¿Cómo puedo cuidar de alguien con VIH?

Uno de los grandes desafíos de vivir con el VIH es el fuerte estigma que pesa sobre esta infección. Esto sucede todavía hoy, cuando se ha convertido en una afección crónica que se controla con medicamentos, al grado de que una persona que tiene el tratamiento adecuado no puede transmitir el virus a través de las relaciones sexuales. Sin embargo, aún se asocia al VIH con comportamientos “reprochables”, como el sexo antes del matrimonio, las relaciones entre hombres y el uso de drogas inyectables. Es por esto que muchas personas, cuando reciben un diagnóstico de este tipo, prefieren callarlo para no tener que enfrentar los cuestionamientos. Pero no hay que olvidar que el aislamiento social puede muy fácilmente llevar a alguien a problemas de salud mental como ansiedad y depresión, por lo que es importante que, cuando alguien cercano nos confía su diagnóstico de VIH, tengamos la disposición de acompañarle y cuidar de él o ella en los momentos en que lo necesite. Nutrir el cuerpo y el alma De acuerdo con el informe de Actualización de Datos sobre VIH/sida en América Latina de 2019, prácticamente la mitad de los casos nuevos de VIH en Panamá se detectan de forma tardía, es decir, cuando el sistema inmunológico ya está seriamente afectado por el virus. Una de tantas razones para la detección tardía es que el VIH no produce síntomas en sus primeras etapas, por lo que cuando surgen algunos de ellos, como diarreas persistentes, pérdida de peso o fiebres que no ceden, es cuando se sospecha del virus. Cuando alguien está en estas condiciones de salud, puede requerir ayuda en sus cuidados. Es aquí donde uno, como amigo o familiar cercano, o quizás como pareja, puede brindar apoyo y esto también beneficiará al estado de ánimo de la persona recién diagnosticada. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, más conocida como FAO, ha emitido algunas recomendaciones sobre la mejor forma de cuidar a personas que viven con VIH, o que incluso se encuentran en etapa de sida, a través de la alimentación. El acto de alimentar es importante en muchas culturas, pues implica invertir recursos materiales y energías, además de ser un acto social donde las personas se reúnen. Seguir estas guías puede facilitar el camino, tanto para quien tiene el VIH como para quien cuida, ya que contribuyen a mejorar la salud, además de que fortalecen un vínculo de afecto que todos necesitamos, sobre todo en los momentos difíciles de la vida. Entre estos consejos podemos encontrar: Dedica tiempo: Platica con la persona con VIH acerca de los alimentos que su equipo médico le recomienda para fortalecer su salud, además de comentar lo que le gusta o lo que no. Planifiquen juntos las comidas. Vigila el peso: Es recomendable llevar un registro del peso de la persona para verificar si la alimentación le está ayudando a tener un peso saludable (ni muy bajo ni excesivo). Conoce los medicamentos: En el tratamiento antirretroviral, algunos medicamentos no pueden tomarse con ciertos alimentos. Conocer más sobre el tratamiento de tu ser querido ayudará también en la planificación de comidas. Enfatiza la importancia de comer: Puede ser que los malestares a causa del VIH, los efectos secundarios del tratamiento o incluso la depresión provoquen que la persona no quiera comer. Insiste en la importancia de que lo haga, pero no la obligues, la idea es que la persona sienta que te preocupas por ella. Acércale lo necesario: Si la persona afectada se encuentra en cama, acércale agua y un alimento pequeño (como una fruta) para que los tenga siempre a la mano. Comparte: Si la persona vive sola y no está en cama, invítala a comer a tu casa o cuando salgas a comer con amigos o familia. Evita que se aísle para que así se mantenga de mejor ánimo. No está de más decir que el VIH no puede transmitirse a través de los alimentos, tampoco por compartir utensilios (como cubiertos, vasos o platos), por usar el mismo baño o por tocar, abrazar o besar a esa persona. Recuerda que para comprender mejor a quienes viven con VIH, lo mejor es escucharlos y eliminar de tu mente las ideas preconcebidas que tienes sobre la infección. Si quieres saber más sobre el VIH o necesitas hacerte una prueba de detección gratis, acércate a AHF Panamá y aquí te ayudaremos. Acude a nuestra oficina o escríbenos por Whatsapp y entremos en contacto.

Este es el modus operandi del VIH en el cuerpo

Si te han diagnosticado recientemente con el VIH, o incluso si ya llevas algún tiempo viviendo con el virus, es posible que tengas dudas sobre cómo afecta el VIH en el cuerpo o en qué consiste realmente la infección. Para todas las personas es importante entender esta información, pero lo es mucho más para quienes ya viven con VIH, pues entender cómo se comporta el virus en tu cuerpo te permite comprender también cómo funcionan los tratamientos y de qué forma puedes obtener los mejores resultados posibles con ellos. Un caso único El primer paso es saber que el VIH pertenece a un tipo de virus llamados retrovirus. Esto significa que su material genético está formado por ARN de una sola cadena, pero que al atacar a una célula viva la usa para convertirlo en ADN de doble cadena (como la famosa imagen de la “escalera” en espiral que representa al ADN humano). Por otro lado, todos los virus necesitan un huésped para reproducirse, pero el VIH es el único virus conocido que invade al propio sistema inmunológico, el sistema de defensa del cuerpo humano, para destruirlo. Las células que son objeto del ataque del VIH se llaman células T o linfocitos T. Para invadir la célula, el VIH se “ancla” a ella y le inserta su material genético. Una vez logrado esto, un grupo de proteínas, llamadas enzimas, del VIH trabajan para cambiar el material genético de ARN a ADN. Como resultado, el VIH se apropia de la célula y la usa para hacer más copias de sí mismo. Para explicar este mismo proceso, el sitio web especializado en VIH Thebody.com tiene un ejemplo muy ilustrativo. Imagina que el VIH es un ladrón que se escabulle dentro de una fábrica; la fábrica es una célula T. El ladrón se apodera de toda la maquinaria en la fábrica y la usa para producir más ladrones, que a su vez se dividen en más fábricas que producen más ladrones, y así se sigue replicando el proceso. La actuación de los tratamientos Debido a que este proceso de replicación se realiza de manera muy rápida y muy eficiente, la infección por VIH es capaz de avanzar aprisa si no se le frena con los tratamientos antirretrovirales. El objetivo general de los tratamientos es detener el proceso de replicación del VIH, de modo que las células T puedan recuperarse y volver a cumplir su función de proteger al cuerpo humano de los microorganismos dañinos. Por otro lado, los diversos tipos de medicamentos funcionan en diversos puntos de la replicación del virus. Mientras que unos evitan que el virus se ancle a la célula T, otros bloquean tal o cual proteína que es necesaria para que el VIH haga más copias de sí mismo a expensas de la célula T. Para que el objetivo de frenar al virus se cumpla, es importante tomar una combinación de al menos tres medicamentos antirretrovirales. De esta forma, cada uno actuará en un punto diferente del proceso de replicación y, en conjunto, podrán mantener controlado al VIH. Alcanzando los objetivos Para que se pueda considerar que un tratamiento antirretroviral es exitoso para ti, tu médico evaluará un aspecto fundamental: tu carga viral. Esto se refiere a la cantidad de virus que circulan en tu sangre. Para considerar que el VIH está controlado, el conteo debe ser, idealmente, de menos de 20 copias del virus por cada milímetro cúbico de sangre. Sin embargo, lograr llegar a menos de 200 células/mm3 ya es muy bueno. En este punto, se considerará que tu carga viral es indetectable, y puedes tener la tranquilidad de que el VIH está bajo control y, lo mejor de todo, que la probabilidad de que transmitas el virus a otra persona por la vía sexual es prácticamente cero. Así que no lo olvides, mientras más comprendas al virus, más información tendrás para tomar las mejores decisiones sobre tu salud, junto con tu equipo médico. Si vives con VIH y todavía no has iniciado tu tratamiento o quieres retomarlo, acércate a AHF Panamá y te ayudaremos. Sólo acude a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.

El VIH podría no ser el único problema en tu sangre

Si vives con el VIH, hay más elementos en tu sangre a los que deberías poner atención, además de la cantidad de virus que hay en ella, pues las personas con esta infección pueden tener niveles bajos no sólo de células CD4, sino también de otros componentes de la sangre. De acuerdo con el sitio web especializado aidsmap.com, las personas con VIH pueden padecer de problemas como anemia, neutropenia o trombocitopenia, que estarían asociados al daño sufrido por la médula ósea. Si tu sistema inmunológico está en una condición aceptable, con un conteo de CD4 mayor a 350 células/mm3, estos problemas serían más bien raros, excepto por la anemia, que podría presentarse por el consumo del medicamento zidovudina (AZT). Pero si tu conteo de CD4 es más bajo, lo que indicaría que tu sistema inmunológico ya ha sufrido daño, esto podría implicar que otras células en la sangre también tengan niveles bajos. El VIH puede afectar la médula ósea al infectar directamente sus células, o bien, alterando los niveles de químicos naturales llamados factores de crecimiento, los cuales ayudan a que se desarrollen las células de la médula ósea. Sin embargo, la médula también puede verse afectada por algunas infecciones oportunistas, que se presentan cuando el sistema inmunológico está debilitado. Anemia La anemia es la falta de glóbulos rojos en la sangre, los cuales se encargan de transportar el oxígeno en el organismo. La anemia puede causar cansancio y falta de aire. Esta enfermedad podría ser un efecto secundario de la zidovudina (aunque no es frecuente en personas con CD4 mayores a 200). Es posible curar la anemia con un tratamiento que estimula al cuerpo a que produzca más glóbulos rojos, pero las personas que tienen anemia grave podrían necesitar una transfusión sanguínea. La anemia puede ser causada también por otros factores, como la deficiencia de hierro derivada de sangrados prolongados (como úlceras estomacales), o puede presentarse durante el embarazo. Neutropenia Se llama neutropenia a la falta de neutrófilos, que son un tipo de glóbulos blancos de la sangre que se encargan de atacar a las bacterias o los hongos. Esto significa que quienes desarrollan neutropenia están más expuestos a las infecciones por este tipo de microorganismos. En las personas con VIH, los medicamentos que más frecuentemente causan neutropenia son la zidovudina, el ganciclovir (usado para tratar el citomegalovirus) y algunos fármacos para tratar cáncer. Por lo general, las personas con VIH tienen un nivel ligeramente menor de neutrófilos que las que no tienen VIH, pero un cuadro serio de neutropenia no es frecuente en personas con niveles de CD4 mayores a 200. Afortunadamente, esta condición también tiene tratamiento, que consta de un fármaco que estimula al cuerpo a aumentar su producción de glóbulos blancos. Trombocitopenia La trombocitopenia es el nivel bajo de plaquetas, aquellos componentes de la sangre que ayudan que ésta se coagule. Así, cuando alguien tiene trombocitopenia, puede presentar moretones muy fácilmente, y en los casos más graves, puede tener sangrados incontrolables. El VIH es capaz de infectar las células de la médula ósea que producen las plaquetas, e incluso puede confundir al sistema inmunológico para que ataque a las plaquetas y las elimine del cuerpo a través del bazo. El medicamento ganciclovir también puede generar trombocitopenia Si esta afectación es causada por el VIH, puede tratarse al tratar la infección con antirretrovirales. Si, por otro lado, es provocada por otros medicamentos, puede controlarse disminuyendo la dosis o cambiando el medicamento. En algunas ocasiones también puede tratarse con dosis bajas de esteroides o con una proteína llamada inmunoglobulina. Cuida tu salud El VIH es un virus que actúa de formas muy variadas y complejas en el organismo. Si tú vives con el VIH, debes poner atención en los diferentes aspectos de tu salud y consultar con tu equipo médico cualquier síntoma nuevo o extraño. La anemia, la neutrocitopenia y la trombocitopenia pueden ser detectadas mediante pruebas rutinarias de sangre, por lo que éstas deberían estar incluidas en tu esquema de cuidado del VIH. Si todavía no sabes si tienes el virus, acércate a AHF Panamá y hazte una prueba de VIH gratis. Si ya tienes un diagnóstico positivo pero no has empezado tu tratamiento antirretroviral o quieres retomarlo, podemos ayudarte. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y resolveremos tus dudas.

Los sí y los no cuando te diagnostican con VIH

El momento en el que se recibe un diagnóstico positivo de VIH puede estar lleno de confusión. Pensamientos sobre el futuro, sobre las posibles consecuencias y sobre cómo será enfrentar la vida con la infección suelen saturar a quien se entera de una condición de salud como esta. Con tantas ideas yendo y viniendo a gran velocidad, siempre es útil tener una guía que nos permita ir asimilando la nueva realidad un paso a la vez. Por eso, organizaciones civiles como el Grupo de Personas con Sida de Toronto han desarrollado materiales de apoyo que permiten a las personas recién diagnosticadas ordenar sus pensamientos y saber qué hacer. Así, desarrollaron una lista de Sí y No para quienes acaban de recibir un diagnóstico de VIH, que se podría resumir de esta forma: SÍ: Pregunta siempre a tu equipo médico todas las dudas y preocupaciones que tengas sobre el VIH. Es mejor que entiendas bien tu condición para que tomes decisiones informadas acerca de tu propia salud. SÍ: Practica el sexo más seguro (con condón) de forma que no transmitas ni adquieras otra infección de transmisión sexual, o el propio VIH, que podría reinfectarte con una cepa diferente de la que tienes. NO: Entrar en pánico es, hasta cierto punto, una reacción frecuente, pero no tiene razón de ser. Hoy en día, los tratamientos antirretrovirales permitirán que vivas una vida larga y productiva. Estresarte puede empeorar tu situación. SÍ: Permítete estar enojado, ya que esto es normal ante una situación que cambia tu vida. El objetivo es que, finalmente, la aceptación llegue, pero eso puede tomar algo de tiempo. SÍ: Construir una red de apoyo es hoy más fácil de lo que era hace 20 o 30 años. Revelar tu estado serológico a un grupo de personas de confianza te ayudará a recordar que no tienes que vivir esto en soledad. NO: Tener miedo de pedir ayuda sólo retrasará el que la obtengas. Ya sea el equipo médico, tus amigos o familia podrán ayudarte o conocen a alguien que lo hará. SÍ: Hacerse cargo de su salud es algo por lo que siempre se han caracterizado las personas con VIH. De alguna forma, son muy participativas en lo que respecta a su propio tratamiento, quizá porque durante mucho tiempo tuvieron que luchar por su derecho a la salud. NO: Ignorar otras condiciones de salud es un error. No asumas que debido al VIH “es normal” que haya otros problemas en tu cuerpo. Pon atención y dale validez a lo que sientes física y emocionalmente. SÍ: Acude puntualmente a tus citas médicas. El monitoreo cercano es importante porque debe verificar que el tratamiento para el VIH está funcionando bien y que todo va mejorando. SÍ: Socializa y diviértete. La vida social es un factor importante para la salud emocional de cualquier persona. Practica actividades que te hagan sentir bien y te relajen, así tu vida se mantendrá en un mejor equilibrio. En resumen, es verdad que el VIH cambia tu vida, pero actualmente no tiene por qué ser una tragedia. Los tratamientos disponibles han convertido a esta infección en una condición crónica que requiere cuidados, pero que no termina con la vida de las personas. Si vives con VIH y no has iniciado tu tratamiento o quieres retomarlo, en AHF Panamá podemos ayudarte. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.

Sobrevivientes del VIH en la actualidad

Los primeros 15 años de la presencia del VIH en el panorama mundial fueron de desolación. Una persona llegaba al hospital gravemente enferma, era diagnosticada con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida) y pocos meses después, moría sin que el personal médico pudiera evitarlo, por lo que existían muy pocos sobrevivientes del VIH. Era un ambiente de miedo y dolor, donde las personas más afectadas por esa epidemia eran, además, las que ya estaban estigmatizadas por la sociedad: hombres homosexuales, personas que se inyectaban drogas, gente que vendía su sangre cuando esto todavía era posible (y perfectamente legal) en cualquier país. Estas personas sólo se tenían unas a otras. Muchas vivían relegadas de sus familias o sus comunidades, y dependían de la ayuda de otras para pasar, con la mayor dignidad posible, sus últimos días. Pero en medio de toda aquella crisis, no todos murieron. Algunos de quienes ya habían recibido un diagnóstico de VIH esperaban con angustia el momento de su final, pero éste no llegaba. Sepultaban a sus amigos, a sus parejas, a perfectos desconocidos que no habían tenido a quién recurrir, pero su propio momento jamás se presentó. Son los llamados long-term survivors, o sobrevivientes de larga evolución, aquellos que contrajeron el virus en los primeros años, pero lograron vivir con él aun cuando no existían tratamientos. Heridas que permanecen Las personas sobrevivientes del sida, como también se les ha llamado por haberse infectado en una época en donde ese síndrome era el único panorama posible para alguien con VIH, hoy han envejecido. La atención médica que requieren no sólo se conforma por el bienestar físico, sino especialmente por la salud mental. Estos sobrevivientes del VIH pasaron años agobiados entre la incertidumbre sobre su salud, la tristeza de ver morir a mucha gente y el estigma que se le asignó al VIH. Fue hasta 1996, con la creación de los primeros tratamientos antirretrovirales altamente activos (HAART, por sus siglas en inglés), que recobraron la esperanza. Pero hoy todavía tienen mucho que decir. Si tú vives con VIH, es posible que en la clínica a la que acudes o en el grupo de apoyo al que te integraste conozcas a uno o más de estos sobrevivientes. Son aquellos que adquirieron el virus en los años ochenta, y que hoy pueden tener más de 50 años de edad. Son quienes necesitan hablar sobre sus pérdidas, sobre su vida solitaria o incluso sobre los planes de retiro que no hicieron porque no sabían si llegarían a la vejez. Son personas que precisan una especial atención para que los médicos puedan detectar a tiempo algún cuadro de depresión, y que requieren apoyo y cuidados que quizás, en su momento, el sistema de salud tampoco previó. Si bien hoy el VIH ya no es, por lejos, una sentencia de muerte, sí requiere de una atención integral que las personas con el virus tienen derecho a exigir. Si tú vives con el virus, acércate a tu equipo médico y háblale de tus necesidades, así participas de forma activa en el cuidado de tu propia salud. Y recuerda que en AHF Panamá podemos ayudarte a iniciar o retomar tu tratamiento contra el VIH. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.

Construye una buena relación con tu equipo médico de VIH

En la historia de la pandemia del VIH, las personas diagnosticadas con este virus han sido muy activas en el cuidado de su propia salud. Probablemente debido a la situación de estigma y discriminación que se vivía al inicio de los años ochenta (y que no se ha erradicado, pero ha ido cambiando), se vieron obligadas a aprender lo más posible sobre su infección y las opciones que tenían para tener una mejor calidad de vida. Es por esto que los equipos médicos encargados de tratar el VIH conocen bien esta actitud proactiva y participativa, y si ambas partes se enfocan en ello, pueden llevar una muy buena relación que traiga los mejores resultados. Una relación beneficiosa Quizás hace poco recibiste tu diagnóstico de VIH, o tal vez cambiaste tu lugar de residencia y ahora debes acudir a un servicio médico nuevo. Si por cualquier motivo estás por acercarte por primera vez al personal de salud, es importante que construyas una relación cercana con los especialistas. Pero ¿qué se requiere para construir esa relación? Por parte del equipo médico, puedes buscar estas características: Disponibilidad para explicarte las cosas (el tratamiento, los posibles efectos, lo que es normal y lo que no, etcétera). Apertura para escuchar tus inquietudes. Facilidad para ofrecerte opciones que aborden esas inquietudes. Franqueza para reconocer cuando no tengan una respuesta a tus dudas. Tú, como usuario o usuaria de un servicio de salud, también debes poner de tu parte: Involúcrate en tu propia atención, no aceptes lo que el médico te dice sólo porque lo dice. Haz las preguntas necesarias. Prepárate para la consulta. Muchas veces el tiempo para cada persona es limitado, así que hay que aprovecharlo al máximo. Si crees que podrías olvidar o confundir alguna instrucción médica, toma notas. Si piensas que podrías olvidar lo que quieres preguntarle al especialista, lleva anotadas tus dudas. Sé honesto sobre cómo estás llevando el tratamiento, tus hábitos, tus obstáculos o cualquier otro dato que pueda ser relevante para el tratamiento. También debes tomar en cuenta que no será sólo un médico con quien vas a desarrollar esta relación, sino con varios especialistas en distintas áreas, así que es importante que te propongas forjar una relación cercana con todos ellos. Recuerda que en AHF Panamá podemos ayudarte a iniciar o retomar tu tratamiento contra el VIH. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y resolveremos tus dudas.

¿Cuánto puede vivir una persona con VIH?

Durante más de una década no se pudo encontrar un tratamiento seguro y eficaz contra el VIH. Fue hasta 1996 cuando se presentó al mundo la primera combinación de fármacos que controlaban el virus, y esto cambió la historia. A pesar de esto, mucha gente siguió asociando el VIH con la muerte. Es verdad que las complicaciones del sida podían llevar a ese punto, pero el tratamiento antirretroviral justamente evita que las personas con VIH lleguen a desarrollar el sida. Entonces, desde hace más de 25 años, una idea tan fatal no debería ya aparecer cuando te diagnostican con el virus. Una estimación que crece El concepto de expectativa de vida es el número de años que una persona de cierta edad puede esperar vivir si las tasas de mortalidad continúan iguales. Es decir, se estima tomando en cuenta la situación actual de un grupo de personas y proyectándola hacia el futuro. En el caso de las personas con VIH, esa situación actual es que los tratamientos son altamente efectivos para controlar al virus y para evitar las complicaciones derivadas de éste. Esto ha logrado que, con el paso de los años, la expectativa de vida para las personas con el virus se extienda más y más, hasta llegar a ser muy parecida a la de quienes no tienen VIH. Sin embargo, también es cierto que es un dato cambiante, pues la ciencia médica sigue avanzando cada día. Expectativas alentadoras Por ejemplo, si pensamos en un hombre de 35 años de edad recién diagnosticado, que vive en Reino Unido, que tiene un conteo de células CD4 mayor a 350 y una carga viral indetectable (menor a 400 copias/ml) un año después de haber iniciado el tratamiento antirretroviral, tendría una expectativa de vida de 81 años. Por otro lado, otro hombre británico de 50 años, también recién diagnosticado y con los mismos resultados del tratamiento, tendría una expectativa de vida de 83 años, según reporta el sitio web especializado aidsmap.com. ¿Qué puedes hacer para mejorar? La mayor expectativa de vida para una persona con VIH se calcula en un escenario en el que es diagnosticada de forma temprana, tiene un buen acceso a la atención médica y tiene una buena adherencia al tratamiento antirretroviral. Sin embargo, hay que recordar que cada caso individual es distinto y cada persona presenta factores, tanto genéticos como sociales o de estilo de vida, que pueden hacer variar los resultados. Si tienes enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión, es importante vigilarlas y tratarlas adecuadamente para que te mantengas lo más saludable posible. Algunos estudios han mostrado que las personas con VIH desarrollan estas enfermedades a edades más tempranas que quienes no tienen el virus. Y entre los hábitos que está totalmente en tus manos controlar, es importante que no fumes, que mantengas un peso adecuado y realices actividad física, además de evitar el alcohol en exceso o el uso de drogas recreativas, pues se ha observado también que todo esto afecta más a las personas con VIH comparado con la población general. Si vives con VIH o quieres saber si lo tienes para poder cuidar mejor tu salud, en AHF Panamá podemos ayudarte. Tenemos pruebas gratis y condones sin costo. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.

Tratamiento antirretroviral: la puntualidad es la clave

El concepto de tiempo ha fascinado a la humanidad desde hace mucho. Inventar unidades para medirlo debe haber sido una gran odisea, y después llegó Albert Einstein, en el siglo XX, a romper esquemas con su teoría de que el tiempo es relativo. Dejando a un lado la complejidad de la física y las teorías como la de la relatividad, podemos estar de acuerdo en que el tiempo es un elemento valioso y que no se puede desperdiciar. Si vives con VIH, esta premisa llega a cobrar otros significados. No sólo debe ser corto el tiempo que pasa entre el diagnóstico y el inicio del tratamiento antirretroviral, y no sólo es valioso el tiempo de vida saludable que dicho tratamiento le suma a tu futuro. También hay un intervalo al que ponerle atención especial: el momento para tomar los medicamentos. Siempre a tiempo Cualquier medicamento tiene un tiempo medio de duración en el organismo. Con base en ese lapso es como se prescriben los tratamientos: cada 24 horas, cada 12, cada 8, etcétera. Pero para el caso de los medicamentos antirretrovirales, estos intervalos son fundamentales. Este tratamiento debe tomarse todos los días a la misma hora y en la cantidad indicada por el médico, ya que su duración media tiene un límite. Es necesario tomar una nueva dosis antes de que la anterior salga completamente del organismo, para así tener una concentración suficiente para que el fármaco haga su trabajo de mantener controlado al virus. Si la nueva dosis se toma más tarde de lo debido, no habrá suficiente medicamento en el cuerpo por un tiempo, por lo que el VIH tendrá oportunidad para infectar a más células. Y si, por ejemplo, dejas de tomar dos o tres dosis al mes, hay mayor posibilidad de que el tratamiento deje de funcionar, explica el portal especializado aidsmap.com. Cuando el tratamiento no se toma correctamente, el VIH en tu cuerpo se multiplicará y esto debilitará el sistema inmunológico. Además, algunos de los nuevos virus serán resistentes a los medicamentos, lo que podría llevar a que el médico tenga que cambiar tu tratamiento. El nuevo esquema de tratamiento podría ser más complicado de tomar y tener más efectos secundarios. Es cierto que tomar medicamentos de por vida puede ser difícil para cualquier persona. Sin embargo, antes de descuidar tu tratamiento, recuerda estos puntos importantes: Tomar la dosis indicada a la misma hora todos los días es necesario para mantenerte saludable. Tomar el tratamiento regularmente hará que siempre haya un nivel suficiente de medicamento en tu organismo, lo que mantendrá al VIH bajo control. No tomar los medicamentos como te los prescribieron puede ocasionar que el tratamiento falle y que el VIH sea más difícil de tratar en el futuro. Si has recibido un diagnóstico de VIH y no sabes cómo o dónde iniciar tu tratamiento, en AHF Panamá podemos ayudarte. Sólo acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.

La reinfección por VIH es una realidad

A lo largo de cuatro décadas de existencia del VIH, la ciencia se ha perfeccionado y ha permitido conocer más sobre el virus. Uno de los descubrimientos que tardó un poco en llegar fue la existencia de subtipos o cepas del virus, y, sobre todo, las diferencias que podían representar en su impacto a largo plazo. Durante años, las personas que habían sido diagnosticadas con VIH pensaron que podían tener relaciones sexuales sin condón con otras personas que también tuvieran la infección. Esto les aligeraba el peso de tener que explicar su estatus a una persona seronegativa o de ocultarlo y arriesgarse a que, debido a algún accidente con el preservativo, pudieran transmitir el virus. Además, encontraban mayor tranquilidad al relacionarse con otra persona con VIH, que comprendía bien lo que implicaba la infección y que probablemente había pasado por las mismas cosas o tenido los mismos sentimientos. Sin embargo, esto era totalmente falso. Una persona con VIH se puede reinfectar con el virus de otra, y las consecuencias pueden ser serias. El tratamiento estaría en riesgo Tal como otros virus, el VIH tiene diferentes tipos y subtipos. Se conoce el VIH tipo 1 y el VIH tipo 2, y cada uno de ellos tiene subtipos que se identifican con las letras del alfabeto. Al inicio de la pandemia, esto no estaba registrado, pero conforme ha avanzado la ciencia genética, es posible analizar cuántos y cuáles subtipos de virus están presentes en una persona. Se habla de una reinfección cuando alguien adquiere un nuevo subtipo de VIH distinto al que tenía originalmente, y podría incluso adquirir más de uno. Por otro lado, también podría estar recibiendo virus que ya sean resistentes a ciertos medicamentos. Es por esto que los principales indicios de que alguien se ha reinfectado son un rebote en la carga viral o la aparición de falla terapéutica. Si esto sucede, se hace evidente que el tratamiento que la persona toma en ese momento ya no es eficaz para controlar la infección, con todos los riesgos que esto implica para la salud. Una opción segura para evitar la reinfección (y de paso, la infección por otros microorganismos distintos al VIH) es el uso del condón en todas las relaciones sexuales. Pero hoy en día se cuenta también con el tratamiento antirretroviral, tomado adecuadamente, como una herramienta muy eficiente. Recuerda que indetectable=intransmisible, es decir, que si tú y la pareja con la que te relacionas mantienen una carga viral indetectable, las posibilidad de transmitir el VIH durante las relaciones sexuales es prácticamente de cero. El apego al tratamiento y el monitoreo periódico de tu carga viral y tus células CD4 te ayudarán a mantener al virus bajo control para que puedas disfrutar de tu sexualidad y de todos los aspectos de tu vida. En AHF Panamá realizamos pruebas de VIH gratuitas. Si ya conoces tu estatus, te apoyamos para que inicies o retomes tu tratamiento. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.

Orgullo seropositivo

Hacer público el hecho de que vives con un diagnóstico seropositivo de VIH es una decisión absolutamente personal. Durante varias décadas, el estigma sobre las personas que habían sido diagnosticadas era demasiado fuerte, pues se asumía que habían adquirido el virus haciendo algo “malo”, como tener relaciones sexuales fuera del matrimonio o inyectarse drogas. Es por eso que la gran mayoría de las personas con VIH buscaban ocultar su estado de salud de sus colegas, sus familiares e incluso sus amigos o sus parejas. Por fortuna, un secreto tan difícil de guardar encontraba un sitio seguro para ser compartido en los miles de grupos de apoyo que se formaron desde los primeros años de la epidemia. Los tiempos fueron cambiando y comenzaron a surgir personas pioneras que aceptaban dar la cara y hablar sobre su diagnóstico con VIH. Entonces nos dimos cuenta de que sí era posible dejar de vivir en las sombras y sobrellevar aquello que implicaba anunciar el diagnóstico, que no siempre fue tan terrible como se pensaba. Marchar con orgullo Hoy en día, gracias a las redes sociales, cada vez más personas hablan abiertamente sobre cómo es vivir con VIH. La vergüenza quedó atrás y dio paso a la esperanza, a la realidad de saber que los tratamientos antirretrovirales te permiten tener una vida larga y de buena calidad. En este contexto, España celebrará, en diciembre de este 2022, el primer Pride Positivo, retomando la idea de las marchas del orgullo LGBT que se celebran desde hace más de 40 años en muchas partes del mundo. La Coordinadora Estatal de VIH y Sida, organizadora del evento, señaló que el éste no es precisamente para enorgullecerse de tener VIH (como también sería raro sentir orgullo por tener diabetes o dermatitis), pero sí para expresar orgullo de ser rostros visibles dentro de la epidemia y así ayudar a otras personas a procesar su diagnóstico. Esta marcha por la visibilidad pretende demostrar que las personas con el virus pueden estar en cualquier parte, tener infinidad de profesiones o llevar caminos muy distintos en lo que respecta a la infección. Habrá personas con 35 años de haber sido diagnosticadas, otras que llevan sólo un par de años sabiendo que viven con el VIH. Todas podrán expresarse y hablar desde sus experiencias. El tema del VIH debe regresar a los medios de comunicación, a las escuelas y a los temas de conversación entre familia o amigos. Hay que recordar que es una epidemia que no se ha ido y la información científica sobre ella será la herramienta más útil para tomar decisiones. Esperemos que pronto comiencen a replicarse este tipo de iniciativas en muchos países del globo, para así poder ponerle nombre y rostro a lo que, hasta hace muy poco, habían sido sólo estadísticas. Si quieres saber tu estatus, hazte una prueba de detección del VIH, en AHF Panamá son gratis, rápidas y confidenciales. Para más información, acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.