudiar el genoma celular completo. Estos experimentos sólo han sido realizados en laboratorio con una cantidad limitada de células, por lo que falta un buen tramo del camino para probar que la tecnología es segura y que puede ser probada en seres humanos. Hasta hoy, el VIH es una infección crónica, por lo que es importante prevenirla y atenderla. Acércate a AHF Panamá, donde te ofrecemos pruebas de VIH gratis y orientación sobre el tratamiento antirretroviral. Acude a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.
En 2020, cada dos minutos se infectó un niño con VIH

Durante el primer año de la pandemia de COVID-19, el 2020, cuando menos 300 mil niños y niñas se infectaron con VIH, es decir, uno cada dos minutos, informó el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).Además, alrededor de 120 mil menores murieron debido a causas relacionadas con el sida en ese mismo año, es decir, uno cada cinco minutos. En el marco de la conmemoración del Día Mundial del Sida, el 1 de diciembre, UNICEF presentó su informe El VIH y el sida: Panorama mundial, donde advierte que la pandemia de COVID-19 ha profundizado las desigualdades que durante largo tiempo han sido alimentadas por la epidemia de VIH, y esto hace crecer el riesgo de que niños y niñas en condiciones vulnerables, adolescentes, mujeres embarazadas y madres lactantes no tengan acceso a los servicios de prevención y tratamiento del VIH. El aumento de la pobreza, los problemas de salud mental y el abuso están incrementando el riesgo de infección entre los niños, las niñas y las mujeres, declaró Henrietta Fore, directora ejecutiva de UNICEF. Por esto, hizo un llamado a subsanar las desigualdades que podrían llevar a que niñas y niñas pierdan la batalla contra el sida. Poca detección y escaso tratamiento De cada cinco niños que viven con VIH, dos no lo saben, y de aquellos que están diagnosticados, sólo poco más de la mitad reciben tratamiento antirretroviral, expuso UNICEF. En su informe, recuerda que durante 2020, los servicios de VIH sufrieron importantes interrupciones en muchos países a causa de la nueva pandemia de coronavirus. En países muy afectados, las pruebas de detección de VIH en niños y niñas disminuyeron entre 50 y 70%, y los menores de 14 años que iniciaron tratamiento se redujeron entre 25 y 50%. Aunado a esto, los confinamientos incrementaron las tasas de infección a causa de la violencia de género, de una atención intermitente y de la escasez de insumos básicos. De igual modo, en algunos países disminuyeron los partos en hospitales, por lo que las pruebas de VIH a las madres y los nuevos tratamientos de VIH se vieron afectados negativamente. La instancia internacional señala que, aunque los servicios parecieron restablecerse en junio del mismo 2020, la cobertura sigue siendo muy inferior a la que se tenía antes de la pandemia de COVID-19, y aún no se conoce el verdadero alcance de sus repercusiones. También destaca que la cobertura de tratamiento antirretroviral en niños y niñas es mucho menor que la de las mujeres embarazadas (85%) y adultos en general (74%). En América Latina y el Caribe, apenas al 51% de menores que necesitan tratamiento, lo reciben. En AHF Panamá te acercamos servicios de VIH sin costo y en un ambiente de confidencialidad. Si necesitas una prueba de VIH gratis o condones para protegerte, acude a nuestra oficina o escríbenos por Whatsapp.
Para frenar al VIH hay que parar la violencia contra las mujeres

En los países donde está más presente el VIH, la violencia en la pareja puede aumentar la probabilidad de que una mujer contraiga el VIH hasta en un 50%, informó el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA). Además, la violencia o el simple miedo de sufrirla son obstáculos para el acceso de las mujeres a servicios de salud y disminuyen la capacidad de ellas para negociar el uso del condón con sus agresores. De acuerdo con un boletín de ONUSIDA, publicado con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, una de cada tres mujeres y chicas adolescentes sufre violencia sexual o física por parte de sus esposos, parejas masculinas o extraños. Es decir, son violentadas en sus hogares o sus barrios, que son los lugares donde deberían sentirse más seguras. Esto es preocupante puesto que la violencia de género representa un obstáculo para poner fin al sida en 2030, como se ha planteado el mundo, convocado por ONUSIDA. Pasos necesarios para avanzar La directora de ONUSIDA, Winnie Byanyima, hizo un llamado a los países miembros y a las agencias de Naciones Unidas, además de todos los sectores sociales, a dar una respuesta inmediata y sistemática a las situaciones donde interactúan el VIH y la violencia contra mujeres y niñas. Para esto, propuso 5 acciones: Cumplir las normas internacionales para la prestación de servicios sanitarios a mujeres y niñas con VIH, o a aquellas que están en mayor riesgo de contraerlo, para lo cual es necesario tomar medidas contra la violencia de género en los servicios de VIH. Prevenir tanto el VIH como la violencia de género desde la niñez y adolescencia, invirtiendo en una educación que tenga un impacto en las normas de género y que incluya la educación integral en sexualidad. Impulsar programas sobre VIH que cuestionen las masculinidades dañinas, ya que éstas alimentan tanto la pandemia de VIH como la violencia contra mujeres y niñas. Acabar con la impunidad de la violencia contra mujeres y niñas que viven con VIH, y difundir conocimientos sobre derechos humanos entre estas mujeres y niñas, y las que están en mayor riesgo de contraer VIH. Invertir en el liderazgo de las mujeres, fomentar la participación de ellas en la toma de decisiones sobre las problemáticas del VIH y de la violencia de género. La violencia contra las mujeres es una de las desigualdades que ONUSIDA se ha planteado erradicar, con el fin de lograr que el VIH no sea más una amenaza para la salud pública en 2030. Si quieres un espacio seguro y libre de discriminación para hacerte una prueba gratis de VIH o para resolver tus dudas sobre la infección, en AHF América Latina y el Caribe podemos ayudarte. Acércate a nuestra oficina más cercana en tu país o escríbenos por Whatsapp.
Prueban terapias genéticas contra el VIH

Entre las estrategias que se han probado para tratar la infección por VIH, la comunidad científica está ahora explorando las terapias genéticas. Esta vía permite trabajar directamente en las células del sistema inmunológico, que el VIH necesita para invadirlas y poder replicarse a partir de ellas. Actualmente, dos investigaciones en curso están probando, por un lado, el funcionamiento de células inmunológicas genéticamente modificadas para resistir al VIH, y por el otro, un método para eliminar el ADN del virus alojado en los cromosomas de las células infectadas. Según lo informa el sitio web especializado Poz.com, estos ensayos podrían llevar a conseguir algo que hasta ahora no se ha logrado: una cura funcional de la infección, o bien una remisión del virus a largo plazo. Células modificadas genéticamente La primera investigación la está desarrollando la empresa American Gene Technologies. Está estudiando un tratamiento que utiliza células T CD4, las células del sistema de defensa que el VIH ataca y utiliza para replicarse, pero genéticamente modificadas para resistir la entrada del virus. Para implementar esta terapia, se recoge una muestra de sangre de la persona con VIH y de ella se seleccionan aquellas células T CD4 que reconocen una proteína específica del virus, la cual le permite anclarse a la célula (y luego infectarla). Después se utiliza un tipo de virus inofensivo para insertar genes en esas células y desactivar los receptores de la proteína que ancla al VIH. Finalmente, las células T CD4 modificadas se reproducen y son reintroducidas al cuerpo de la persona. Esta circunstancia donde el VIH no tiene cómo anclarse a la célula es bien conocida por los equipos de investigación, pues hay personas que nacieron con esta mutación celular. Más aún, las únicas dos personas que han sido probadamente curadas de VIH (conocidas como el paciente de Berlín y el paciente de Londres) recibieron trasplantes de médula ósea de personas que tenían esta mutación, y eso les permitió vencer la infección. Borrando la huella del virus Por su parte, la compañía Excision BioTherapeutics está experimentando con la desactivación de la huella genética del VIH en las células que ya han sido infectadas, interrumpiendo así la replicación del virus. Para ello, se está utilizando una tecnología editora de genes que extrae los genes virales que se han integrado a las células T CD4 infectadas. Para cortar el ADN proviral del núcleo de la célula se usa una enzima, y luego el mecanismo de reparación de la propia célula vuelve a unir los segmentos cortados. Esto no deja lugar para que el material genético del virus se integre nuevamente al núcleo. Las primeras pruebas se habían realizado hace al menos cinco años en células humanas en laboratorio, así como en ratones y monos (en estos últimos, estudiando el Virus de Inmunodeficiencia Simiesca, un primo del VIH). Recientemente, la empresa recibió la autorización para empezar las pruebas clínicas en humanos. Pero mientras se desarrolla una cura, los tratamientos antirretrovirales son la opción para que las personas con VIH tengan una vida larga y saludable. Si vives con el virus y no has empezado el tratamiento, en AHF Panamá podemos ayudarte. Escríbenos por Whatsapp y resolveremos todas tus dudas.
Cuatro décadas del sida

Cada 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial del Sida para evaluar los esfuerzos que se han hecho contra la epidemia y también para recordar a quienes debido a ella se han ido. Pero este 1 de diciembre es especial, pues es la última gran fecha del 40° aniversario de la aparición de los primeros casos de sida en el mundo. Fue en junio de 1981 cuando los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) publicaron un reporte acerca de cinco casos de un extraño cuadro de neumonía en hombres jóvenes de entre 29 y 36 años. La edad de los afectados y el conjunto de infecciones que acompañaban a la enfermedad eran elementos que nunca coincidían, así que el personal científico estaba algo desconcertado. En aquel momento también se registró, por voz de los jóvenes en cuestión, que todos ellos mantenían relaciones sexuales con otros hombres. Esto sugirió desde el inicio que la actividad sexual podía tener un papel en aquella enfermedad. Como sólo se trataba de cinco casos, el reporte no causó mucho revuelo en la comunidad médica, excepto en aquella que atendía personas de las ciudades de San Francisco y Nueva York. Ahí, cada vez más varones homosexuales enfermaban de la misma forma, y los casos se multiplicaron en pocos meses. Un desafío totalmente nuevo El cuadro descrito por los CDC no sólo era inusual por su presentación ni por su rápida expansión, sino que también acababa con la vida de las personas en cuestión de pocos meses. Esto comenzó a encender alertas rojas en las comunidades de homosexuales, que estaban en pleno auge de la liberación sexual impulsada por los disturbios de Stonewall en 1969. Al cabo de un tiempo, la comunidad médica descubrió que era una marcada falla en el sistema inmunológico lo que provocaba que tantas infecciones oportunistas se establecieran al mismo tiempo. Además, por la población a la que había afectado inicialmente, se le dio el primer nombre de Inmunodeficiencia Relacionada con los Gays. En un principio no se destinó mucho dinero para la investigación, puesto que era visto como un problema de homosexuales y sobra decir que esta población no era relevante para el gobierno estadunidense de la época (encabezado por el republicano Ronald Reagan). En contraste, investigadores del Instituto Pasteur de Francia, liderados por la viróloga Francoise Barré-Sinoussi y su colega Luc Montagnier trabajaron con muestras de sangre enviadas desde estados Unidos, y lograron, en 1983, determinar que el cuadro era causado por el virus de la inmunodeficiencia humana o VIH. De esta manera se pudo conformar el nombre oficial de la enfermedad causada por el nuevo virus: síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida. Y al comenzar a estudiar el virus, los científicos se dieron cuenta de que mutaba rápidamente dentro del cuerpo, por lo que empezó una carrera por encontrar un tratamiento y/o una vacuna que pudiera detenerlo. Hoy, 40 años después, sabemos que ha sido un camino cuesta arriba, más de lo que la humanidad imaginaba en ese momento. Un virus que cambió al mundo Tuvieron que pasar 15 años desde los primeros casos para que el doctor David Ho y su equipo desarrollaran la primera terapia efectiva que lograba, por fin, salvar las vidas de las personas que vivían con VIH e incluso revertir el sida en aquellas que lo habían desarrollado. El mundo ya había visto morir por los estragos de la epidemia a grandes estrellas de la farándula, como el actor Rock Hudson y el cantante Freddy Mercury, así como figuras del mundo del arte y el pensamiento como el bailarín Rudolf Nureyev y el filósofo Michel Foucault. Sin embargo, en aquel 1996, la esperanza nacía para miles y miles de personas con el virus en todo el mundo, y que hasta ese momento sólo contaban con unos pocos tratamientos que eran tan agresivos que deterioraban su salud general y sólo extendían la vida algunos meses. La terapia antirretroviral anunciada en ese año dio un giro total a la última gran epidemia del siglo XX. Mientras tanto, la discusión se había abierto. El VIH obligó al mundo a hablar de sexualidad, de orientación sexual, de condón, de uso de drogas inyectadas y del gran mercado en que se había convertido la venta de sangre. El fenómeno creció tanto que fue imposible ignorarlo, aunque muchas naciones hicieron lo posible por desviar la mirada. En todas partes del globo se criminalizó a quienes vivían con VIH, se intentó aislarles, se les estigmatizó, discriminó y repudió. Se les culpó por una infección que habían adquirido por actividades consideradas inmorales, pero todo eso también hizo florecer una red de apoyo y solidaridad. El cuidado de las personas quedó en manos de otras como ellas, de sus amigos y de extraños que deseaban ayudar a paliar el dolor. Se creó a la par un fuerte activismo. Las personas con VIH no tenían nada que perder y sí mucho que ganar, por lo que fue la sociedad civil organizada la que presionó, primero, para que se hablara del tema en las altas esferas, y segundo, para que los tratamientos ya existentes estuvieran disponibles para tantas personas como fuera posible, de manera asequible y segura. Los retos por venir A 40 años de convivir con el VIH, los retos pendientes todavía son muchos. El estigma que aún pesa sobre quienes tienen el virus hace difícil que las personas se hagan pruebas de detección. Pero hay que recordar que la detección temprana permite también un tratamiento temprano, y éste evita el debilitamiento del sistema inmunológico y, por lo tanto, evita el desarrollo del sida. Por otro lado, quienes ya tienen su diagnóstico y necesitan comenzar su tratamiento antirretroviral se encuentran con obstáculos burocráticos o con desabasto de medicamentos, situación que se ha agravado a raíz de la actual pandemia de coronavirus, que ha recortado los presupuestos destinados a atender el VIH. El tratamiento antirretroviral debe tomarse de inmediato y de por vida, por lo que el abasto de medicamentos
Ómicron forzó cooperación

“La epidemia de ébola en África occidental que inició en 2013 expuso deficiencias en las instituciones nacionales e internacionales responsables de proteger a la población de las consecuencias humanas, sociales, económicas y políticas de gran alcance de brotes de enfermedades infecciosas”. Eso escribimos expertos en sistemas de salud de varios países, en un artículo publicado en Lancet en 2015; posteriormente lo transformamos en 10 recomendaciones concretas de lo que debería de hacerse en materia de cooperación internacional y, en especial lo que debería hacer la Organización Mundial de la Salud (OMS); esto último nos lo publicó el British Medical Journal en 2016. Cuando Tedros Adhanom Ghebreyesus era candidato a dirigir la OMS en 2017, le presentamos estas propuestas, no todas fueron tomadas en cuenta, algunas fueron implementadas parcialmente y otras ignoradas. Lo que pedíamos desde 2015 era una nueva forma de abordar los brotes de enfermedades que tienen potencial de convertirse en problemas de salud pública de preocupación internacional. Proponíamos que el flujo de información epidemiológica desde el nivel nacional al internacional fuese transparente, rápido, y la toma de decisiones en materia de salud pública se hiciera sin involucrar intereses políticos. En 2019 en el Instituto AHF de Salud Pública Global en la Universidad de Miami, decidimos insistir en este tema. En eso estábamos cuando aparece el nuevo coronavirus y, parafraseando a ya saben quién, “la pandemia nos vino como anillo al dedo”; pudimos reforzar nuestros argumentos, ya que con el Covid-19 se cometieron los mismos errores que con el ébola, lentitud y opacidad en compartir información epidemiológica y retraso en decretar la emergencia. En el 2013 Médicos Sin Fronteras (MSF) fue la primera organización en dar la voz de alerta sobre algo grave que ocurría en Guinea con brotes de ébola, pero fueron ignorados por la OMS. El gobierno de Taiwán asegura que en diciembre de 2019 dio la voz de alerta a la OMS sobre lo que ocurría en China con un nuevo coronavirus. Al igual que MSF fue ignorado. ¿Por qué la OMS ignoró a MSF y a Taiwán?, por una sencilla razón, no son Estados Miembros de la OMS, y fue creada para interactuar y responder a gobiernos. La OMS consulta y pide anuencia a gobiernos para poder certificar un brote o declarar una emergencia epidemiológica de preocupación internacional. La OMS no rinde cuentas a la población ni a la salud de la gente sino a los gobiernos y, por tanto, al tratar con gobiernos invariablemente involucra a la política, a los políticos y a los intereses políticos de cada país, los cuales, por su propia naturaleza, pueden usar el argumento de “la soberanía” para interferir y retrasar el que se ponga en práctica lo que recomiendan la ciencia y la evidencia en salud pública. Guinea, Sierra Leona y Liberia fueron aislados por la comunidad internacional debido al ébola; inicialmente China también fue aislada debido al Covid-19, aunque después la prohibición de vuelos aéreos afectó a otros países, especialmente a los que hacían más pruebas y reportaban más casos. Sudáfrica, por informar sobre la nueva variante Ómicron, ha sufrido un bloqueo; si reportas rápido los brotes, rápido otros países te aíslan. Los países pobres no tienen incentivos para ser transparentes y expeditos en compartir información epidemiológica sobre nuevos brotes o nuevas variantes que ocurran dentro de sus fronteras, temen ser aislados, sufrir económicamente y causar una mala imagen internacional. Varios expertos en sistemas de salud internacionales hemos publicado nuevas recomendaciones, Lancet-Public Health, 5 mayo 2021, para que los gobiernos decidan de una vez por todas cooperar, rendir cuentas y establecer incentivos para aquellos países que tengan que reportar datos que podrían usarse para una emergencia sanitaria internacional. No solo se trata de mejorar los servicios de salud, que por supuesto es necesario, sino incentivar la vigilancia epidemiológica transparente y la secuenciación genómica para identificar y monitorear variantes en tiempo real. Este 1 de diciembre, la Asamblea Mundial de la Salud concluyó una reunión extraordinaria y aprobó iniciar las discusiones para tener un nuevo acuerdo internacional para la prevención y respuesta a pandemias. Nosotros aplaudimos esta resolución y consideramos que deberá ser legalmente vinculante, es decir, obligar a los países a cooperar y cumplir compromisos; el acuerdo debiera también incluir el acceso equitativo a los bienes de salud pública para todos los países, en especial a vacunas. Hasta hace un par de semanas estuvimos enviando cartas a gobiernos de todo el mundo, convocamos foros para discutir y apoyar un nuevo acuerdo internacional. Inicialmente Estados Unidos lo tomó con cautela y los países de Latinoamérica, con excepción de Costa Rica y Chile, mostraron poco interés; Brasil se manifestó en contra. Parecía como si nuestra región viviese en otra galaxia. Ahora todo cambió, los países han apoyado la propuesta, incluyendo EU y los latinoamericanos. ¿Por qué el cambio? Creo que fue el miedo al Ómicron, se dieron cuenta que más vale cooperar que enfrentar un nuevo desastre. ¿Ómicron llegará a México? Definitivamente sí, en California acaba de ser detectado. El autor es Director Ejecutivo del Instituto AHF de Salud Pública Global en la Universidad de Miami. @jorgesaavedramx Artículo originalmente publicado en el Periódico Reforma (México)
Variante beta del coronavirus pone en mayor riesgo a personas con VIH

A lo largo de la pandemia por el nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) se ha estudiado cómo afecta esta infección a las personas con VIH. En general, no se han observado diferencias importantes con la población general, excepto en personas con VIH que tenían bajos niveles de células de defensa (llamadas CD4) y altos niveles de VIH en la sangre. Sin embargo, la ciencia sigue investigando al respecto. Es por eso que se hizo un estudio retrospectivo acerca de la segunda ola de la pandemia de coronavirus en Sudáfrica, provocada por la variante beta (que en algún momento fue llamada, precisamente, la variante sudafricana). En la investigación, publicada en la revista médica eLife, se documentó que las personas con VIH estaban en mayor riesgo de desarrollar COVID-19 grave que las que no tenían VIH. Según lo reporta el Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH), era más probable que las personas con VIH y COVID en ese momento tuvieran niveles más bajos de células CD4 que las que se infectaron en la primera ola, es decir, las que se infectaron con otra variante del coronavirus. Para el estudio se consideró un grupo de 236 personas con COVID-19, de las cuales 39% eran personas con VIH. De ellas, sólo 28% tenían una carga viral (cantidad del VIH en la sangre) indetectable, y 25% tenía niveles de CD4 menores a 200 células/mm3, lo cual se considera muy bajo. Al analizar otras enfermedades presentes, como la hipertensión o la diabetes, éstas fueron menos frecuentes en las personas con VIH que en aquellas sin el VIH. Sin embargo, 9% de las personas con VIH tenían tuberculosis activa al momento de ser hospitalizadas. Mayor gravedad, igual mortalidad La población con VIH tuvo más probabilidades de requerir apoyo respiratorio a causa de la COVID-19 (34% vs. 21% en personas sin VIH), y curiosamente quienes necesitaron de este apoyo fueron más jóvenes y con menos comorbilidades que las personas sin el VIH que lo necesitaron. La investigación destaca que, aunque las personas con VIH no tuvieron más probabilidad de requerir ventilación que las personas sin VIH durante la primera ola de la pandemia, en la segunda ola este requerimiento fue claramente superior, es decir, hasta 4 veces más posibilidades de precisar apoyo respiratorio que quienes no tenían VIH. Pero independientemente de estos aspectos, la tasa de mortalidad fue prácticamente idéntica en las poblaciones con y sin VIH. Por otro lado, se observó que los niveles de células CD4 en personas con VIH aumentaron luego de superar la COVID-19, mientras que en las personas sin VIH no hubo cambios significativos en los niveles de CD4 durante y después de la enfermedad. En la población positiva al VIH, este fenómeno estuvo presente sin importar si las personas tomaban o no tratamiento antirretroviral. De esta forma, los investigadores concluyeron que parece haber cierta asociación entre el SARS-CoV-2 y el VIH para reducir los niveles de CD4 y que ciertas variantes, como la beta, podrían tener más efectos en ese aspecto.En AHF Panamá trabajamos por una atención del VIH con calidad y libre de estigma. Si quieres hacerte una prueba de VIH gratis, escríbenos por Whatsapp y haz tu cita.