Ralph: un hombre ama los ultramaratones y vive con VIH

Ralph Jennings y su hermano gemelo Rik tuvieron una infancia difícil en su natal Ohio, Estados Unidos. Los problemas de adicción y pobreza en su familia de 13 hermanos los llevaron a ser adoptados juntos, y su padre adoptivo buscó inculcarles el amor por correr. Un día, Ralph y Rik descubrirían que las coincidencias en su vida iban a llegar más lejos de lo que podían imaginar. El carácter de Ralph lo llevó a poner todo su empeño y disciplina en completar su primera carrera, que fue de 16 kilómetros (un importante reto para un niño de 9 años), según lo narró a la revista deportiva Runner’s World. Rik, por otro lado, era rebelde por naturaleza y no le gustaba la rutina, por lo que nunca se involucró en las carreras. Los giros de la vida Ralph siguió participando en eventos de este tipo durante toda su adolescencia, hasta que se mudó a la universidad. Ahí cambió el ejercicio por la fiesta durante algunos años, hasta que retomó su pasión al unirse a un grupo de corredores. Después de unos años en su empleo, le ofrecieron un puesto que lo llevó a Londres. Esta ciudad tiene gran cantidad de parques, en los cuales pensó que podría correr. Sin embargo, la realidad fue muy distinta: demasiado trabajo y mucha fiesta, por lo que las carreras quedaron en el olvido por un tiempo más. Más tarde, en 2005 (cinco años después de haber llegado al Reino Unido), Ralph se enfermó de algo que, pensó, era una “gripe fuerte”. Nunca le había gustado ir al médico, así que pasó semanas tomando antigripales y bebiendo agua, casi sin comer. Pero un día, un amigo fue a visitarlo y se sorprendió de lo delgado que estaba: Ralph pesaba apenas 38 kilos, por lo que fue llevado a Urgencias de inmediato. Estuvo internado durante tres semanas, afectado por una neumonía que requirió conectarlo a un respirador artificial. Cuando recuperó la consciencia, el personal médico le informó que la neumonía era tan agresiva y estaba tan avanzada que era necesario hacerle una prueba de VIH. Ralph recuerda que no tenía sospechas de haber contraído el virus, por lo que accedió, y aunque el resultado fue positivo, lo que más le preocupaba en ese momento era recuperarse “y ser capaz de respirar”. Una vez que comenzó a mejorar llegó el golpe de realidad del diagnóstico, empezando por el temor al estigma que conlleva la infección. Buscar en internet sólo agudizó su miedo, pero sus médicos le explicaron que el tratamiento y una buena atención hacen que una persona con VIH pueda llevar una vida normal. Al cabo de un mes, Ralph fue dado de alta del hospital y su hermano fue a visitarlo. Se enteró entonces de que Rik también tenía VIH, pero él había sido diagnosticado desde principios de los años noventa y se lo había ocultado. Ralph considera que Rik, siendo el más rebelde de los dos, encontraba difícil seguir el tratamiento antirretroviral, por lo que se saltaba algunas dosis o lo tomaba a deshora. Cree que fue ese problema lo que provocó la muerte de Rik en 2007. Retorno y adiós a una pasión En 2008, con la inspiración de su familia, Ralph volvió a correr un maratón, esta vez en San Diego, California. Cuando se dio cuenta de que había perdido velocidad, optó por inscribirse en carreras de ultrafondo o ultramaratones, llamados así por su gran longitud. Le llevó dos intentos completar la carrera Transgrancanaria (en España), de 125 km. En los siguientes años corrió la Hadrian’s Wall (en Reino Unido), de 111 km; el South Coast Challenge (en Reino Unido), de 100 km; el Festival Des Templiers (en Francia), de 100 km, y el Cotswold Way Ultra Challenge (en Reino Unido), de 100 km. Ya que siempre ha seguido su tratamiento antirretroviral en tiempo y forma, su carga viral ha estado bajo control. No fue el VIH, sino una serie de lesiones lo que, en 2019, logró alejarlo de su pasión por correr. Primero, una fuerte caída en la zona costera cerca de su casa, en el Reino Unido, le provocó fractura de rótula y ruptura del tendón del cuadríceps. La recuperación le tomaría ocho meses, pero convencido de que podría lograrlo, cerca de cumplirse ese plazo Ralph se inscribió a una nueva carrera, esta vez de 160 km. Sin embargo, a finales de ese mismo año, terminando una carrera sencilla de 10 km, sintió el cuello tenso. Como por impulso se apretó la zona y eso liberó la presión, pero dio paso a un dolor de cabeza que luego se volvió una intensa migraña. A los quince días se encontraba en el kilómetro 16 de una carrera cuando comenzó a desorientarse y luego percibió un dolor punzante en el ojo derecho. Momentos después perdió la visión en ese ojo. Los estudios revelaron que aquel apretón en el cuello había cortado la arteria carótida y esto había provocado un derrame cerebral, y después se habían formado varios aneurismas (coágulos de sangre) en su cerebro, uno de los cuales había llegado cerca de su ojo, quitándole la visión. Ralph tuvo que poner fin a su actividad deportiva, pues los picos de presión sanguínea o de frecuencia cardiaca podían hacer explotar esos aneurismas y causarle la muerte. La depresión casi lo hace tocar fondo cuando luego, durante la pandemia, perdió su empleo. Fue una vieja pasión la que, una vez más, le salvó la vida: el dibujo. Desempolvó un set de pinceles que le había regalado un amigo hacía años y encontró en esta actividad una nueva motivación, y aunque es muy bueno en lo que hace, ha rechazado pintar por dinero, pues siente que es demasiada presión. ¿El tema de su pintura? Los corredores de carreras ultra a los que admira y, a veces, imágenes de sí mismo en su tiempo de corredor. Como puedes ver, el VIH no es un obstáculo para cumplir los objetivos que te propongas. Lo importante es detectar

Ocho sencillos pasos para evitar las infecciones oportunistas

Cuando vives con VIH, uno de los primeros conceptos nuevos que aprendes es el de “infecciones oportunistas”. Se trata de aquellas infecciones que no tendrían cabida en tu cuerpo si tu sistema inmunológico no estuviera debilitado, ya que cuando esto sucede, el organismo se queda sin defensas y cualquier microorganismo puede dañarte. Evidentemente, la mejor manera de no padecer este tipo de infecciones es tomando adecuadamente el tratamiento antirretroviral, el cual detiene la replicación del virus y da la oportunidad a tu sistema inmunológico de recuperarse. Cierra la puerta a las infecciones Sin embargo, también es cierto que el tratamiento a veces puede fallar, cosa que generalmente sucede cuando el virus ha desarrollado resistencia o cuando no se toma el medicamento de forma correcta. Es por ello que siempre debes estar alerta de no exponerte innecesariamente a las infecciones oportunistas. Si no recuerdas exactamente cuáles son, estas infecciones pueden ser causadas por virus, bacterias u hongos, y pueden afectar diversas áreas de tu organismo. Entre ellas están la candidiasis, el citomegalovirus, el virus del herpes simple (VHS), la salmonella, la toxoplasmosis, la tuberculosis, el sarcoma de Kaposi, el linfoma y la encefalopatía. ¿Cómo evitarlas? Aunque no lo creas, las medidas que puedes tomar para evitar las infecciones oportunistas son sencillas y efectivas, por lo que modificando un poco tus hábitos estarás más saludable. Siguiendo estos consejos básicos podrás evitar gran parte de las complicaciones que representa una infección oportunista. Seguir tu tratamiento al pie de la letra y consultar con tu equipo médico cualquier duda que tengas al respecto serán los pasos que completen tu tarea de autocuidado. Y si no has iniciado tu tratamiento antirretroviral o si lo interrumpiste y quieres retomarlo, en AHF Panamá te acompañamos para que lo hagas. Sólo acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y haz una cita ya.

Así puedes proteger a tu pareja si vives con VIH

A veces, cuando recibes un diagnóstico de VIH puedes pensar que nunca más volverás a una pareja, a no ser que sea otra persona con VIH, que pueda entender lo que significa vivir con esta condición de manera crónica. Sin embargo, esto no es así. Te sorprenderá la cantidad de gente que se enamora de alguien sin importar su condición de salud, y esto ha ido en aumento ahora que hay más opciones para protegerte de una infección. El condón siempre había sido el mejor aliado para evitar el VIH, pero cabe recordar que también han existido otras, y que hoy en día los tratamientos antirretrovirales también son excelentes herramientas para no infectarse y seguir disfrutando de una vida sexual plena. El tratamiento, la mejor opción Ya sea que estés en busca de una pareja o que te encuentres en una relación estable cuando recibes tu diagnóstico de VIH, estas son algunas alternativas que mencionan los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos para compartir con él o ella esa parte tan importante de la vida: la sexualidad. La medida más obvia, considerando todo el conocimiento actual acerca de la efectividad de los tratamientos antirretrovirales, es alcanzar y mantener una carga viral indetectable. El objetivo de tomar el tratamiento siempre ha sido frenar al VIH en tu cuerpo y así mantener el mejor estado de salud posible durante más tiempo. Sin embargo, hoy también se sabe que indetectable=intransmisible, es decir, que si la cantidad de virus en tu sangre baja tanto que se vuelve indetectable, la posibilidad de que lo transmitas por la vía sexual es de cero.  Suena bien, pero para mantener una carga viral indetectable es necesario que sigas tu tratamiento al pie de la letra, y este ha sido siempre uno de los mayores retos de la atención del VIH. Las personas no siempre pueden apegarse a su tratamiento, ya sea por motivos personales (como la depresión u otros problemas de salud mental) o factores externos (como la migración o la pérdida de la seguridad social), por lo que a veces se vuelve difícil mantener el VIH bajo control. Otras alternativas Cuando por cualquier razón no sea posible tener una carga viral indetectable, aún tienes varias opciones a las cuales recurrir. Una de ellas tiene que ver también con el uso de medicamentos antirretrovirales, y es sugerirle a tu pareja que tome profilaxis pre-exposición, o PrEP, contra el VIH. Como sabes, la PrEP es el tratamiento capaz de evitar la infección por VIH si se toma adecuadamente, y aquí volvemos al tema del apego al medicamento. Se trata de seguir la prescripción al pie de la letra para obtener el mayor beneficio de esta estrategia. Sin embargo, hay que recordar que el tratamiento contra el VIH no protege contra otras infecciones de transmisión sexual (ITS), por lo que el uso de condón sigue siendo una alternativa muy importante si crees que tú o tu pareja pueden estar en riesgo de alguna otra infección sexual. Si eliges usar condón, recuerda acompañarlo de lubricantes a base de agua o de silicón, para evitar las rupturas durante la actividad sexual. En todo caso, no deberías descartar otras prácticas sexuales que impliquen menos riesgo de transmisión del VIH que la penetración anal o vaginal. Estamos hablando del sexo oral (que no está libre de riesgo, pero conlleva uno mucho menor) o cualquier otra práctica que no involucre los fluidos sexuales: semen, flujo vaginal o sangre. Algo que no es una práctica de alcoba, pero que es sumamente importante, es realizarte pruebas de detección para otras ITS, ya que éstas pueden causar otros problemas. Además, si tienes una carga viral alta, las ITS hacen más probable la transmisión del VIH, así que es mejor tratarlas y mantenerlas vigiladas. Recuerda que la atención integral del VIH es importante no sólo para ti, sino para las personas con las que te relacionas. Por esto, si vives con VIH y no has empezado tu tratamiento, o si lo suspendiste y quieres retomarlo, en AHF Panamá podemos ayudarte. Acércate a nuestras oficinas o haz una cita por Whatssap y te atenderemos.

Un método para predecir la supervivencia de las personas con VIH

Aunque el VIH es actualmente una infección controlable con medicamentos, todavía hace falta una mayor comprensión sobre cómo afecta a cada persona individualmente, para poder prever qué complicaciones tendrá conforme se haga mayor. Para responder a esta incógnita, un grupo de investigadores desarrolló un método simple de puntuación que se basa en diversas características de la propia persona y de su cuadro clínico, que hace posible identificar qué personas mayores con VIH enfrentarían un peor pronóstico. Esta identificación podría usarse para optimizar la implementación de programas preventivos y de detección temprana de enfermedades relacionadas con la edad y/o con el VIH, de manera que las personas en mayor riesgo obtuvieran el mayor beneficio de estas estrategias, según lo informó el portal del Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH). Números que dicen mucho Los científicos, de nacionalidad francesa, presentaron su modelo en el Congreso Internacional sobre Terapia Farmacológica del VIH, que tuvo lugar en Glasgow, Reino Unido, a principios de noviembre. El sistema de puntuación que desarrollaron se llama Dat’AIDS, y fue creado a partir del análisis de los resultados clínicos de 1,583 personas con VIH de 60 años de edad o más, a quienes se dio seguimiento entre 2008 y 2013. Luego de evaluar varios factores que podrían afectar la mortalidad, los investigadores diseñaron un sistema de puntuación numérica que se basa en el impacto que cada uno de estos factores tiene. Fue así que identificaron y asignaron puntuaciones a ocho factores que juegan un papel en el riesgo de fallecimiento de los participantes: Edad: 1 punto para mayores de 65 años de edad y 8 puntos a mayores de 75. Recuento de CD4 (las células inmunológicas que son atacadas por el VIH): 3 puntos si el conteo estaba entre 200 y 300 células/mm3 de sangre, y 6 puntos si era menor a 200 células/mm3 de sangre. Cáncer no definitorio de sida (es decir, que es de los que se presentan cuando las personas han desarrollado sida): 6 puntos. Enfermedad cardiovascular: 8 puntos. Función renal: 5 puntos si los niveles que miden esta función son normales, y 16 puntos si eran demasiado bajos. Cirrosis hepática: 13 puntos. Índice de masa corporal bajo (debajo de los 18.5 kg/m2): 10 puntos. Anemia: 6 puntos. Al sumar los puntos de las condiciones o enfermedades que presenta la persona, los resultados se expresaron en el porcentaje de probabilidad de que la persona estuviera viva al cabo de 5 años de realizar esta evaluación. La interpretación de los datos es la siguiente: Puntuación baja (0 a 3 puntos): la probabilidad de supervivencia a 5 años es de 95% Puntuación moderada (4 a 13 puntos): la probabilidad de supervivencia a 5 años es de 90% Puntuación alta (14 a 20 puntos): la probabilidad de supervivencia a 5 años es de 77% Puntuación muy alta (más de 20 puntos): la probabilidad de supervivencia a 5 años es de 54% Probado y comprobado El sistema de puntuación se diseñó a partir de los datos de una cohorte de personas con VIH en Francia, y después fue validado en otra cohorte suiza entre los años 2015 y 2020, donde se dio seguimiento a 2,205 personas. Durante esta validación suiza se registraron 154 fallecimientos, y se observó que el promedio de puntuación de los participantes era de 3 puntos. Además, el sistema de puntuación mostró una buena concordancia con la mortalidad observada en el estudio. Hay que precisar que los investigadores reconocieron que probablemente su sistema sea poco extrapolable fuera de Europa, pero que existe la posibilidad de que sea adaptado a otras realidades mediante modificaciones que consistirían en incluir algunos factores y eliminar otros. En última instancia, la elaboración de sistemas de puntuación como este tiene como objetivo ayudar a priorizar las intervenciones de prevención y desarrollar programas de atención y detección oportuna de enfermedades en las personas con VIH que más las necesitan. En AHF Panamá sabemos que la atención médica del VIH, en especial el tratamiento antirretroviral, es la clave para que las personas con el virus vivan más tiempo y con una mejor calidad de vida. Si ya tienes un diagnóstico pero no has comenzado tu tratamiento, o si lo suspendiste y quieres retomarlo, acércate a nuestras oficinas y te asesoraremos para obtenerlo.

Si vives con VIH, mantén vigilado al colesterol

Los niveles de colesterol son uno de los indicadores que los médicos revisan para conocer más sobre el estado de salud de una persona. En quienes viven con VIH, esta sustancia es especialmente importante, pues les afecta de manera distinta que a la población general. El colesterol es relevante porque demasiado de él en el cuerpo puede llevar a problemas serios del sistema circulatorio y del corazón. El vínculo entre colesterol alto y VIH La propia infección por el VIH provoca que el sistema inmunológico esté permanentemente luchando contra el virus, lo cual lleva a un proceso de inflamación crónica, que a su vez está ligado a la acumulación de placa en las arterias (que contiene grasa, colesterol y otras sustancias). Esta placa, llamada placa de ateroma, aumenta el riesgo de un ataque al corazón. Es más, de acuerdo con el portal WebMD.com, si vives con VIH, el riesgo de tener enfermedad del corazón y un accidente cerebrovascular es entre 1.5 y 2 veces mayor que en personas que no tienen el virus. Por otro lado, aunque todavía no está completamente claro por qué, parece que algunos de los tratamientos antirretrovirales, los cuales mantienen el VIH bajo control, podrían estar causando un aumento en los niveles de colesterol.  Esto último se ha observado con más frecuencia en los años recientes, ya que cada vez más personas con VIH están llegando a la tercera edad, por lo que es posible comparar las enfermedades asociadas con la edad avanzada de las personas con y sin el VIH. Es por esto que la investigación sobre el tema no ha avanzado tanto como debería. Identifícalo y trátalo Los niveles altos de colesterol, por lo general, no producen síntomas, por lo que la única forma de saber si tienes mayor cantidad de la normal es a través de un examen de sangre. Es recomendable que se mida el colesterol antes de iniciar la terapia antirretroviral (o antes de comenzar un nuevo esquema) y después hacer mediciones periódicas para observar sus variaciones. Si en esa primera medición el colesterol es alto, el médico te recomendará cambiar tus hábitos y te prescribirá medicamentos para bajar el nivel. Si esto sucede, será necesario monitorear más de cerca esta sustancia. El medicamento usado para disminuir los niveles de colesterol son las estatinas, que actúan bloqueando la sustancia que el cuerpo utiliza para fabricar el colesterol. Hay estudios que sugieren que las personas con VIH que toman estatinas tienen un mejor perfil de lípidos (grasas) y logran disminuir su riesgo de muerte. A la vez, las estatinas tienen un efecto antiinflamatorio, el cual puede ayudar a reducir la inflamación crónica provocada por la infección por VIH. Existen varios tipos de estatinas. Algunas de ellas son seguras y funcionan bien para las personas con VIH, pero otras más no se recomiendan para quienes viven con el virus. Además, es importante que el médico verifique que los antirretrovirales que tomas no interactúen con las estatinas que te prescriba, ya que algunos fármacos contra el VIH no funcionan bien con estos tratamientos para reducir el colesterol o, en contraste, podrían subir el nivel de colesterol. Si, por el contrario, tu nivel de colesterol es normal antes de comenzar el tratamiento antirretroviral, solamente será necesario revisarlo una vez al año, junto con otras mediciones en sangre como glucosa y perfil de lípidos, y otros indicadores como la presión arterial, el peso, el índice de masa corporal y la medida de cintura. Una ayuda extra El tomar medicamentos no es lo único que bajará la sustancia en cuestión. Tú deberás hacer tu parte con algunas acciones: Comer de forma saludable, reduciendo el consumo de grasas saturadas, grasas trans y colesterol, y aumentando los alimentos ricos en fibra. Hacer ejercicio durante 30 minutos o más la mayoría de los días de la semana. No fumar, ya que entre los múltiples efectos negativos del tabaco está el favorecer los problemas cardiacos. Limitar el consumo de alcohol, que también puede llevar a problemas cardiacos. Por todo lo anterior, la atención del VIH debe ser integral, de forma que se pueda manejar tanto el tratamiento para el colesterol como el tratamiento para el virus de forma exitosa. Recuerda que si no has iniciado tu tratamiento contra el VIH o si lo suspendiste y quieres retomarlo, en AHF Panamá podemos apoyarte. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y te ayudaremos.

Cómo puede el VIH afectar tus ojos

La infección por VIH afecta distintos órganos del cuerpo de diferente manera. Unos de los que resentían las consecuencias más nefastas antes de que se crearan los tratamientos antirretrovirales eran los ojos. Las enfermedades oculares más graves están especialmente relacionadas con el sida, es decir, con la etapa más avanzada de la infección por VIH. La buena noticia es que si tomas el tratamiento adecuado, no llegarás nunca a esa etapa y podrás conservar tu salud visual por mucho más tiempo. Aun así, es importante estar muy pendiente de la salud de tus ojos ya que existen otras condiciones que pueden aparecer a pesar de un control adecuado del virus. Problemas de la retina La retinopatía por VIH es un daño en la retina, es decir, la membrana interior del ojo en la cual se reciben las impresiones de luz que son transmitidas al cerebro. Este daño puede ser causado por infecciones, inflamación o daño en los vasos sanguíneos. Para identificar esta complicación es necesario realizar un examen del fondo del ojo, también llamado retinografía. En esta prueba se podrían hallar puntos algodonosos, denominados así porque son blancos y tienen apariencia “esponjosa”. Tales puntos se deben a la ruptura de vasos sanguíneos. Por lo general, los puntos algodonosos no son graves ni requieren tratamiento, pero sí pueden afectar la visión, haciendo más estrecho el campo visual o alterando la percepción de los colores y contrastes. Por otro lado, la retinitis por citomegalovirus (CMV) se debe a la presencia del virus de ese nombre, el cual causa inflamación que daña la retina. La infección por CMV es una enfermedad definitoria de sida, es decir, se presenta cuando el VIH no está controlado y la persona ha avanzado en su gravedad, hasta llegar a la etapa de sida. Entre los síntomas de la retinitis por CMV pueden estar: ver puntos flotantes o luces, visión borrosa o puntos ciegos. Sin embargo, esta infección no siempre causa síntomas. Si bien es un problema grave, el CMV puede tratarse con medicamentos, además de que los tratamientos antirretrovirales han logrado que la mayoría de las personas que los toman no lleguen a desarrollar sida, por lo que la enfermedad es mucho menos común hoy en día que hace algunas décadas. Otras afecciones La uveítis por recuperación inmunitaria es la inflamación de la úvea, esto es, la capa media de la pared del ojo. Se desarrolla en la mayoría de las personas (60%, según algunas cifras) que han respondido bien al tratamiento antirretroviral, pero que han padecido antes retinitis por CMV. Este tipo de uveítis puede llevar a otros problemas de los ojos, como cataratas, glaucoma o hipertensión intraocular (presión alta de la sangre dentro del ojo). Si se presenta en su forma leve, es posible que desaparezca por sí sola, pero si hay visión borrosa, puntos flotantes en el campo de visión o dolor en los ojos, es necesario tratarla con medicamentos. Otro padecimiento es el herpes zóster oftálmico, que puede afectar a cualquier persona que haya tenido el virus de la varicela. Provoca que se desarrollen ámpulas dolorosas que luego forman costras, esto en la superficie de los ojos. La enfermedad produce inflamación en una o más partes del ojo, como el iris (la parte del ojo que tiene color), y en raras ocasiones, en la córnea (la capa externa y transparente del ojo). Afortunadamente, puede ser tratada con medicamentos. Además, las personas con VIH son más propensas a adquirir otras infecciones de transmisión sexual, como la sífilis, el herpes simple, la gonorrea, la clamidia y la cándida, entre otras, que pueden afectar por igual a los ojos. Cuida tus ojos No es necesario esperar a tener algún síntoma para visitar al especialista en ojos, llamado oftalmólogo. Algunas afectaciones derivadas del VIH pueden tener consecuencias tan graves como la ceguera. El virus también podría hacer que los problemas relacionados con la edad, como las cataratas, aparezcan más pronto de lo usual. Por fortuna, hoy se sabe que mientras mejor control se tenga sobre el VIH, a través del tratamiento adecuado, menores serán las enfermedades que afecten tu visión. Así, si tu carga viral es indetectable, una revisión oftalmológica cada año podría ser suficiente, pero si tu conteo de células CD4 es bajo, sería recomendable hacerlo cada 3 meses. En cualquier caso, la mejor forma de evitar estas complicaciones es llevar el tratamiento antirretroviral al pie de la letra. Si ya tienes un diagnóstico de VIH y no has iniciado tratamiento, o si lo suspendiste y quieres retomarlo, en AHF Panamá podemos ayudarte. Acude a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y haz una cita ya.

Terapia hormonal para menopausia beneficiaría a mujeres con VIH

Las hormonas no solamente se encargan de regular los caracteres sexuales, sino que juegan un papel muy importante en el equilibrio de todo el organismo. En las mujeres, la etapa de la menopausia representa una variación significativa de sus niveles hormonales, por lo que muchas veces es conveniente que comiencen un tratamiento llamado terapia de reemplazo hormonal. Con ella, se suministran a la mujer los estrógenos que el cuerpo deja de producir durante la menopausia. Hasta hace poco se solía prescribir la terapia de reemplazo hormonal a todas las mujeres en menopausia, sin embargo, algunos estudios han mostrado que no es conveniente usarla en todos los casos porque puede traer complicaciones, según lo reporta el sitio web de la Clínica Mayo, una de las mayores instituciones de salud de Estados Unidos. Ahora se sugiere elegir cuidadosamente tanto el tipo de terapia hormonal como la dosis, el tiempo durante el cual se tomará y los riesgos de salud que presenta cada mujer, de modo que se puedan obtener los mejores resultados con los menores riesgos posibles. En el caso de las mujeres con VIH, un estudio reciente, publicado en la revista científica Clinical Infectious Diseases, descubrió que la terapia de reemplazo hormonal traería beneficios de tipo cardiovascular a las mujeres que viven con VIH. Beneficios cardiovasculares Un grupo de investigadores del Estudio Interagencias sobre VIH en Mujeres (WIHS, por sus siglas en inglés) reunió a 609 mujeres que ya estaban en la menopausia, según lo explica el Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH). Del total de participantes, 80% vivían con VIH. Algunas de ellas ya habían utilizado terapia de reemplazo hormonal basada en estrógenos y tanto a ellas como a quienes nunca la habían usado se les dio el tratamiento durante el estudio, ya sea por vía oral, como parche o por vía vaginal. El objetivo de la investigación fue analizar el beneficio cardiovascular del tratamiento. Cabe aclarar que en la población general, la terapia de reemplazo hormonal ya ha demostrado tener beneficios de este tipo si se comienza a suministrar tan pronto empieza la menopausia. En la investigación mencionada, los médicos evaluaron el grosor de dos de las capas de las arterias carótidas (que llevan el principal suministro de sangre al cerebro), su capacidad de expandirse y contraerse apropiadamente de acuerdo a la presión arterial (llamada distensibilidad), y la presencia de placa de ateroma, es decir, la acumulación de colesterol adherido a las paredes de las arterias. Entre los resultados destacó que las mujeres que ya habían tomado antes terapia basada en estrógenos tenían 43% menos de prevalencia de placa de ateroma, y un menor grosor de las capas de las arterias carótidas. Por otro lado, no se encontró relación alguna entre el uso de terapia hormonal y la distensibilidad de las arterias. Todos los resultados fueron similares entre las mujeres con y sin el VIH, de donde se puede concluir que los beneficios cardiovasculares de la terapia de reemplazo hormonal se presentan de igual manera en mujeres que viven con VIH. Tratamiento con precaución La terapia hormonal tiene ventajas como controlar los sofocos (bochornos) y la sequedad vaginal, entre otros síntomas. Sin embargo, se han observado riesgos importantes de salud en mujeres que han tomado el tratamiento por largos periodos, llegando incluso a favorecer la aparición de cáncer de mama. Por eso, es muy importante que el médico evalúe todos los factores de riesgo y las condiciones de salud que presenta una mujer antes de prescribirle la terapia de reemplazo. Para tomar la decisión de iniciarla, es indispensable que los beneficios del tratamiento superen a los riesgos. Si vives con VIH y aún no estás en tratamiento antirretroviral, o si lo suspendiste y quieres retomarlo, en AHF Panamá podemos ayudarte. Comunícate con nosotros por Whatsapp o acude a nuestras oficinas y te brindaremos orientación y acompañamiento.

Si vives con VIH, cuídate de las enfermedades reumáticas

Las personas con VIH pueden experimentar enfermedades reumáticas de manera particular, lo cual afecta sus articulaciones y músculos. Estos trastornos pueden ser causados por el propio virus, pero también podrían deberse a otras causas. El Colegio Americano de Reumatología (ACR, por sus siglas en inglés) señala que las enfermedades reumáticas pueden afectar a cualquier persona con VIH, pero que son más frecuentes entre los 20 y los 40 años de edad. Por fortuna, cuando estas enfermedades son ocasionadas por el VIH, disminuyen conforme se controla la infección mediante los tratamientos antirretrovirales. Sin embargo, también pueden estar relacionadas con algunos medicamentos contra el VIH o con enfermedades de los huesos que se asocian al tratamiento. Aparecen antes del diagnóstico De acuerdo con el ACR, las enfermedades de articulaciones, músculos y huesos son frecuentes en las personas con VIH. Entre ellas destacan el dolor articular, la artritis, el dolor muscular, la debilidad y el cansancio. Además, la institución señala que, muchas veces, los síntomas de enfermedad reumática se manifiestan antes de haber diagnosticado el VIH, por lo que algunos médicos pueden sospechar de la presencia del virus si una persona con prácticas de riesgo manifiesta dolor en las articulaciones y/o en los músculos. Además de las enfermedades mencionadas arriba, la infección por VIH también puede provocar: Infecciones en las articulaciones, músculos o huesos Artritis psoriásica (una afectación de las articulaciones relacionada con la psoriasis) Artritis reactiva (causada por alguna infección en otra parte del cuerpo) Inflamación de los músculos Fibromialgia (problema neurológico que causa sensibilidad y dolor al tacto) Inflamación de los vasos sanguíneos Por otra parte, cuando ya se está tomando el tratamiento contra el VIH, algunos fármacos antirretrovirales tienen efectos sobre los huesos, músculos y articulaciones, lo cual puede causar: Gota (artritis gotosa) Inflamación de la raíz de los tendones, principalmente en manos, muñecas y pies Enfermedad muscular Osteonecrosis (muerte del tejido óseo) Osteoporosis Lipodistrofia (distribución anormal de la grasa corporal No sólo el virus y su tratamiento pueden afectar negativamente el sistema musculoesquelético. También hay que considerar otros virus o bacterias como un posible factor en el surgimiento de problemas de este tipo. Medidas de prevención La buena noticia es que llevar adecuadamente tu tratamiento antirretroviral suele evitar la aparición de las enfermedades reumáticas en la mayoría de las personas con VIH, y en caso de que aparezcan, tienden a ser menos graves. Esto significa que se pueden tratar con una combinación estándar de medicamentos para el dolor y para la inflamación, los cuales logran controlar bien los síntomas. Cabe mencionar que las afectaciones de este tipo causan molestias, debilidad muscular y disminución de las funciones motoras, lo cual implica que el movimiento de determinada extremidad o articulación se ven disminuidos. Por esto, el ACR recomienda apegarse al tratamiento antirretroviral, llevar una dieta equilibrada y saludable y hacer ejercicio regularmente. En caso de que estés experimentando molestias en huesos, articulaciones o músculos, es muy importante que lo comentes con tu equipo de atención médica, ellos sabrán si esto se debe a la infección por VIH, a algún medicamento antirretroviral o a otro posible microbio en tu organismo. Y recuerda que, aunque los tratamientos antirretrovirales mejoraron de forma radical la expectativa y calidad de vida de las personas con VIH, no hay nada mejor que la prevención y la detección temprana del virus. Por eso, en AHF Panamá trabajamos para que la mayor cantidad de personas conozca su estatus serológico. Acércate a nuestras oficinas y solicita tu prueba de VIH gratuita.

Checklist para tu primera consulta de VIH

La primera consulta después de tu diagnóstico de VIH es especialmente importante. Tal vez no has tenido tiempo de procesar la noticia, o quizás tienes tantas preguntas en tu cabeza que no sabes por dónde empezar. Para colmo, no sabes cuánto tiempo te dedicará el especialista y piensas que deberías aprovecharlo al máximo. Lo más fácil para ordenar tus ideas es escribirlas. Cada vez más se recomienda llegar a cualquier consulta con una lista de temas a tratar, pues así se evita el estrés de estar frente a la figura de bata blanca que a veces impone demasiado. Si sigues sin saber por dónde comenzar, aquí te damos una serie de puntos que deberías incluir en tu lista para sacar el mayor beneficio a esa primera consulta. Transmisión y prevención del VIH: Si ya sabes sobre estos temas, es muy bueno, pero nunca está de más resolver dudas sobre las formas en las que se transmite el VIH y las formas en las que no. Además, puedes ahondar en las opciones que tienes para protegerte de una reinfección, pues recuerda que, aunque el virus está en tu cuerpo, es posible adquirir un nuevo virus de otra persona (por ejemplo, al tener relaciones sexuales sin condón), y eso complicaría tu salud. Tratamiento antirretroviral: Esta puede que sea la parte más extensa de la consulta, ya que, según las directrices internacionales, se te debe prescribir lo más pronto posible un tratamiento antirretroviral. El personal médico debe ser claro en cuanto a la dosis y las especificaciones del tratamiento, es decir, si debes consumirlo con o sin alimentos o si podría tener alguna interacción con los medicamentos que tomes para otras condiciones de salud. Tu médico también debería ser claro sobre cuáles son los efectos secundarios que podrías experimentar durante las primeras semanas, y sobre todo, cómo manejarlos. Es fundamental que esos efectos secundarios no se tornen tan molestos que te hagan querer dejar el tratamiento. Salud mental: Si tienes sentimientos intensos de tristeza, frustración, enojo o miedo, háblalo con tu médico, él debería poder referirte a la ayuda psicológica que requieres, o quizás te dirija a un grupo de autoayuda donde otras personas con VIH te acompañarán por esta nueva etapa de tu vida. Salud reproductiva: Si tienes pensado un embarazo en un futuro cercano, pregunta en tu consulta cuáles son las opciones disponibles para esto. Actualmente, tanto hombres como mujeres pueden tener hijos biológicos que nazcan libres del VIH. Vacunas: Como sabes, el VIH debilita el sistema inmunológico, que es el que defiende al organismo de los microorganismos dañinos. Es por esto que, según el país, se recomienda que las personas que viven con VIH reciban ciertas vacunas que los protejan de enfermedades que podrían afectarlas de manera especial. Pregunta a tu médico si debes cubrir algún esquema de vacunación adicional al que ya tienes. Alimentación: Es posible que en la primera consulta no haya mucha oportunidad de abundar en la alimentación, pero si tienes alguna preocupación especial sobre este tema, aprovecha para expresarla. Varios estudios han mostrado que las personas con VIH pueden desarrollar problemas metabólicos como diabetes e hipertensión más pronto que quienes no tienen VIH, así que algunos cambios en tu dieta podrían ayudarte a prevenir estos padecimientos. Planificación de las próximas consultas: En un escenario ideal, las personas que viven con VIH deberían recibir atención de un equipo multidisciplinario, es decir, no sólo de un especialista en infectología, sino también de personal de psicología, ginecología, urología, dermatología, oftalmología y nutriología, entre otros. Evidentemente, no se puede acudir a todas estas consultas al mismo tiempo o en un solo día, pero sí que es importante que en esta primera sesión te quede claro cada cuándo deberás volver a consulta y qué deberás hacer para conseguir citas con otras especialidades, de ser necesario. Ahora ya lo sabes, la atención del VIH no debe ser abrumadora, sino ayudarte a sentir confianza y seguridad con el personal de salud que te atiende. Prepara tu primera visita y asume un papel activo en el cuidado de tu salud. Si tienes un diagnóstico de VIH y no has comenzado tu tratamiento, en AHF Panamá podemos ayudarte. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y haz tu cita ya.

La importancia de la prueba rápida de VIH

La prueba rápida del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) juega un papel importante  para que las personas que tengan el virus sean diagnosticadas a tiempo y comiencen el tratamiento oportunamente y evitar que evolucione al síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) que es la fase más grave de la infección  Un prueba rápida del VIH  analiza  una  muestra de su sangre para ver si la persona ha sido infectado con el VIH, luego de  una punción digital  ( pinchazo en la yema del dedo) para la extracción de una gota de sangre, la cual le permite a la persona conocer su diagnóstico del VIH en cuestión de un tiempo no mayor a  30 minutos.   Además, es una tecnología simplificada que no requiere un mayor adiestramiento para su manejo ni insumos como jeringas, tubos de ensayo, así como personal especializado.  La única manera de saber si tiene el VIH es haciéndose una prueba. Saber si tiene el VIH le da información importante para recibir el tratamiento. También otro beneficio es que puede llegar a ser una persona indetectable, por ende intransmisible, lo que lleva a evitar la transmisión secundaria, pues se logra suprimir la carga viral.   En Panamá, es importante apostar a la realización de la prueba rápida porque estimaciones oficiales indican que  hay un 40% de las personas que vive con VIH no sabe que es portadora del virus.  Los más recientes datos del Programa de Naciones Unidas indican que para 2020 se estimaba que 31 mil personas vivían con VIH y, de ellas, solo 19 mil (61%) conocía su estado serológico con respecto al VIH, es decir, que cerca de 12 mil personas (40%) no conocían que eran portadoras del virus.  Sin embargo, en el país hay  barreras de acceso para obtener una prueba,  a pesar de que un  diagnóstico oportuno  constituye en la actualidad una de las estrategias más eficientes de control de la transmisión de la infección.  Tropiezos para ampliar las pruebas  Las barreras fueron identificadas en el estudio Aproximación sobre la Oferta y el Acceso a Pruebas Rápidas de VIH en Panamá, elaborado por un equipo técnico de la organización no gubernamental Aids Healthcare Foundation (AHF Panamá) entre octubre de 2021 y febrero de 2022.  Entre las barreras se encuentran la falta de procesos estandarizados entre  las instalaciones evidenciando limitaciones programáticas y presupuestarias, tales como: falta de  recursos humanos, falta de insumos , y pruebas rápidas y falta de espacio para la asesoría pre y post prueba.   La prueba rápida de  VIH y el algoritmo establecido determinan que el resultado puede estar listo  en menos de  20 minutos (si es negativo)  y de 45 a 60 minutos (si es positivo) incluyendo la post consejería y coordinación para la vinculación. Sin embargo, en el estudio se encontraron casos en los que pacientes  han tenido que esperar  hasta cuatro semanas para obtener  un resultado.  Esta demora en la entrega afecta la posibilidad de reforzar medidas de prevención o vinculación de nuevos diagnósticos  a las clínicas de tratamientos antirretroviral.   También se reconoce que el recurso humano idóneo, tecnólogos médicos, se encuentran mal distribuidos o en muchos casos no están en la disposición para trabajar en las áreas de difícil acceso.  De hecho, las cifras preliminares del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo de la Contraloría General de la República indican que en 2021 en el país habían mil 336 laboratoristas, la cifra es menor  a la cantidad registrada en el 2020 cuando se contabilizaban un total de  mil 372, es decir,  36 menos. La menor cantidad de laboratoristas se encuentran en las regiones de Darién y las comarcas de Guna Yala y Ngäbe Buglé, según los documentos oficiales.   Las pruebas rápidas de VIH son especialmente recomendadas para Es hombre que ha tenido relaciones sexuales con otro hombre. Ha tenido relaciones sexuales —anales o vaginales— con alguien que tiene el VIH. Ha tenido más de una pareja sexual desde que se hizo la última prueba del VIH. Se ha inyectado drogas y compartido agujas, jeringas u otro implemento de inyección de drogas con otra persona. Ha intercambiado sexo por drogas o dinero. Le han diagnosticado o tratado otra enfermedad de transmisión sexual. Le han diagnosticado hepatitis o tuberculosis, o ha recibido tratamiento para estas enfermedades. Ha tenido relaciones sexuales con otra persona que podría responder “sí” a cualquiera de las preguntas anteriores, o cuyos antecedentes sexuales no conozca. Todas las personas interesadas en un diagnóstico oportuno pueden acudir a la instalación de AHF Panamá ubicadas en avenida Perú, edificio Business Point, donde se efectúan pruebas rápidas del VIH, con la debida pre y post consejería, de forma segura y gratuita, y toda la información suministrada por la persona es manejada de forma confidencial.