El amor después del VIH

Ser notificado con un diagnóstico positivo para VIH es, por lo menos, un momento desafiante para toda persona. Por lo general, surgen sentimientos de miedo, preocupación, ansiedad, tristeza o soledad. Y una asunción recurrente es creer que, luego del virus, será imposible encontrar pareja. Estos sentimientos son completamente normales. Y si bien es importante vivir cada etapa y cada sensación, también debes tener claro que este estado de incertidumbre no es permanente, y sobre todo, no es para nada un reflejo de tu futuro. Empieza con el amor propio Existe un refrán muy popular que dice: “¿si no te amas a ti, cómo vas a amar a alguien más?” Antes de poder abrirnos al amor de otra persona, es fundamental cultivar el amor propio. Y esto implica aceptarnos, valorarnos y tratarnos con compasión y cuidado. Es posible que luego de tu diagnóstico sientas culpa o te trates con demasiada dureza, pero todas las personas merecemos amor y respeto. Y eso incluye tanto el de otras personas como el tuyo. Tómate tu tiempo para procesar tu diagnóstico, para aceptarte tal cual eres, con todas tus capas. Y ten en cuenta que no eres, simplemente, un virus. Eres una persona que vive, como muchas otras, con una condición crónica (como la diabetes), y eso no determina quién eres, en qué te vas a convertir, o el tipo de relaciones que mereces. Busca apoyo Si te preocupa no tener con quién hablar de tu situación, o no poder sobreponerte al diagnóstico, siempre es buena idea buscar ayuda externa. Puedes buscar apoyo en terapia, grupos de pares, comunidades en línea u organizaciones sociales. No es extraño que los servicios de salud cuenten con apoyo psicológico o que otros terapeutas se especialicen en temáticas de VIH y salud sexual. En internet existen diversas comunidades de apoyo, y muchas veces personas que viven con VIH forman sus propias agrupaciones. Contarle o no a la pareja Si estás conociendo a alguien y te gustaría formar una relación, es posible que te estés preguntando si debes o no compartir tu diagnóstico. Y la respuesta es no, no tienes la obligación de hacerlo. Pero lo puedes hacer si quieres. Pregúntate, primero que todo, si te sientes bien compartiendo esa información, y si obedece a tu decisión o a una presión externa. No eres un peligro, y no hay nada en ti que te haga menos digno o digna de ser amada. Todas las personas son responsables de cuidarse y protegerse a sí mismas. En tu caso, ya que conoces la información, mantenerte en tratamiento, indetectable y usar condón es tu forma de cuidarte a ti mismo.  Si quieres compartir tu diagnóstico, encuentra el momento adecuado para tener esa conversación y asegúrate de que ambos se sientan cómodos y seguros. Proporciona información precisa sobre el VIH, y aborda, en conjunto con tu pareja, cualquier inquietud que tengan. La clave es la comunicación abierta. Pero también, tener claro que no es tu deber o tu obligación brindar tu información privada. Si lo compartes con alguien, es un regalo y un gesto de confianza que tu pareja debe valorar. Preguntas frecuentes ¿Es posible tener hijos después de un diagnóstico de VIH? Por supuesto que sí, es posible tener hijos siendo una persona positiva. Con el tratamiento adecuado y el cuidado médico, los riesgos de una transmisión vertical (de madre al bebé) se ha reducido tremendamente. Asegúrate de atravesar este proceso junto a tu equipo médico y todo estará bien. ¿Dónde puedo encontrar apoyo y recursos después de un diagnóstico de VIH? Existen numerosos recursos disponibles para educarte y recibir apoyo emocional. Puedes buscar organizaciones locales, plataformas en línea o comunidades virtuales de personas que viven con VIH. Además, trabajar con un terapeuta puede ser beneficioso para tu salud mental y tu autoestima. ¿Cómo puedo manejar el rechazo luego de mi diagnóstico de VIH? El rechazo puede ser difícil de manejar, pero es importante recordar que no todas las personas reaccionarán negativamente a tu diagnóstico. Enfócate en construir relaciones con personas que te acepten y te valoren por quien eres. Recuerda que mereces amor y respeto, y el rechazo de alguien no define tu valor como persona. Siempre puedes cortar las relaciones que no te hacen bien. El amor sigue a tu alcance. Un diagnóstico de VIH no significa renunciar a nada de lo que quieres. El amor, la amistad y las relaciones significativas siguen estando a tu alcance y las sigues mereciendo como siempre. Pero recuerda, el punto de partida más importante es el amor propio. Y la personas que más te quiere y te cuida, debes ser tú. Si necesitas más información, encontrar redes de apoyo, condones, lubricantes o recomendar un lugar seguro para realizarse una prueba de VIH, AHF Panamá es el lugar perfecto. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp. Es completamente gratuito.

Prejuicios de las personas que viven con VIH

A pesar de los avances en la ciencia y la concientización sobre el VIH, persisten numerosos prejuicios y estigmas en torno a las personas seropositivas. Estos prejuicios pueden tener un impacto negativo en su vida, limitando su acceso a la atención médica, su bienestar emocional y su integración en la sociedad.  El estigma relacionado con el VIH tiene sus raíces en la ignorancia y el miedo. A nivel político, es fundamental implementar leyes y políticas que protejan los derechos de las personas que viven con VIH. Esto implica garantizar el acceso a la atención médica adecuada, promover la educación sobre el VIH y combatir la discriminación en el lugar de trabajo y en otros ámbitos de la vida. Asimismo, es esencial abogar por la integración y el respeto de las personas seropositivas en la sociedad, creando un entorno donde puedan vivir sin temor a ser juzgadas o excluidas. Estigma y prejuicios El estigma y los prejuicios pueden tener un impacto significativo en el bienestar emocional de las personas que viven con VIH. Es crucial brindarles apoyo afectivo y emocional, demostrando comprensión y empatía. La aceptación puede ayudar a contrarrestar los efectos negativos del estigma. Escucha activamente sus experiencias y preocupaciones, y asegúrales que no están solas. Al fomentar un entorno de apoyo, podemos fortalecer la autoestima y el bienestar emocional de las personas seropositivas. Desmontando mitos y prejuicios comunes Existen muchos mitos y falsas creencias en torno al VIH que contribuyen al estigma. A continuación, abordaremos tres preguntas frecuentes para desmontar algunos de estos prejuicios: Preguntas frecuentes  ¿Las personas con VIH siempre transmiten el virus? No. Con el tratamiento adecuado y una carga viral indetectable, las personas con VIH tienen una probabilidad extremadamente baja de transmitir el virus a otras personas, casi nula. Es importante que sigan su tratamiento de manera constante y puedan mantener una vida saludable que no perjudique su adherencia.  ¿Las personas con VIH no pueden llevar una vida saludable y plena? Falso. Con un diagnóstico temprano, un tratamiento adecuado y el cuidado de la salud, las personas con VIH pueden llevar una vida larga y saludable. Los avances médicos han permitido que las personas con VIH vivan una vida plena, manteniendo su carga viral suprimida y evitando enfermedades oportunistas relacionadas con el VIH. ¿Las personas con VIH deben ser excluidas o evitar el contacto cercano? Absolutamente no. El VIH no se transmite a través del contacto casual, como abrazos, besos, compartir utensilios o estar en el mismo entorno. No hay razón para excluir o discriminar a las personas que viven con VIH. Es fundamental educarse sobre cómo se transmite el virus y promover la inclusión y el respeto hacia todas las personas, sin importar su estado serológico. ¿Es cierto que las personas que viven con VIH son siempre delgadas? No es cierto. El VIH afecta a las personas de diferentes maneras y no todos experimentan una pérdida de peso significativa. Con el tratamiento adecuado y el cuidado de la salud, las personas con VIH pueden mantener un peso saludable. Es importante recordar que cada individuo es único y que el VIH no define su apariencia física. En conclusión… Es hora de desafiar los prejuicios y estigmas asociados a las personas que viven con VIH. A nivel político, debemos promover leyes y políticas inclusivas que protejan los derechos de quienes viven con VIH y les brinden acceso a la atención médica adecuada. A nivel afectivo y emocional, debemos ofrecer apoyo y comprensión, rompiendo las barreras del estigma. Desmontar los mitos y falsas creencias es fundamental para construir una sociedad menos excluyente. Es posible crear un mundo donde las personas que viven con VIH sean valoradas y aceptadas por lo que son: seres humanos valiosos y merecedores de respeto. Si alguno de estos prejuicios ha evitado que te realices la prueba de VIH y quieres un espacio seguro para obtener condones y lubricantes, o para realizarte una prueba gratuita de VIH, en AHF Panamá trabajamos para ti. Acércate a nuestras oficinas en tu país o escríbenos por Whatsapp y haz una cita ya.

Si vives con VIH, no esperes más, ¡atiéndete!

Está demostrado que, cuando una persona es diagnosticada con VIH, mientras más pronto comience el tratamiento, más beneficios obtendrá para su salud. Sin embargo, existen diversos obstáculos para comenzar con la atención médica. Entre las barreras más importantes está la negación al momento de recibir un diagnóstico positivo. Muchas personas pueden experimentar miedo, tristeza y confusión, por lo que evaden acudir pronto a los servicios de salud. Como si eludiendo este paso se dieran más tiempo para sentir que su vida no ha cambiado. Es comprensible que se experimente cierto shock ante una condición de salud crónica como el VIH; lo mismo puede sucederle a quienes tienen diabetes o enfermedades cardiacas. Sin embargo, es muy importante salir de ese impacto para poder tomar acción en beneficio de tu salud. Cuanto antes, mejor Desde 2015, un estudio demostró que comenzar a tomar medicamentos antirretrovirales en cuanto una persona es diagnosticada tiene muchos beneficios para su bienestar, principalmente: Todas estas son grandes ventajas que no se presentan cuando se pospone el inicio del tratamiento, ya que conforme pasa el tiempo, el VIH destruye el sistema inmunológico, lo cual no solamente deja a la persona propensa a infecciones, sino que el propio virus, poco a poco, causa daños en órganos específicos, como los pulmones, el sistema nervioso y el cerebro. Conoce la infección Las personas que viven con el VIH son uno de los grupos que mejor conocen su condición de salud. Esto porque, en un inicio, el tema era un tabú incluso para los servicios médicos, por lo que fueron las propias personas afectadas quienes debieron informarse para transmitir ese conocimiento a otros. Lo primero que debes de saber es que el virus ataca un tipo específico de células de tu sistema inmunológico. Su forma de actuar es ingresar a esas células y producir copias de sí mismo, con lo que la célula huésped queda destruida en el proceso. Así, mientras más se replique el virus, más deteriorado quedará el sistema inmunológico. Si no se recibe tratamiento, este ciclo puede continuar hasta que se desarrolla un cuadro de sida, es decir, la etapa más grave de la infección por VIH. La buena noticia es que los medicamentos antirretrovirales son capaces de detener la replicación del virus, lo cual no permite que su cantidad aumente, además de que mantiene en buen estado el sistema inmunológico. Exámenes importantes Para monitorear en qué punto está el organismo ante la presencia del VIH, se usan diversas pruebas que te realizarán al iniciar tu tratamiento y en varias ocasiones posteriores durante el año. De acuerdo con el sitio web The Well Project, estas pruebas son: Da el primer paso Comenzar la atención médica luego de un diagnóstico de VIH tiene grandes beneficios y muy pocos inconvenientes. Sólo hace falta que te decidas a dar el primer paso y tomar el cuidado de tu salud en tus manos. Si recibiste un diagnóstico pero no sabes dónde acudir a recibir el tratamiento, en AHF Panamá podemos ayudarte a comenzar. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y haz una cita hoy.

Protege tu corazón del VIH

Algunas condiciones en personas con VIH son similares al resto, pero enfermedades cardíacas requieren especial atención.

Esto es lo que debes saber sobre el embarazo y el VIH

Vivir con VIH no es una limitación para embarazarte cuando tú lo decidas. Lamentablemente, todavía existen muchos prejuicios e ideas anticuadas sobre la maternidad en las mujeres con VIH, pero lo cierto es que actualmente se cuenta con los recursos necesarios para que lleves a cabo una gestación segura y que tu bebé nazca libre del virus. Aquí te contamos cómo. Planifícalo Sería muy bueno que todas las personas pudieran planificar cuándo desean tener hijos. No siempre puede ser así, pero cuando vives con el VIH es muy importante que procures, por todos los medios a tu alcance, planificar tus embarazos, de modo que se puedan tomar las medidas de prevención para evitar la transmisión del virus. Instituciones de salud como los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos informan que, en general, las mujeres con VIH pueden utilizar cualquier método anticonceptivo, pero señalan que algunos medicamentos antirretrovirales pueden interferir con la eficacia de los métodos hormonales. Esto significa que las píldoras, los parches, el anillo vaginal, las inyecciones y los implantes subdérmicos podrían fallar, así que es importante que además utilices un método de barrera como el condón externo o interno cuando no deseas un embarazo. Por el contrario, si tú y tu pareja ya decidieron tener un bebé, es importante que hables con tu equipo médico para conocer qué medidas se deben tomar. Por ejemplo, si tu pareja también vive con el VIH y si no ha conseguido una carga viral indetectable, al tener relaciones sexuales sin condón podrías reinfectarte. En este caso, están disponibles algunas técnicas de reproducción asistida como el lavado de semen, donde este fluido es “limpiado” del VIH, y con él se fecunda al óvulo en laboratorio. De igual forma, si tú vives con VIH pero tu pareja no, la reproducción asistida puede ser una opción. Sin embargo, estos procedimientos suelen ser costosos y no todas las personas tienen acceso a ellos. Embarazo y parto Una vez que estás embarazada, es probable que el personal de salud revise tu tratamiento antirretroviral y podrían cambiarlo, en caso de que el que llevas actualmente tenga algún efecto secundario que pudiera repercutir en tu futuro bebé.  Recuerda que el tratamiento antirretroviral no debe interrumpirse en ningún momento de tu vida, y en especial en este caso evitará que el VIH pase a tu hijo o hija durante la gestación, el parto o la lactancia. Por otro lado, el seguimiento durante el embarazo es importante debido a que los problemas de salud relacionados con este proceso, como la diabetes gestacional o la hipertensión arterial (preeclampsia o eclampsia) deben ser vigilados de manera especial en las mujeres con VIH. Como explican los CDC, para el momento del alumbramiento, se suele recomendar que éste se lleve a cabo por cesárea, de modo que se reduzca la probabilidad de transmitir el VIH de la madre al bebé. En una cesárea, el producto no tiene contacto con la sangre materna, por lo que las posibilidades de adquirir el virus son menores. Como en cualquier embarazo, tu equipo médico puede programar la cesárea, por lo regular dos semanas antes de la fecha estimada de parto, para así evitar que entres en labor. Toma en cuenta que es posible que, después del parto, se le suministren a tu bebé medicamentos antirretrovirales para asegurarse de que no desarrolle la infección por VIH. Esto sucederá, especialmente, si tu carga viral es alta (más de 1,000 copias/ml) al momento de dar a luz. Tu médico determinará qué tratamiento le prescribe a tu bebé y por cuánto tiempo. Cuídate para cuidar de tu bebé Una vez que ya ha nacido tu hijo o hija, tu equipo médico evaluará si continúas con el mismo tratamiento antirretroviral que tomaste durante el embarazo o si es necesario cambiarlo. Esta decisión se toma en función de factores como la eficacia del tratamiento para controlar el virus, de los posibles efectos secundarios y de la presencia de resistencia al medicamento. Como ves, el proceso de embarazo para una mujer con VIH puede ser seguro y feliz si se toman las medidas necesarias, las cuales se basan en el tratamiento antirretroviral como herramienta eficaz para combatir el virus. Si todavía no empiezas tu tratamiento o si lo suspendiste y deseas retomarlo, en AHF Panamá podemos acompañarte en el proceso. Visita nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y conoce nuestros servicios.

Atención ginecológica para mujeres con VIH

La atención médica debe ser integral para quienes viven con VIH. En el caso de las mujeres con VIH, las revisiones ginecológicas son cruciales para mantener una buena salud, a la par del tratamiento antirretroviral. Incluso para aquellas mujeres que no tienen el VIH, a veces es complicado darle seguimiento a su salud sexual y reproductiva, debido al rol de cuidadoras que suelen cumplir dentro de las familias, lo cual les deja poco tiempo para el autocuidado. Pero ya sea con o sin el virus, las revisiones ginecológicas periódicas deberían ser una prioridad. Exámenes básicos La primera revisión completa que debe hacer un especialista en ginecología debería llevarse a cabo justo después del diagnóstico de VIH. Ese también sería el momento de buscar otras infecciones de transmisión sexual (ITS) que pudieran mostrar síntomas evidentes, para así dar tratamiento. En esa primera revisión se debe hacer una prueba de Papanicolau para verificar que no haya cambios en las células del cérvix que pudieran indicar riesgo de cáncer cervicouterino. Así lo explica el sitio web The Wellness Project, que difunde información para mujeres que viven con el VIH. Si no se encuentran alteraciones, el siguiente Papanicolau puede esperar hasta 12 meses, pero será tu médico quien fije una nueva fecha para el examen. Además, hay otro virus que debe mantenerse monitoreado de cerca: el virus del papiloma humano (VPH), para lo cual podrían realizarte pruebas de detección específicas, las cuales son más precisas que los cambios físicos que mide el Papanicolau. Cabe decir que, en el caso particular de las personas que nacieron con el VIH, éstas son más propensas a tener los tipos de VPH más peligrosos en cuanto a que pueden causar cáncer. Si este es tu caso, tu equipo médico podría recomendarte pruebas de detección más frecuentes o a más temprana edad de las que se hacen a la población general. En el consultorio En la cita ginecológica, puedes esperar que el especialista te realice ciertas exploraciones físicas de rutina. Es posible que haya una enfermera u otro asistente presente, para asegurarse de que las exploraciones se lleven a cabo de manera profesional y sin incomodarte. Una de las pruebas que te realizarán es el examen de los pechos, donde se busca identificar bultos, masas o protuberancias que pudieran ser malignas o indicar cáncer de mama. Esta exploración no sustituye la mastografía, que se recomienda a partir de los 40 o 45 años como una prueba anual. El siguiente paso es la revisión pélvica. Ésta es la exploración donde el especialista inserta una herramienta, llamada espéculo, para abrir las paredes de tu vagina. Luego insertará un hisopo o un cepillo pequeño para obtener una muestra de células del cérvix, además de observar el aspecto de la mucosa vaginal. Un segundo tipo de examen pélvico es aquel que se realiza a dos manos, sin el espéculo. Para revisarte, el médico introducirá dos dedos en tu vagina y los presionará hacia arriba, mientras con su otra mano presiona hacia abajo sobre tu abdomen. Esto le permite palpar los ovarios y el útero y verificar que no haya dolor. Para algunas mujeres, estos dos tipos de examen pélvico pueden ser incómodos en lo físico y en lo psicológico. Si te sientes así, no dudes en pedir una especialista mujer si eso te hace sentir más cómoda; si no está disponible, tal vez puedan reagendar tu cita para que seas atendida por la especialista que prefieres. Cuida tu salud sexual Además de las revisiones físicas, la consulta también es una oportunidad para que expreses tus dudas o peticiones en cuanto a tu salud sexual. Por ejemplo, puedes preguntar sobre las vacunas que podrías recibir, como las de la hepatitis A, la hepatitis B y el VPH (si aún no la tienes). De igual forma, puedes plantear problemas como la incontinencia de orina, los métodos anticonceptivos o los posibles cambios en tu periodo menstrual. La atención ginecológica, y médica en general, busca el bienestar de la persona, por lo que deberías poder hablar de lo que te inquieta y preguntar por las soluciones. Recuerda que el bienestar de quienes viven con VIH empieza por el tratamiento antirretroviral, así que si ya tienes un diagnóstico pero no has comenzado tu tratamiento, o si lo suspendiste y quieres retomarlo, en AHF Panamá podemos ayudarte a obtenerlo. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y haz tu cita ya.

Viviendo con VIH: ¿cuál debe ser tu carga viral?

Cuando se trata de evaluar si el VIH está bajo control, se le da mucha importancia al conteo de células CD4, el cual refleja el grado de fortaleza del sistema inmunológico. Sin embargo, hay otra cifra muy relevante que no siempre sabemos cómo interpretar: la carga viral. Mientras el primer examen cuenta la cantidad de CD4 por mm3 de sangre, la carga viral es la cantidad de material genético (ARN) que se encuentra en el plasma sanguíneo. Esto no puede medirse directamente, pero se han diseñado pruebas que amplifican la cantidad de VIH presente en una muestra de sangre y se hace una estimación a partir de ahí. Así lo explica el doctor Mark Holodniy en un artículo para el portal TheBody.com. Parámetros importantes La carga viral se expresa en copias de VIH por mililitro (copias/mL) de sangre. La mayoría de los exámenes disponibles actualmente pueden detectar un número tan bajo como 20 copias/mL y tan alto como 10 millones de copias/mL. Cuando una persona se acaba de infectar, la carga viral puede presentar millones de copias/mL, y cuando el sistema inmunológico comienza a defenderse, esa cantidad disminuye; esto sucede aun cuando la persona no haya comenzado tratamiento antirretroviral. Sin embargo, el nivel en el que se estabilizará la carga viral varía de una persona a otra. En general, una carga viral de más de 100 mil copias/mL es considerada alta, mientras que una menor a 20 copias/mL se califica como “indetectable”, ya que está por debajo del mínimo que las pruebas disponibles pueden contabilizar. Es por esto que se dice que el objetivo del tratamiento antirretroviral es lograr una carga viral indetectable, de modo que la infección pueda considerarse controlada. Efectividad del tratamiento De acuerdo con el doctor Holodniy, profesor de medicina en la Universidad de Stanford, Estados Unidos, el tratamiento antirretroviral detiene la replicación del VIH en unos pocos días, con lo que la carga viral comienza a disminuir. Entre los 3 y 6 meses siguientes, la carga viral llega a ser indetectable, sin importar si al momento del diagnóstico estaba en cientos de miles. Un nivel de VIH indetectable no significa que ya no hay virus en el cuerpo, pues éste tiene sus “escondites” en los que permanece latente. Sin embargo, mientras la persona siga tomando sus medicamentos al pie de la letra, la carga viral puede permanecer indetectable por largo tiempo. Además, hoy se sabe que alguien que tiene una carga viral indetectable no puede transmitir el VIH a otra persona a través de las relaciones sexuales, por lo que se ha creado el lema indetectable=intransmisible. Por otro lado, si la persona suspende el tratamiento antirretroviral, también bastarán pocos días para que el VIH vuelva a replicarse y la carga viral aumente con rapidez. Entonces, ¿qué carga viral es normal? A diferencia de otras sustancias que se miden en la sangre, como el colesterol o la glucosa, no existe un “rango normal” en el que deba estar la carga viral de una persona con VIH. Obviamente, las personas con VIH que no han iniciado tratamiento antirretroviral no suelen tener la misma carga viral de quienes ya están en tratamiento, pero en general, entre la población con VIH este indicador puede variar desde unas cuantas copias hasta millones.  A esto hay que sumar que la cantidad de virus en la sangre casi nunca se relaciona con cómo se siente la persona, pero no hay que olvidar que a mayor carga viral, más rápido progresa la infección en el cuerpo. El tratamiento del VIH es una tarea compleja que involucra muchos aspectos, por lo que este indicador debe ser revisado por tu equipo de salud periódicamente, y hacer los ajustes en el tratamiento cuando se considere necesario. Todo con el fin de conseguir la carga viral indetectable que favorecerá un buen estado de salud por mucho más tiempo. Si ya tienes un diagnóstico de VIH y no has iniciado tu tratamiento antirretroviral, o si lo suspendiste y quieres retomarlo, en AHF Panamá podemos ayudarte. Sólo acércate a nuestras oficinas o haz una cita por Whatsapp y te atenderemos.

Que tu tratamiento contra el VIH no afecte tu hígado

El hígado es el órgano que procesa y regula los químicos en el cuerpo. Además de recibir la sangre que llega de los intestinos y el estómago para obtener de ella los nutrientes, también se encarga de metabolizar los medicamentos que ingerimos, con el fin de que sean aprovechados por el organismo. Por ello, su papel es muy importante para los tratamientos médicos de largo plazo, como es el caso del tratamiento antirretroviral, encargado de mantener el VIH bajo control. Cuidados generales Si una persona con VIH no toma el tratamiento antirretroviral, la inflamación celular causada por el virus provoca daño a muchos órganos y sistemas del cuerpo, entre ellos, el hígado. Si a esto se suma que esa persona tenga también los virus de la hepatitis B o C, la afectación será mayor y más rápida. La interacción entre estos virus aumenta el riesgo de desarrollar fibrosis o cirrosis hepáticas, esto es, la cicatrización del tejido del hígado, que interfiere con su función normal. Algunos estudios han observado que la mortalidad por causas hepáticas es mayor entre personas que tienen VIH y hepatitis que entre las que tienen sólo uno de estos virus. Las recomendaciones generales para cuidar el hígado son las mismas para quienes tienen o no el VIH, y se enfocan en no beber alcohol (o reducir al mínimo su consumo), no usar drogas ilegales y evitar el sobrepeso, ya que esto puede provocar la enfermedad llamada hígado graso, donde ese órgano acumula grasa de manera anormal. Hepatotoxicidad: una emergencia También es cierto que algunos medicamentos antirretrovirales podrían dañar el hígado, provocando un problema llamado hepatotoxicidad. De acuerdo con los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, la hepatotoxicidad (o enfermedad hepática tóxica) se define como una lesión en el hígado, la cual puede ser provocada por un medicamento, un producto herbolario o algún alimento. Actualmente se conoce bien cuáles medicamentos antirretrovirales representan más riesgo de daño al hígado. Además, es usual que antes de iniciar o cambiar el tratamiento contra el VIH, tu equipo de salud te haga pruebas para saber en qué condiciones se encuentra tu hígado, de forma que se logren evitar los riesgos que representaría el usar ciertos fármacos. Si tienes dudas sobre el esquema que estás tomando, existen algunos recursos en línea, como el listado de antirretrovirales de los CDC, que informan acerca de los potenciales efectos secundarios de cada medicamento. Ya sea por los antirretrovirales o por algún otro tratamiento médico que estés llevando, es importante que puedas identificar los signos y síntomas que indican hepatotoxicidad. Entre ellos destacan: La hepatotoxicidad puede constituir una emergencia médica, ya que en algunos casos llevaría a la muerte. La recomendación es que, si detectas alguno de los síntomas anteriores, te pongas en contacto con tu equipo médico lo más pronto posible. Cómo abordar un caso de hepatotoxicidad Aunque la hepatotoxicidad puede llegar a ser grave, el tratamiento antirretroviral no se debe suspender, ya que esto daría paso a que el VIH aumente su replicación y podría generar resistencia. Tu equipo de salud deberá identificar el medicamento antirretroviral que está causando el problema y sustituirlo por otro que no tenga ese efecto. Posiblemente cambien todo tu esquema por uno nuevo, lo cual permitirá que el virus siga bajo control y que la salud de tu hígado no se ponga en riesgo. Si la atención del VIH es adecuada, te harán exámenes periódicos para cerciorarse de que tu hígado se encuentra saludable y no llegar al extremo de la hepatotoxicidad. Recuerda que si vives con VIH, es crucial que lleves un tratamiento antirretroviral adecuado. Si aún no lo has comenzado o si lo suspendiste y quieres retomarlo, en AHF Panamá podemos asesorarte y acompañante en el proceso. Acude a nuestras oficinas o haz una cita por Whatsapp y conoce todos nuestros servicios.