Checklist para tu primera consulta de VIH

La primera consulta después de tu diagnóstico de VIH es especialmente importante. Tal vez no has tenido tiempo de procesar la noticia, o quizás tienes tantas preguntas en tu cabeza que no sabes por dónde empezar. Para colmo, no sabes cuánto tiempo te dedicará el especialista y piensas que deberías aprovecharlo al máximo. Lo más fácil para ordenar tus ideas es escribirlas. Cada vez más se recomienda llegar a cualquier consulta con una lista de temas a tratar, pues así se evita el estrés de estar frente a la figura de bata blanca que a veces impone demasiado. Si sigues sin saber por dónde comenzar, aquí te damos una serie de puntos que deberías incluir en tu lista para sacar el mayor beneficio a esa primera consulta. Transmisión y prevención del VIH: Si ya sabes sobre estos temas, es muy bueno, pero nunca está de más resolver dudas sobre las formas en las que se transmite el VIH y las formas en las que no. Además, puedes ahondar en las opciones que tienes para protegerte de una reinfección, pues recuerda que, aunque el virus está en tu cuerpo, es posible adquirir un nuevo virus de otra persona (por ejemplo, al tener relaciones sexuales sin condón), y eso complicaría tu salud. Tratamiento antirretroviral: Esta puede que sea la parte más extensa de la consulta, ya que, según las directrices internacionales, se te debe prescribir lo más pronto posible un tratamiento antirretroviral. El personal médico debe ser claro en cuanto a la dosis y las especificaciones del tratamiento, es decir, si debes consumirlo con o sin alimentos o si podría tener alguna interacción con los medicamentos que tomes para otras condiciones de salud. Tu médico también debería ser claro sobre cuáles son los efectos secundarios que podrías experimentar durante las primeras semanas, y sobre todo, cómo manejarlos. Es fundamental que esos efectos secundarios no se tornen tan molestos que te hagan querer dejar el tratamiento. Salud mental: Si tienes sentimientos intensos de tristeza, frustración, enojo o miedo, háblalo con tu médico, él debería poder referirte a la ayuda psicológica que requieres, o quizás te dirija a un grupo de autoayuda donde otras personas con VIH te acompañarán por esta nueva etapa de tu vida. Salud reproductiva: Si tienes pensado un embarazo en un futuro cercano, pregunta en tu consulta cuáles son las opciones disponibles para esto. Actualmente, tanto hombres como mujeres pueden tener hijos biológicos que nazcan libres del VIH. Vacunas: Como sabes, el VIH debilita el sistema inmunológico, que es el que defiende al organismo de los microorganismos dañinos. Es por esto que, según el país, se recomienda que las personas que viven con VIH reciban ciertas vacunas que los protejan de enfermedades que podrían afectarlas de manera especial. Pregunta a tu médico si debes cubrir algún esquema de vacunación adicional al que ya tienes. Alimentación: Es posible que en la primera consulta no haya mucha oportunidad de abundar en la alimentación, pero si tienes alguna preocupación especial sobre este tema, aprovecha para expresarla. Varios estudios han mostrado que las personas con VIH pueden desarrollar problemas metabólicos como diabetes e hipertensión más pronto que quienes no tienen VIH, así que algunos cambios en tu dieta podrían ayudarte a prevenir estos padecimientos. Planificación de las próximas consultas: En un escenario ideal, las personas que viven con VIH deberían recibir atención de un equipo multidisciplinario, es decir, no sólo de un especialista en infectología, sino también de personal de psicología, ginecología, urología, dermatología, oftalmología y nutriología, entre otros. Evidentemente, no se puede acudir a todas estas consultas al mismo tiempo o en un solo día, pero sí que es importante que en esta primera sesión te quede claro cada cuándo deberás volver a consulta y qué deberás hacer para conseguir citas con otras especialidades, de ser necesario. Ahora ya lo sabes, la atención del VIH no debe ser abrumadora, sino ayudarte a sentir confianza y seguridad con el personal de salud que te atiende. Prepara tu primera visita y asume un papel activo en el cuidado de tu salud. Si tienes un diagnóstico de VIH y no has comenzado tu tratamiento, en AHF Panamá podemos ayudarte. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y haz tu cita ya.
La importancia de la prueba rápida de VIH
La prueba rápida del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) juega un papel importante para que las personas que tengan el virus sean diagnosticadas a tiempo y comiencen el tratamiento oportunamente y evitar que evolucione al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) que es la fase más grave de la infección Un prueba rápida del VIH analiza una muestra de su sangre para ver si la persona ha sido infectado con el VIH, luego de una punción digital ( pinchazo en la yema del dedo) para la extracción de una gota de sangre, la cual le permite a la persona conocer su diagnóstico del VIH en cuestión de un tiempo no mayor a 30 minutos. Además, es una tecnología simplificada que no requiere un mayor adiestramiento para su manejo ni insumos como jeringas, tubos de ensayo, así como personal especializado. La única manera de saber si tiene el VIH es haciéndose una prueba. Saber si tiene el VIH le da información importante para recibir el tratamiento. También otro beneficio es que puede llegar a ser una persona indetectable, por ende intransmisible, lo que lleva a evitar la transmisión secundaria, pues se logra suprimir la carga viral. En Panamá, es importante apostar a la realización de la prueba rápida porque estimaciones oficiales indican que hay un 40% de las personas que vive con VIH no sabe que es portadora del virus. Los más recientes datos del Programa de Naciones Unidas indican que para 2020 se estimaba que 31 mil personas vivían con VIH y, de ellas, solo 19 mil (61%) conocía su estado serológico con respecto al VIH, es decir, que cerca de 12 mil personas (40%) no conocían que eran portadoras del virus. Sin embargo, en el país hay barreras de acceso para obtener una prueba, a pesar de que un diagnóstico oportuno constituye en la actualidad una de las estrategias más eficientes de control de la transmisión de la infección. Tropiezos para ampliar las pruebas Las barreras fueron identificadas en el estudio Aproximación sobre la Oferta y el Acceso a Pruebas Rápidas de VIH en Panamá, elaborado por un equipo técnico de la organización no gubernamental Aids Healthcare Foundation (AHF Panamá) entre octubre de 2021 y febrero de 2022. Entre las barreras se encuentran la falta de procesos estandarizados entre las instalaciones evidenciando limitaciones programáticas y presupuestarias, tales como: falta de recursos humanos, falta de insumos , y pruebas rápidas y falta de espacio para la asesoría pre y post prueba. La prueba rápida de VIH y el algoritmo establecido determinan que el resultado puede estar listo en menos de 20 minutos (si es negativo) y de 45 a 60 minutos (si es positivo) incluyendo la post consejería y coordinación para la vinculación. Sin embargo, en el estudio se encontraron casos en los que pacientes han tenido que esperar hasta cuatro semanas para obtener un resultado. Esta demora en la entrega afecta la posibilidad de reforzar medidas de prevención o vinculación de nuevos diagnósticos a las clínicas de tratamientos antirretroviral. También se reconoce que el recurso humano idóneo, tecnólogos médicos, se encuentran mal distribuidos o en muchos casos no están en la disposición para trabajar en las áreas de difícil acceso. De hecho, las cifras preliminares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo de la Contraloría General de la República indican que en 2021 en el país habían mil 336 laboratoristas, la cifra es menor a la cantidad registrada en el 2020 cuando se contabilizaban un total de mil 372, es decir, 36 menos. La menor cantidad de laboratoristas se encuentran en las regiones de Darién y las comarcas de Guna Yala y Ngäbe Buglé, según los documentos oficiales. Las pruebas rápidas de VIH son especialmente recomendadas para Es hombre que ha tenido relaciones sexuales con otro hombre. Ha tenido relaciones sexuales anales o vaginales con alguien que tiene el VIH. Ha tenido más de una pareja sexual desde que se hizo la última prueba del VIH. Se ha inyectado drogas y compartido agujas, jeringas u otro implemento de inyección de drogas con otra persona. Ha intercambiado sexo por drogas o dinero. Le han diagnosticado o tratado otra enfermedad de transmisión sexual. Le han diagnosticado hepatitis o tuberculosis, o ha recibido tratamiento para estas enfermedades. Ha tenido relaciones sexuales con otra persona que podría responder sí a cualquiera de las preguntas anteriores, o cuyos antecedentes sexuales no conozca. Todas las personas interesadas en un diagnóstico oportuno pueden acudir a la instalación de AHF Panamá ubicadas en avenida Perú, edificio Business Point, donde se efectúan pruebas rápidas del VIH, con la debida pre y post consejería, de forma segura y gratuita, y toda la información suministrada por la persona es manejada de forma confidencial.
¿Te sientes menos sexy por vivir con VIH? Prueba estos tips

Un diagnóstico de VIH puede trastocar muchas áreas de tu vida, en especial la vida sexual. Ya que ésta es la principal vía de transmisión en todo el mundo, es muy posible que después de recibir tu diagnóstico no quieras saber sobre sexo durante un buen rato. Sin embargo, si continúas el proceso y recibes apoyo emocional (ya sea profesional o de parte de otras personas con VIH), seguramente llegará el momento en que estés listo o lista para retomar tu sexualidad. Crisis=oportunidad Para tratar de enfrentar las crisis con una mejor actitud, algunas personas eligen verlas como una oportunidad para mejorar. En el caso del VIH, no es raro escuchar testimonios de personas convencidas de que, aunque saber que tenían el virus fue un momento muy duro, las cosas que ganaron después de eso son muy valiosas: salir de una relación violenta, aprender sobre medicina, conocer gente interesante o simplemente tomar las riendas de su propia vida. Al saber que vives con VIH, podrías sentir que debes hablar de tu diagnóstico tan pronto conoces a alguien, o que deberías tener un cuidado extremo para evitar transmitirlo a otras personas. También podrías sentirte mal físicamente por los efectos secundarios de las primeras semanas de tratamiento, o mirarte al espejo y encontrar que tu cuerpo ha cambiado a raíz del tratamiento. Por fortuna, cuando se logran superar estos pensamientos con el apoyo necesario, y más aún, cuando el tratamiento te ayuda a conseguir una carga viral indetectable, la cual hace imposible transmitir el virus a otra persona, el recuperar tu vida sexual es el siguiente paso natural. ¿Cómo le hago? Si no sabes por dónde empezar a desempolvar tu sex appeal, prueba con estos puntos básicos. Construye tu definición de sexy: El entorno marca un estándar de lo que es sexy, pero obviamente no todas las personas concuerdan con ese modelo. La clave no está, necesariamente, en cómo te veas, sino en lo que te hace sentir sexy. ¿Es ponerte ropa ajustada o, por el contrario, vestirte muy recatadamente, pero con ropa interior que te da placer usar? ¿Es usar cierto perfume, cierto color o cierto peinado? ¿Es probar una actitud que antes no te habías atrevido a tener y conocer personas nuevas con esta actitud diferente? Si respondes estas y otras preguntas similares, sabrás lo que es sexy para ti. Redescubre (o descubre) el placer: Sí, el diagnóstico ha dado un vuelco a tu vida, pero ¿por qué no usarlo a tu favor? Si tu vida sexual de antes incluía presión, miedo, vergüenza u otras cosas negativas, renuévala. Aduéñate de tu cuerpo y analiza si lo que antes te gustaba te sigue haciendo sentir bien. Tal vez hoy te tocas de forma diferente a como lo hacías hace diez años, o quizás quieres probar cosas nuevas para variar. De igual forma, es un excelente momento para decir no a las cosas que no te agradan y que antes aceptabas por presión externa. Recuerda que el sexo es bueno para ti: ¡Y tú mereces lo bueno! Vivir con VIH no te resta valor en lo más mínimo, y una vida sexual satisfactoria es parte del autocuidado. Ya sea que la practiques con otra u otras personas, o bien, que prefieras el autoerotismo, los químicos del placer que se liberan en el cerebro con el placer sexual contribuyen a tu salud física y mental, ayudándote a liberar el estrés, cumpliendo la función del ejercicio físico y hasta ayudando a mitigar dolores, gracias a la liberación de la hormona oxitocina. El sexo mejora tu autoestima: ¿Te ha pasado que cuando te has sentido más feo o fea, tu pareja sexual te hace sentir como los mismos dioses? Y no es que tu autoestima deba depender de la opinión del otro, pero sí es verdad que una interacción sexual donde te hagan sentir que mereces todo el placer, y donde tú le brindes una gran satisfacción a tu pareja, es una situación que te hace sentir de lo mejor. Además, esto puede ser un círculo virtuoso: si tienes buen sexo, aumentarás tu autoestima, lo cual te dará seguridad para tener más sexo, que te hará sentir aún mejor. Todo esto es un proceso, no hay fórmulas mágicas, pero si te das la oportunidad de revisar lo que puede mejorar de tu vida sexual verás que los beneficios pueden, también, darle un giro a tu vida. Si necesitas condones gratis para esta nueva etapa, recuerda que en AHF Panamá te los proporcionamos. Sólo acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y conoce todos nuestros servicios.
¿Vuelves a la escuela con VIH? Esto es lo que debes saber

El verano está llegando a su fin y eso significa vuelta a le escuela para decenas de miles de jóvenes alrededor del mundo. Y no hay que olvidar que una importante cantidad de esos jóvenes viven con VIH o están en alto riesgo de adquirirlo. Si tú eres parte de grupo y acabas de ser diagnosticado con el virus, aquí te ofrecemos una breve una guía de cómo enfrentar tu regreso a clases de la mejor manera posible. La educación es tu derecho Nadie tiene la facultad de prohibir o limitar tu educación a causa de tu estatus como persona con VIH, puesto que la educación es un derecho humano, esto es, una garantía que cualquier ser humano posee y que no se puede eliminar. Entonces, debes saber que, en caso de que tengas que comunicar tu estatus de VIH (cosa que tampoco es obligatoria) a tu escuela, no puede generarse ninguna consecuencia negativa contra ti debida a tu diagnóstico. Además, las escuelas deberían ser espacios seguros para niños, niñas y adolescentes, y uno de los aspectos de esa seguridad requiere de que no haya acoso y que se respeten las otras garantías de las personas. El folleto Prevención del VIH-sida en las escuelas, emitido por el Centro Nacional para la Evaluación de la Educación Superior (CENEVAL) de México y otras instituciones, plantea las bases sobre las que se deben construir las relaciones entre personas con y sin VIH. Se trata de cuatro pilares: Políticas claras de salud escolar, especialmente acerca de la salud emocional, para lo cual se podrá hablar sobre la discriminación debida al VIH/sida. Un ambiente sano (en cuanto al a dinámica del grupo). Educación basada en habilidades para poder prevenir el VIH. Asesorías, tanto brindadas por las escuelas como otorgadas por las organizaciones estudiantiles De esta forma, una educación eficaz de prevención del VIH/sida debería reflejarse en un efecto de reducción drástica en la incidencia de las infecciones de transmisión sexual. Tu estatus es confidencial Si vives con VIH, no es necesario que informes a otras personas sobre tu estatus. Esto sólo se hará necesario si necesitas pedir permisos de ausencia para acudir a tus consultas médicas, pero aun así, estás en tu derecho de limitar la información que brindas acerca de tu salud. De igual forma, el personal de tu escuela que esté al tanto de tu diagnóstico de VIH no tendría por qué divulgar la situación ni a tus compañeros ni al personal de la institución, a menos que sea de vital importancia. En cuanto a la convivencia con tus compañeros de clase, recuerda que la dinámica cotidiana no implica ningún riesgo de transmisión en actividades como usar el mismo baño, compartir utensilios de comida o beber del mismo vaso. Únicamente en el caso de un accidente (por ejemplo, un golpe no intencional mientras realizan actividad física) podrías verte en la necesidad de comunicar tu estatus, si es que hay sangre o heridas involucradas. Es tu elección Las nuevas generaciones se están mostrando más dispuestas a hablar abiertamente de sus historias como personas con VIH. Hace apenas unos, años era muy difícil que quienes tenían el virus aceptaran hablar de forma pública, pero las redes sociales han ido cambiando poco a poco ese panorama. Esto significa que la razón por la que el estatus de VIH es confidencial no es porque haya que avergonzarse de él, sino que la carga de estigma con la que ha lidiado desde que apareció en el planeta lo hace, todavía, un tema difícil de tratar. Pero si tú te sientes cómodo hablando al respecto, no dudes en comunicar tu diagnóstico a las personas que consideres que pueden tener tu confianza. Así, de alguna forma, te estarías convirtiendo en un vocero a favor de la prevención del VIH, y podrías guiar a otros chicos e impulsarlos a cuidar su salud. Y si aún no sabes si vives con el virus o conoces a alguien que necesite hacerse una prueba de VIH gratis, no lo pienses más y acércate a los centros de pruebas de AHF Panamá, conoce nuestros servicios y cuida tu salud sexual como debe de ser.
Vivir con VIH aumenta tu riesgo a estos cánceres

Uno de los retos actuales más importantes para la medicina es el cáncer, una enfermedad que encierra muchas incógnitas, pero de la que también se han logrado identificar varios factores de riesgo. Uno de esos factores es vivir con el VIH. Desde el inicio del a epidemia de VIH, en 1981, algunos cánceres poco comunes estuvieron claramente asociados al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), mientras que, con el avance de las investigaciones, se ha visto que otros cánceres son más frecuentes en personas que viven con VIH que en otras que no lo tienen. Cáncer relacionado con el sida Para determinar que una persona tiene sida, es decir, la fase más grave de la infección por el VIH, se toman en cuenta varios criterios, y uno de ellos es la presencia de lo que se llama enfermedades definitorias de sida. Se denominan así porque, si la persona no tuviera este síndrome, sería muy raro que presentara alguna de esas enfermedades. Así, entre las enfermedades definitorias de sida están algunos cánceres. El primero de ellos es el sarcoma de Kaposi, que es bastante identificable pues los tumores, que afectan los tejidos blandos, pueden manifestarse en la piel en forma de manchas de color morado, marrón o rojizo, que pueden abultarse conforme crece el tumor. También afecta la mucosa de la boca, entre otros tejidos. El sarcoma de Kaposi puede tratarse de dos formas: con quimioterapia y radioterapia, cuando está muy difundido en el organismo, o bien, retirando quirúrgicamente los tumores si estos se encuentran en zonas bien delimitadas (como los pies, la espalda o el rostro). Otro cáncer definitorio de sida es el llamado linfoma no Hodgkin, el cual ataca al sistema linfático del cuerpo, que es parte del sistema de defensa. Se presenta porque un tipo de células del sistema linfático, llamados linfocitos, comienzan a reproducirse descontroladamente. Este cáncer también se puede tratar con quimioterapia o radioterapia, o con algunos otros medicamentos especializados. Un tercer cáncer definitorio de sida es el linfoma primario del sistema nervioso central. Este tipo de cáncer no es otra cosa que un tumor que se origina en el tejido nervioso, principalmente en el cerebro. Por la localización del tumor, su tratamiento es delicado y puede abordarse, primero, con corticosteroides, un tipo de medicamentos que combate la inflamación. Sin embargo, sus resultados no son duraderos y se suele recurrir a la quimioterapia o radioterapia, pero se corre el riesgo de afectar el resto del tejido del cerebro, por lo que debe manejarse con precaución. Otros cánceres que vigilar Aun cuando la persona con VIH no esté en etapa de sida, se sabe que las personas con el virus tienen más probabilidades de desarrollar cáncer que quienes no tienen VIH, por lo que es importante estar pendientes de cualquier cambio que pueda estar relacionado con algún tumor. Podemos hablar de dos cánceres que son causados por virus que comparten las vías de transmisión con el VIH. Se trata del virus del papiloma humano (VPH), que se transmite sexualmente, y del virus de la hepatitis C (VHC), que se transmite por la vía sanguínea. Esto no significa que todas las personas con VIH tengan también VPH y VCH, pero sí que es más probable que presenten alguno de estos virus, en comparación con quienes no tienen VIH. Hay que recordar que el VPH es la principal causa de cáncer del cuello del útero, mientras que también puede generar tumores en la garganta, el pene o el recto. Para evitar que estos tumores se extiendan, es importante tener consultas periódicas con los especialistas en ginecología y urología, que están capacitados para detectar lesiones sospechosas en etapas tempranas y darles el tratamiento adecuado. Por su parte, el VHC es un importante factor en el desarrollo del cáncer de hígado. Por fortuna, existen tratamientos capaces de curar esta infección, por lo que es recomendable que las personas con VIH también se hagan una prueba de detección de VHC. En caso de resultar positiva, se puede dar tratamiento y con esto evitar el riesgo del cáncer hepático. Prevenir es mejor Estos son sólo algunos de los cánceres a los que las personas con VIH están especialmente expuestas. Para evitar que avancen, los equipos médicos especializados en la atención del virus deben dar el seguimiento oportuno. Si tienes alguna duda sobre éstos u otros padecimientos relacionados con tu condición, expresa tus preguntas a tu médico y hazle saber que estás pendiente de tu atención. Si por alguna razón no estás tomando tratamiento antirretroviral, acércate a AHF Panamá y te ayudaremos a iniciar o retomar la terapia. Nuestros servicios son gratuitos. Escríbenos por Whatsapp y haz tu cita ya.
Niños y adolescentes que viven con VIH

Antes de que se crearan los tratamientos antirretrovirales, los niños y niñas que nacían con el VIH tenían como máxima esperanza de vida los tres años. Por fortuna, hoy en día los medicamentos hacen que vivan vidas largas y con buena calidad, casi iguales a las de personas de su misma edad pero que no tienen el VIH. ¿Cómo llega el virus en la infancia? Una de las principales causas por las que una niña o un niño pequeños viven con el VIH es porque lo adquirieron de su madre, durante el embarazo. Es por esto que en los años recientes se insiste tanto en hacer pruebas de detección a las mujeres embarazadas, para poder dar tratamiento adecuado para evitar que el virus pase al feto. Cuando, por alguna razón, la madre no se hace una prueba de detección o no puede seguir tomando el tratamiento antirretroviral (lo interrumpe), es en ese momento en que el futuro bebé queda expuesto al tener el VIH. Sin embargo, también hay otros casos muy lamentables en que un niño o niña adquiere el VIH a través de la violación sexual por parte de una persona que ya tiene el virus. En cualquier caso, lo más importante es que el VIH sea detectado de manera temprana para que así se comience cuanto antes el tratamiento antirretroviral, y el sistema inmunológico no se vea afectado. Adolescentes, un grupo clave La población adolescente es aquella que está entre los 13 y los 19 años de edad. Actualmente, las y los adolescentes que viven con VIH lo adquirieron, en su mayoría, de sus madres, durante el embarazo. Pero en este caso, la vía de transmisión sexual también juega un papel importante. Por un lado, persiste el mismo factor de la violencia sexual, que bien puede ser ejercida contra hombres o contra mujeres, ya sea mediante el uso de la fuerza o por la presión psicológica. Por el otro lado, se trata de un rango de edad en el que muchas personas inician su actividad sexual de forma voluntaria, además de comenzar el consumo de sustancias como el alcohol y algunas otras drogas, lo cual los puede llevar a prácticas sexuales de riesgo cuando están bajo los efectos de dicho consumo. Un tratamiento particular Los medicamentos antirretrovirales deben ser suministrados a todas las personas con VIH, incluyendo niños, niñas y adolescentes. Sin embargo, no todos los fármacos que existen tienen una formulación pediátrica, esto es, especial para infantes. Las formulaciones especialmente dedicadas a menores suelen tener una concentración distinta y, sobre todo, una presentación más fácil de tomar, por ejemplo, evitando los comprimidos y ofreciendo suspensiones o tabletas que se diluyen en agua. Pero a esto hay que sumar que los niños y niñas ven afectado su crecimiento por diferentes factores, por lo que las dosis de medicamentos y el tratamiento en general deben ser ajustados según cada persona, y por lo general están más determinados por su peso corporal que por su edad. El reto de la adherencia Otro de los obstáculos a superar en estos casos es la adherencia correcta al tratamiento. La adherencia (también llamada apego) se refiere a tomar los medicamentos exactamente como fueron prescritos, en tiempo y forma. Si para un adulto es complicado cumplir con esa adherencia, para un menor puede ser más difícil todavía. Lo importante es mirar con atención y buscar la causa por la que al niño o niña le cuesta apegarse a su tratamiento. Por ejemplo, puede evitar tomarlo si el fármaco tiene un sabor que le desagrada. En el caso de las y los adolescentes el problema puede estar más relacionado con su salud mental, pues el estigma que rodea al VIH podría provocar que el joven no quiera tomar su medicamento cuando está en compañía de sus amigos, por ejemplo, por temor a tener que explicar que vive con el VIH. En el ámbito de la adherencia al tratamiento, las y los menores suelen necesitar el apoyo de su familia o de alguna figura cuidadora que esté atenta a aspectos como el horario de toma de los medicamentos, o bien, los efectos secundarios de éstos, para que no sean un obstáculo para que el niño, niña o adolescente siga su tratamiento como es debido. Si tú eres esa figura de autoridad y tienes alguna duda sobre el tratamiento contra el VIH, acude con tu equipo de salud. Por otro lado, si todavía no tienes un diagnóstico de VIH pero quieres salir de la duda, en AHF Panamá podemos atenderte. Realizamos pruebas de VIH gratis, escríbenos por Whatsapp y agenda tu cita.
¿Qué es una prueba rápida de VIH?

En los últimos años, la prueba rápida para la detección del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) ha tenido un notable desarrollo y su exactitud es equivalente a la de los algoritmos convencionales y sumado a ello la ventaja de su rapidez y sencillez para su realización. Estas pruebas rápidas de anticuerpo o antígeno se hacen con una punción digital (pinchazo en la yema del dedo) para la extracción de una gota de sangre, lo que permite a la persona conocer un diagnóstico del VIH en cuestión de un tiempo no mayor a 30 minutos. Además, es una tecnología simplificada que no requiere un mayor adiestramiento para su manejo ni insumos como jeringas, tubos de ensayo, así como personal especializado. La única manera de saber si tiene el VIH es haciéndose una prueba. Saber si tiene el VIH le da información importante para recibir el tratamiento y evitar que el virus evolucione al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) que es la fase más grave de la infección. También otro beneficio es que puede llegar a ser una persona indetectable, por ende intransmisible, lo que lleva a evitar la transmisión secundaria, pues se logra suprimir la carga viral. A continuación la respuesta a cinco preguntas claves sobre el tema: ¿Si la prueba del VIH me da positivo, significa que tengo SIDA? La respuesta es no, si usted es VIH positivo, eso no significa que tenga el SIDA. El VIH puede llevar al SIDA si la persona no recibe tratamiento o no cuida su salud. Pero, si las personas que tienen el VIH toman los medicamentos como se les indique, podrían mantenerse sanas muchos años, y quizás nunca reciban el diagnóstico de SIDA. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) plantean que los medicamentos contra el VIH reducen la cantidad de virus en la sangre a un nivel casi indetectable. Si su carga viral tiene menos de 40 a 75 copias el número de partículas de VIH en un mililitro de sangre, dicha carga se considerará indetectable. ¿Qué significa un resultado negativo? Si obtiene un resultado negativo, esto no significa necesariamente que usted no tiene la infección por el VIH. Esto se puede deber al período de ventana, es decir, el tiempo entre el momento en que una persona pudo haberse expuesto al VIH y el momento en que una prueba puede determinar con seguridad si contrajo el virus, el cual puede ser hasta tres meses. Si se vuelve a hacer la prueba después del periodo de ventana, no tiene ninguna posible exposición al VIH durante el periodo de ventana y obtiene un resultado negativo, entonces usted no tiene la infección por el virus. ¿Quién debería realizarse una prueba de VIH? Se recomienda que todas las personas entre los 13 y 64 años se hagan la prueba del VIH al menos una vez al año. Mientras que las personas con mayor riesgo se la deberían hacer más frecuentemente. También señalan que pasado más de un año desde que la persona se efectuó una prueba y responde si a cualquiera de las siguientes preguntas, se debería hacer una prueba de diagnóstico. Es hombre que ha tenido relaciones sexuales con otro hombre. Ha tenido relaciones sexuales anales o vaginales con alguien que tiene el VIH. Ha tenido más de una pareja sexual desde que se hizo la última prueba del VIH. Se ha inyectado drogas y compartido agujas, jeringas u otro implemento de inyección de drogas con otra persona. Ha intercambiado sexo por drogas o dinero. Le han diagnosticado o tratado otra enfermedad de transmisión sexual. Le han diagnosticado hepatitis o tuberculosis, o ha recibido tratamiento para estas enfermedades. Ha tenido relaciones sexuales con otra persona que podría responder sí a cualquiera de las preguntas anteriores, o cuyos antecedentes sexuales no conozca. ¿Por qué una persona embarazada debe realizarse una prueba de VIH? Las personas embarazadas se deben hacer la prueba de VIH para que puedan comenzar el tratamiento en caso de ser VIH positivo. Si una persona recibe tratamiento contra el VIH desde una etapa temprana del embarazo, el riesgo de que se lo transmita al bebé es extremadamente bajo (1% o menos). El tratamiento durante el embarazo tiene mayor eficacia cuando se comienza lo antes posible. No obstante, el tratamiento preventivo ofrece importantes beneficios para la salud, incluso cuando se comienza durante el parto o poco tiempo después del nacimiento del bebé, señalan los CDC. La transmisión del VIH de madre a hijo o transmisión vertical puede ocurrir en tres momentos: durante el embarazo, en el parto, en el puerperio y durante la lactancia. La prevención de la transmisión en estas etapas es crucial. En Panamá, los informes elaborados por el Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud (Minsa) muestran que en el 2021 se registraron 145 embarazadas con VIH. La mayoría en el rango de edad de 20 a 29 años, con 85 casos, es decir, más del 58% de las embarazadas con VIH. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las tasas de transmisión son de 15% a 45%. Sin embargo, intervenciones eficaces permiten reducir esas cifras a niveles inferiores al 5%. En Panamá, hasta antes de la pandemia se mantuvo entre el 2% al 5%, según datos del Minsa. ¿Dónde puede realizarse una prueba rápida de VIH? Las personas interesadas en un diagnóstico oportuno pueden acudir a la instalación de Aids Healthcare Foundation (AHF Panamá) donde se efectúan pruebas rápidas de VIH, con la debida pre y post consejería, de forma segura y gratuita, y toda la información suministrada por la persona es manejada de forma confidencial.
Si busco empleo, ¿es necesario decir que tengo VIH?

A pesar de que, desde hace cuatro décadas, la sociedad convive con el VIH, todavía persisten mitos sobre las actividades que las personas que tienen el virus pueden y no pueden hacer. Uno de los aspectos de la vida que más sufre el impacto de estos prejuicios es el área del empleo. A lo largo de muchos años se han dado casos de despidos injustificados cuando se revela que un trabajador o trabajadora vive con VIH. Las ideas de que esa persona puede representar un riesgo para sus compañeros o de que su condición de salud le impedirá desempeñar correctamente su trabajo son importantes barreras para que las personas con VIH puedan hacer valer su derecho al trabajo, como se enuncia en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es por esto que, si tú vives con VIH, puedes tener todavía muchas dudas sobre si puedes o no, si debes o no, revelar tu estatus serológico a tus empleadores. Para este cuestionamiento no hay respuestas sencillas, sino que es importante que tomes en cuenta algunos factores. Paso a pasito La legislación es diferente en cada país, pero las directrices internacionales apuntan a que se debe preservar la confidencialidad de una persona que vive con VIH. Lamentablemente, muchas empresas no han respetado estos preceptos, y no sólo preguntan por el estatus serológico (si alguien tiene o no el VIH), sino que utilizan una respuesta afirmativa como un criterio para negar el empleo o para despedir al trabajador. Por esto, sería bueno reflexionar, paso a paso, sobre por qué es conveniente o no conveniente salir del clóset del VIH en tu empleo. Llenar la solicitud de empleo. Este es el primer paso donde es muy posible que te encuentres con preguntas sobre tu condición de salud, especialmente pidiendo que especifiques si tienes alguna condición médica que pueda interferir con la realización de tu trabajo. El sitio web TheWellProject.org, un portal especializado en brindar información a las mujeres que viven con VIH, aclara que no es necesario, en ese momento, mencionar la infección, ya que la ésta no interfiere con la mayoría de los trabajos más comunes. La entrevista. Este puede ser un momento muy tenso, pues todos intentamos dar la mejor impresión posible en esta dinámica. En el caso de que, por ejemplo, hayas tenido que dejar de trabajar unos meses debido a infecciones oportunistas o a tu condición de salud relacionada con el VIH, tampoco es necesario mencionarlo. Prepara respuestas verdaderas, pero con pocos detalles como: estuve lidiando con un problema familiar de salud en ese lapso. Si te realizan específicamente alguna pregunta sobre tu estado de salud, simplemente reitera que no existe ninguna condición que interfiera con tu trabajo en el puesto que estás solicitando. Lista de medicamentos. En algunos países (principalmente Estados Unidos), las y los empleadores pueden solicitar una lista de los medicamentos que la persona está tomando. En este caso, es recomendable que tu médico elabore una carta resaltando, nuevamente, que ni los medicamentos ni la condición de salud para la que fueron prescritos va a interferir con el desempeño del trabajo que estás solicitando. Pruebas de laboratorio. Lamentablemente, aunque es ilegal en muchos países del mundo, los empleadores siguen realizando pruebas de detección de VIH sin consentimiento, como parte de los criterios para contratar a una persona. La recomendación aquí es que, si algo así te sucede y te niegan el empleo por esa razón (que es muy probable que no admitan claramente), acudas con las autoridades correspondientes en tu país para evitar que estos actos de discriminación se sigan suscitando. El VIH no debería ser una condicionante para que alguien pueda trabajar de acuerdo con sus capacidades y aspiraciones. Alza la voz y ayúdanos a lograr un mundo sin sida. ¿Cómo? Usando condón y compartiendo información confiable, como la que tenemos en AHF Panamá. Además, si quieres hacerte una prueba de VIH gratis, acércate a nuestras oficinas y con gusto te ayudaremos.
Si eres profesional de la salud, supera el reto del VIH

Luego de cuatro décadas de pandemia de VIH, los mitos y prejuicios sobre la infección persisten y son difíciles de erradicar, incluso entre el personal de salud, que es un grupo que debería estar muy bien capacitado sobre el tema. La falta de información sobre el VIH puede ser un importante obstáculo para prestar la atención en salud adecuada. Por esto, es fundamental que todo profesional de la salud conozca datos objetivos sobre la infección, lo que le permitirá desempeñar mejor su trabajo y reducir el estigma y la discriminación hacia las personas que viven con el virus. Si tú eres profesional del ámbito de la salud y no sabes por dónde comenzar en el tema del VIH, puedes encontrar una guía en la Asociación Médica Mundial (AMM), que cuenta con el documento llamado Declaración de la AMM sobre el VIH/sida y la profesión médica (en español, aquí). Sentando las bases La AMM emitió por primera vez esta declaración en 2006 (¡25 años después de la aparición del VIH en el mundo!) y la relanzó, con enmiendas, en 2017. En sus primeros puntos, la asociación define al VIH/sida como una enfermedad crónica controlable, y destaca que considera al VIH, fundamentalmente, como un problema de derechos humanos. Explica que la propagación del virus tiene que ver con factores sociales como la pobreza, el analfabetismo, el tráfico de personas, el estigma, la discriminación y la desigualdad basada en el sexo, que es un enfoque que las organizaciones civiles que trabajan el tema han intentado recalcar siempre, a lo largo de sus años de trabajo. Asimismo, la AMM considera inaceptable la discriminación de parte de los médicos en contra de las personas con el VIH, ya que todas ellas tienen derecho a una atención y un tratamiento adecuados con compasión y respeto por su dignidad humana. El VIH y la práctica médica El personal médico no puede especializarse en todo, pero sí debería ser capaz de poner atención en los signos para detectar un potencial caso de VIH. Sobre este aspecto, y entre otros puntos, la AMM señala que: Cuando un médico no puede brindar la atención que necesitan las personas con VIH, debe derivarlas a instancias que sí puedan hacerlo, pero hasta que no se realice el traspaso, ese médico debe atender a la persona. Todos los profesionales de la medicina deben poder sospechar oportunamente e identificar las infecciones oportunistas relacionadas con el sida, como la tuberculosis, infecciones por hongos y otras. Los médicos deben informar a las personas sobre las vías de transmisión del VIH y las formas de protegerse del virus. Los médicos también deben reconocer que la creencia de que el VIH/sida es una sentencia de muerte está todavía muy extendida, por lo que deben poder informar a las personas sobre las opciones de tratamiento actuales. Deben saber que, hoy en día, el VIH es una condición crónica y manejable. Protegerte del VIH es también tu derecho Sobre todo en los países donde hay más pobreza o donde el sistema de salud tiene pocos recursos para funcionar, el VIH ha provocado un gran desgaste en la fuerza laboral del área de salud, afirma la asociación. En ciertos casos, en efecto, profesionales de la salud se han infectado con el VIH, pero en otros muchos, el propio temor de infectarse los ha llevado a dejar sus empleos. Sobre este tema, la AMM recomienda a las y los médicos: Implementar las precauciones universales para evitar la transmisión del VIH. Entre ellas está el uso del tratamiento antirretroviral posterior a la exposición al VIH, esto es, un esquema de tratamiento especialmente diseñado para evitar que alguien que ha estado en contacto con el virus lo contraiga. Si es el médico quien vive con VIH, deberá evitar participar en alguna actividad que implique un riesgo de transmisión a otras personas. En el caso del trato con los pacientes, si no existe una actividad con riesgo de transmisión del VIH, el profesional médico no está obligado a revelar su estado de salud, ya que esto no tendría ningún propósito práctico. Finalmente, todo médico debe conocer las normas de uso del tratamiento antirretroviral posterior a la exposición (PEP) laboral accidental al VIH. Una guía para la acción El personal de salud es, por supuesto, un actor clave en la atención del VIH y por eso es importante que se mantenga actualizado, tanto para cuidado de los usuarios de los servicios como para el autocuidado. En AHF Panamá dedicamos nuestro trabajo a prestar servicios de salud en VIH con calidad y libres de estigma y discriminación. Si quieres saber más sobre cómo brindar una mejor atención del VIH o necesitas hacerte una prueba gratis, acércate a nuestras oficinas y agenda tu cita.
¿Cómo volver a trabajar después haber enfermado por VIH?

Cuando una persona no cree haber estado expuesta al VIH, no se hace una prueba de detección hasta que la infección ha avanzado y ha provocado problemas de salud, como puede ser una baja de peso repentina, fiebres o diarreas que no ceden durante varios días o incluso semanas. Son estos síntomas los que pueden hacer sospechar al médico que está frente a un caso de VIH, por lo que se mandan a hacer las pruebas correspondientes y, si el resultado es positivo, es momento de iniciar con el tratamiento antirretroviral. Por fortuna, los tratamientos actuales son muy efectivos, tienen menos efectos secundarios que los que se usaban hace diez o quince años, y permiten a las personas recuperar su estado de salud en algunos meses. Así, aunque hayan tenido que dejar de trabajar a causa de los malestares relacionados con el virus, es muy probable que las personas recién diagnosticadas tengan la posibilidad de volver a trabajar al cabo de poco tiempo. El dar este paso es muy importante, no sólo para que esa persona recupere su estabilidad emocional y su autoconfianza, sino también para que tenga un ingreso que le permita afirmar su independencia y sentirse útil, además de que continúe desarrollando su ocupación como uno de los aspectos que nutren su vida. El momento adecuado para una nueva vida con VIH Por supuesto que cada quien procesa diferente el diagnóstico y su nueva vida con el VIH. Es posible que, en lugar del entusiasmo por volver al trabajo, tengas dudas y miedos sobre cómo retomar tu antiguo empleo o buscar uno nuevo, según el caso. Para decidir si es el momento adecuado para ti y si quieres buscar un tipo de empleo específico (quizás distinto al que habías hecho antes), considera los siguientes puntos, recopilados por la organización estadounidense The Well Project. ¿Qué opina tu médico? De acuerdo con tu actividad, puedes preguntar a tu médico si es buen momento para retomarla. Él o ella también puede decirte si estás en condiciones de trabajar una jornada completa o deberías cubrir sólo media jornada. Prueba con el trabajo voluntario. Si no estás seguro de cuánto puedes estar trabajando sin agotarte, busca un trabajo voluntario en alguna organización de ayuda social. Con el tiempo, incluso podría surgir una oportunidad de empleo remunerado en ese mismo lugar. Analiza por qué quieres trabajar. Porque necesito dinero es la respuesta más obvia, pero también es cierto que esa no es la única razón. Algunas personas que viven con VIH consideran que la estructura de un empleo les ayuda a seguir mejor su tratamiento antirretroviral y a mantener un estilo de vida más sano. Hay otras que opinan que su empleo les brinda un sentido de propósito dentro de su comunidad o un sentimiento de pertenencia a un grupo. ¿Tienes apoyo suficiente en tu entorno? Revisa si tu (nuevo) horario de trabajo interfiere con alguna de tus actividades del hogar (hacer limpieza, realizar pagos, etcétera) y si, en ese caso, cuentas con el apoyo de familiares o amigos que puedan hacer alguna de esas cosas por ti. Revisa tus opciones de seguridad social. De acuerdo con el sistema de salud en el que has comenzado tu atención, valora la posibilidad de un empleo y si esto modificaría tu atención médica. Por el contrario, si no tienes una buena cobertura de salud, busca un empleo que pueda brindártela. Enumera tus habilidades. Tu personalidad y tus capacidades pueden hacerte ideal para un tipo de empleo, pero también podrían dificultar otro. Aunque creas que ya lo sabes, aprovecha este momento de reflexión para hacer una lista de tus cualidades, aptitudes y capacidades, y así tratar de encontrar un trabajo que las aproveche al máximo. Habla con otras personas con VIH. Dado que desde tu diagnóstico todo es nuevo para ti, puedes acercarte a hablar con otras personas que viven con el VIH sobre sus experiencias en el trabajo. Puedes preguntarles acerca de las cosas que más te preocupan y muy probablemente sus respuestas te darán la idea de cómo sobrellevar los retos. Además, hablar con otros en tu misma situación te hará saber que no estás solo en este proceso. Recuerda que vivir con VIH cambia ciertas cosas en tu vida, pero otras, como tu talento y habilidades, se mantienen intactas. Para desempeñar de la mejor manera cualquier trabajo, lo importante es estar en buena condición de salud, la cual se logra con el tratamiento correcto. Si tú ya tienes un diagnóstico pero no has comenzado tu atención médica, en AHF Panamá podemos ayudarte. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Wthatsapp.