Vive con VIH y sé saludable

El 7 de abril se celebró el Día Mundial de la Salud 2021, fecha escogida para crear conciencia sobre las enfermedades mortales y fomentar hábitos sanos. Si eres una persona que vive con VIH, comer bien es fundamental para fortalecer tu sistema inmunológico, que es el encargado de ayudar a tu cuerpo a combatir el VIH, razón por la cual, luego del diagnóstico, debes estar más atento a qué comes y cómo lo haces. Te recordamos 6 elementos claves, que siempre hacen la diferencia, a la hora de mejorar y mantener tu salud: ¡Evita el exceso! Controla tu peso Cuanto más te acerques a tu peso ideal, al iniciar el tratamiento antirretroviral, será más sencillo controlar y prevenir las alteraciones metabólicas que pueden aparecer, como la diabetes tipo 2, el aumento del colesterol o triglicéridos, enfermedades cardiovasculares, entre otras. De igual forma, mueve un poco tu cuerpo, la actividad física e ayuda a regular tu peso y también te hará sentirte más fuerte. 1. Consume alimentos con un alto contenido de vitaminas y minerales Esto ayudará a que tu cuerpo tenga un mejor sistema de defensa contra las enfermedades. Reduce el consumo de comida rápida, dulces, alimentos procesados, horneados, de panadería y fritos. Aumenta el consumo de frutas y verduras, para subir tus defensas. 2. Saborea cada bocado Se recomienda tener tres comidas principales y completas al día, además de meriendas frecuentes, incluye frutas y lácteos. Así le garantizas a tu cuerpo los nutrientes necesarios para realizar las actividades de tu rutina diaria y absorber mejor los medicamentos para el tratamiento. 3. Evita las bebidas alcohólicas El consumo de sustancias psicoactivas y el alcohol afectan a la capacidad para tomar el tratamiento de forma apropiada, además de generar interacciones negativas con los medicamentos para controlar el VIH. 4. Nunca dejes de comer Aunque tengas poco apetito, intenta consumir alimentos en pequeñas cantidades, siguiendo el horario establecido y ve aumentando hasta llegar al consumo frecuente. Refuerza con alimentos con alto contenido calórico como helados, batidos y yogur, que le darán a tu cuerpo la energía necesaria mientras retomas tu hábito de alimentación regular. 5. Si te da vómito o diarrea Debes tomar abundante agua o suero oral, en pequeñas cantidades y de forma progresiva. 6. La higiene es muy importante Antes de preparar los alimentos, lávate las manos con agua y jabón. Asegúrate de limpiar y desinfectar las frutas y vegetales. Además, verifica que la carne, huevos y pescados estén bien cocidos antes de comerlos. Es importante que consumas agua potable o embotellada.
Si vives con VIH, vacúnate contra la COVID-19

Desde su aparición hace más de un año, el virus SARS-CoV-2, causante de la enfermedad de COVID-19, ha planteado un gran número de misterios que equipos científicos de todo el mundo se han dedicado a desentrañar. Entre las interrogantes, de inmediato surgió una sobre cómo la nueva enfermedad podría afectar a las personas que ya vivían con VIH. Con el paso del tiempo y después de varios estudios, no se tienen datos contundentes de que personas con VIH tengan más riesgo de adquirir el nuevo coronavirus, sin embargo, sí hay algunos datos de que, en caso de enfermarse de COVID-19, pueden tener mayor riesgo de desarrollar enfermedad grave, en especial si tienen el VIH mal controlado, son mayores o presentan otras enfermedades, según datos de la Fundación Lucha contra el Sida y las Enfermedades Infecciosas, de Barcelona. Vacunas para personas con VIH Después comenzaron a surgir preocupaciones sobre los posibles efectos de las vacunas disponibles para COVID-19 en personas con VIH. Conforme se ha avanzado en la vacunación alrededor del mundo, las personas positivas al VIH son una de las poblaciones prioritarias para recibir la inmunización, pero las malas informaciones en torno a esto han seguido circulando y podrían generar dudas. Los datos médicos indican que si vives con el VIH, puedes recibir la vacuna anti-COVID sin necesidad de ninguna valoración previa que no sea la que se aplica a todas las personas. Hay que recordar que ninguna de las vacunas que han sido aprobadas hasta ahora funciona con virus vivos, por lo que no provocan infección con SARS-CoV-2, sino que preparan al organismo para combatirlo. Datos de ONUSIDA Es así que el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) ha dejado claro que las vacunas contra la COVID-19 les brindan a las personas con VIH los mismos beneficios que al resto de los individuos y comunidades. Es decir, ayudan a prevenir los casos graves de COVID-19 pero también reducen potencialmente la transmisión del virus SARS-CoV-2. Las personas positivas al VIH que acudan a vacunarse deberán estar atentas de los mismos posibles efectos secundarios que el resto de la población: podría presentarse una reacción alérgica en los 30 minutos posteriores a la aplicación, misma que se controlará por el personal de salud que está preparado para estos casos. Además, en los sitios posteriores podría haber dolor en el sitio de la inyección o malestar general y fiebre baja. Fuera de estos leves malestares, los diferentes organismos de salud alrededor del mundo concuerdan en que los beneficios de vacunarse contra la COVID-19 aportan muchos más beneficios que riesgos para los diversos grupos de la población. En AHF Panamá resolvemos tus dudas y ofrecemos consejería gratuita. Haz una cita hoy.
¿Vives con VIH y tienes un bebé? La lactancia sí es posible.

Cuando una mujer ha sido diagnosticada con VIH, la posibilidad de embarazo es un tema importante de discutir. Los lineamientos internacionales indican que toda persona a quien se le haya detectado el VIH debe iniciar tratamiento de inmediato, con el fin de suprimir la carga viral. Si en estas condiciones una mujer con VIH se embaraza, el tratamiento que recibe logrará reducir la posibilidad de transmitir el virus a su bebé a menos del 5%. Tratamiento antirretroviral Sin embargo, con la lactancia la historia ha sido distinta. Durante muchos años se consideró que las mujeres con VIH no debían dar leche materna a sus bebés. Esta recomendación se basaba, en parte, en las escasas investigaciones que se habían hecho sobre el riesgo real de transmisión en la leche materna, pero también en la poca cantidad de personas (en especial, mujeres) que recibían tratamiento antirretroviral. En algunos contextos de bajos recursos, como el continente africano, se brindaba el tratamiento contra el VIH solamente mientras la mujer estaba embarazada, y una vez que daba a luz, se suspendía. Pero actualmente la cobertura antirretroviral es más amplia y además se ha consolidado un descubrimiento muy importante, resumido en un principio: indetectable=intransmisible. Esto significa que cuando una persona con VIH logra mantener su carga viral indetectable mediante la toma correcta del tratamiento, las posibilidades de que transmita el virus a otra persona es prácticamente cero. En este concepto se basó un grupo de 23 médicos y activistas de Estados Unidos y Canadá, quienes a principios de este año lanzaron un llamado para que se brinde a las mujeres con VIH la información científica y completa para que puedan tomar las mejores decisiones sobre la alimentación de sus hijos e hijas. La lactancia es saludable Para la población en general, se considera que la lactancia es la forma más saludable de alimentación. En cuanto a las mujeres con VIH, no fue sino hasta 2016 que la Organización Mundial de la Salud aceptó la lactancia como una primera opción de alimentación en contextos donde la pobreza o la escasez de agua potable hacían difícil la sustitución de la leche materna, por lo que se consideró que la lactancia ofrecía más beneficios que riesgos para los recién nacidos. No obstante, hoy en día, con un importante avance en el número de personas en tratamiento antirretroviral (67%, según cifras de 2019), es importante que las mujeres que así lo decidan puedan contemplar la opción de amamantar a sus bebés, considerando que una carga viral indetectable elimina el riesgo de transmisión. Por esto, si tú vives con VIH y estás embarazada o diste a luz recientemente, puedes abrir el diálogo sobre esta posibilidad con tu equipo médico. En AHF Panamá ofrecemos consejería gratis. Si tienes dudas sobre sexualidad, VIH, Infecciones de Transmisión Sexual o estás embarazada y vives con VIH, nosotros te asesoramos de manera profesional, gratuita y en un ambiente de cero discriminación. Haz tu cita hoy.
Tu tratamiento y la lipodistrofia: lo que hay que saber

Entre las preocupaciones de las personas con VIH acerca de su tratamiento están los posibles efectos colaterales, como la lipodistrofia. Este concepto se refiere a las alteraciones en la distribución de la grasa corporal, que puede ser causada por algunos de los medicamentos que combaten al VIH. La lipodistrofia puede afectar la calidad de vida de las personas que tienen el virus, pues puede alterar su apariencia física y, en última instancia, hacer evidente que están bajo tratamiento antirretroviral. Síntomas Los síntomas más frecuentes de las alteraciones de la grasa son: Pérdida de grasa: se presenta más visiblemente en la cara, pero también en piernas, brazos y glúteos. Acumulación de grasa: se da en el abdomen, pecho (en hombres y mujeres), hombros y cuello (donde se puede generar una especie de giba). También se puede presentar acumulación de grasa interna, en torno a los órganos. Una persona que esté en tratamiento puede presentar sólo uno de estos síntomas, y puede deberse no sólo a un medicamento específico, sino a un conjunto de causas, que pueden incluir el historial de tratamiento ARV, el tratamiento actual, el recuento más bajo de células CD4 que se haya tenido, la edad, la dieta, el ejercicio y los antecedentes familiares de salud. ¿Sucede siempre? Es importante aclarar que la lipodistrofia no se presenta en todas las personas que toman tratamiento, y que mientras más nuevo sea el medicamento que se usa, menores serán las probabilidades de desarrollarla. Pero como no se puede predecir quién la va a experimentar, es importante poner atención a cualquier cambio cuando se inicia un nuevo esquema de tratamiento. ¿Cuál es la solución? Según los síntomas experimentados, las soluciones para la lipodistrofia serán diferentes. Para la pérdida de grasa facial, por ejemplo, se han desarrollado algunos tratamientos inyectables para rellenar las partes que han perdido volumen. Hay pocas sustancias aprobadas, así que es mejor consultar las opciones disponibles en cada país. Para la acumulación de grasa, muchas veces el cambio de alimentación y la rutina de ejercicio son un buen método para contrarrestar. En el caso de los cambios metabólicos, es importante comentar con el médico sobre las pruebas de seguimiento de colesterol, triglicéridos y glucosa en sangre, las cuales deben ser parte de la rutina de seguimiento de cualquier persona que ha iniciado un tratamiento antirretroviral. En AHF Panamá tenemos consejería gratuita y te acompañamos para acceder a tu tratamiento gratis. Si tienes dudas, escríbenos por WhatsApp o haz una cita hoy. Podemos ayudarte.
El amor después del VIH
Enfrentar un diagnóstico de VIH es conocer que muchas cosas de la vida cotidiana van a cambiar a partir de ese momento. Procesar todos estos cambios toma tiempo, y es importante tratar de manejar una cosa a la vez. Y uno de los aspectos que necesariamente se ven trastocados es la relación de la persona con el amor y el concepto de pareja. Cuando hablamos de una persona soltera que recibe un diagnóstico de VIH, muchas veces la idea catastrófica de que nadie podría aceptarla es la que invade la mente. Afortunadamente, hoy existen muchos recursos donde buscar información para que las personas con VIH tengan una mejor calidad de vida, y obtengan también algunas herramientas para poder comunicar su diagnóstico en el momento en que lo decidan. Compartir o no tu diagnóstico Sin embargo, hay que reconocer que una mezcla de sensaciones afecta a las personas con VIH que intentan iniciar una relación estable. Por un lado, como la mayoría de las personas, quien vive con VIH quiere ser aceptada, y eso puede llevarla a sentir temor de compartir su diagnóstico. Y por el otro, guardar silencio sobre su situación de salud puede generar un sentimiento de culpa, ya sea porque siente que está engañando a la otra persona o porque cree que la pone en un peligro inminente. Indetectable Por esto, un concepto que debe darse a conocer de la manera más amplia posible es el de la indetectabilidad. Una carga viral indetectable, es decir, tan baja que no puede ser encontrada por las pruebas de VIH disponibles, hace que las probabilidades de transmitir el virus sean prácticamente nulas. La indetectabilidad no es sino consecuencia de un tratamiento adecuado. Con esto se confirma que los beneficios de cumplir con el tratamiento no son sólo para la persona con VIH, sino también para su próxima pareja a final de cuentas, para la comunidad en general. Con la asesoría y la atención médica adecuada, cada vez será más fácil comunicar un diagnóstico al poder decir: vivo con VIH, pero mi infección está totalmente controlada, y eso significa 0% de riesgo de transmisión. Es verdad que el estigma y la discriminación por esta condición de salud todavía existe, pero visibilizar este tipo de datos es lo que va a ir aligerando la carga asociada a la infección. El diagnóstico de VIH no es un camino fácil, pero solo la información precisa, que derrumbe mitos, va a conseguir alejar los prejuicios que lo rodean. En AHF Panamá podemos ayudarte. Ofrecemos consejería y te acompañamos en tu tratamiento de VIH de manera gratuita. Haz tu cita hoy o escríbenos por WhatsApp para más información.
Tengo VIH, ¿y ahora qué?

Cuando fui a hacerme la prueba del VIH estaba muy nervioso. En mi opinión, no había tenido una vida sexual demasiado activa, pero sí estaba consciente de que muchas veces no había usado condón, ya fuera por la premura, por no perder la oportunidad o porque la otra persona nunca lo propuso. Y ahora estaba ahí, en la sala de una fundación, esperando los resultados de una prueba rápida que podría cambiar mi vida para siempre. Y lo hizo. El consejero me llamó a su oficina y me dijo que el resultado había sido positivo. Yo quedé en shock, ni siquiera podía llorar. Sólo me quedé ahí sentado, escuchando las tranquilas palabras del consejero. Dijo que el VIH es una enfermedad crónica que actualmente se puede controlar muy bien con el tratamiento adecuado. Incluso me dijo que, si el tratamiento se toma adecuadamente, el virus en la sangre disminuye a niveles indetectables, lo cual hace prácticamente imposible que una persona con VIH lo transmita a otra. ¡Wow! ¡Yo no sabía eso! Entonces, ¿qué tengo que hacer para que mi infección esté indetectable?, le pregunté, dispuesto a seguir todos los pasos que me indicara. Poco a poco, me describió lo siguiente: Buscar atención en el sistema de salud. En mi país, como en muchos otros, hay instituciones públicas de salud donde yo no tendría que pagar nada. Como yo no sabía a cuál institución acudir, él me ayudó a localizar la clínica en la que me correspondía atenderme. Comenzar el tratamiento antirretroviral. En cuanto acudí al hospital donde me atendieron, me dieron un esquema antirretroviral para iniciar mi tratamiento. Me informaron que podría tener algunos efectos secundarios de los medicamentos, como náuseas o vómitos, pero que duraría sólo algunos días. Apegarse al tratamiento. La forma en que los medicamentos antirretrovirales atacan al virus no permite margen de error. Es importante tomarlos en tiempo y forma para asegurarse de que el VIH quede controlado. Acudir a mis citas de seguimiento. La única forma de saber si el tratamiento antirretroviral está funcionando es medir la cantidad de virus en la sangre y la cantidad de células de defensa (o CD4), y esto se logra mediante pruebas de laboratorio. Acudir a las citas de seguimiento incluye realizar estas pruebas y también poder comentar con el médico todas las inquietudes que vayan surgiendo. Ha pasado más de un año desde que me detectaron el VIH. El tratamiento ha sido todo un éxito y pienso seguir con la misma disciplina, pues es un alivio saber que mi salud está, en gran medida, en mis propias manos. En AHF Panamá estamos para ayudarte, te ayudamos para comenzar tu tratamiento antirretroviral de forma gratuita. Haz tu cita hoy y visítanos.
VIH y alteraciones en la menstruación

Si eres mujer y vives con VIH, posiblemente has notado cambios en tu periodo menstrual. Estas alteraciones son frecuentes, aunque por desgracia no se ha realizado la suficiente investigación médica al respecto. Alteraciones comunes Se sabe que las mujeres con VIH pueden experimentar algunos problemas como periodos irregulares, hemorragia mayor o menor que la que solían tener, falta de periodos menstruales, falta de la menstruación por más de 90 días o síndrome premenstrual más grave. También se ha observado que estos síntomas son más frecuentes si la mujer tiene un conteo bajo de células CD4, una carga viral alta o si ha perdido demasiado peso. ¿Por qué suceden? Estas alteraciones se presentan porque el VIH cambia el sistema inmunológico, lo cual afecta la forma en que el cuerpo mantiene los niveles de diferentes hormonas, como el estrógeno y la progesterona. Estas sustancias tienen un equilibrio tan delicado que cualquier cambio en la cantidad de alguna de ellas puede alterar el resto de los niveles. Además, conforme avanza el VIH, muchas personas pierden peso, desarrollan anemia o problemas en la absorción de los nutrientes, factores que también pueden afectar los niveles hormonales y alterar el ciclo menstrual. No es el VIH, puede ser el tratamiento Sin embargo, no sólo la infección puede tener estas consecuencias, sino también el propio tratamiento antirretroviral. Lamentablemente, las investigaciones para aprobar los medicamentos no suelen incluir a muchas mujeres o simplemente no se enfocan en efectos secundarios como los que afectan a la menstruación, por lo que casi no existen datos clínicos sobre cuáles medicamentos inciden en estos problemas. No te acostumbres y platica con tu médico No obstante, es importante que recuerdes que el hecho de que no haya estudios que los describen no significa que no existan las alteraciones menstruales derivadas de los medicamentos, así que siempre que observes algo en este sentido, coméntalo con tu médico. También recuerda que la condición de vivir con VIH puede estar relacionada también con la presencia de otras infecciones vaginales o del cuello uterino. Por esto, hay que considerar que los problemas menstruales podrían originarse por estas otras enfermedades, como la enfermedad pélvica inflamatoria. Si además de lo descrito arriba presentas, por ejemplo, sangrado después de tener relaciones sexuales, es importante informárselo a tu médico. El hecho de que las alteraciones de la menstruación sean frecuentes, el sufrimiento por ellas no debe ser considerado una parte normal del vivir con VIH. Lo mejor es acudir a consulta y buscar el verdadero causante de los problemas, para así darles una solución. En AHF Panamá podemos ayudarte, tenemos personal profesional capacitado que pueden resolver tus dudas. Escríbenos por WhatsApp o haz una cita hoy.
Envejecer con VIH

Gracias a la eficacia del tratamiento antirretroviral, se ha observado que la esperanza de vida de las personas con VIH es prácticamente igual a la de las personas que no tienen el virus. No obstante, también es cierto que el hecho de vivir con la infección sí implica diferencias entre los estilos de vida, que no pueden pasarse por alto. ¿Qué es el envejecimiento? Es por esto que cada vez más, el personal médico se ha enfocado en estudiar el proceso de envejecimiento de las personas con VIH. Pero lo primero es saber ¿qué es el proceso de envejecimiento? Se trata del deterioro progresivo en el funcionamiento del cuerpo. Las personas mayores son más propensas a desarrollar diabetes, osteoporosis, males cardíacos, cáncer y otras condiciones relacionadas con la edad. Lo mismo sucede con las personas que viven con VIH. Es poco probable que estas personas se enfermen debido al virus, pero sí desarrollan las otras enfermedades mencionadas. Incluso, las tasas de algunas de estas condiciones son más altas en personas con VIH que en las que no lo tienen, y a veces pareciera que algunos de estos problemas se presentan a edad más temprana en personas con VIH. ¿Existe alguna diferencia entre las personas que viven con VIH? De acuerdo con el sitio web aidsmap.com, se ha llegado a afirmar que en quienes tienen el virus se presenta un proceso de envejecimiento prematuro, también llamado envejecimiento acelerado. Sin embargo, todavía hay mucho desconocimiento al respecto, pues no hay un consenso científico sobre el tema. Lo que sí se sabe con certeza puede resumirse en cuatro puntos: las personas con VIH tienen altas tasas de algunas condiciones relacionadas con la edad; existen muchas explicaciones posibles para dichas tasas, y no todas ellas están vinculadas con el VIH en sí mismo; hay muchas cosas que las personas pueden hacer para prevenir que esas condiciones se presenten, y sobre todo, las personas con VIH tienen actualmente una muy buena expectativa de vida y de salud. ¿Qué medidas puedo tomar? Entonces, si tú vives con VIH, hay medidas que puedes adoptar para evitar que se presenten las condiciones relacionadas con la edad. En primer lugar, tomar el tratamiento antirretroviral y mantener tu carga viral indetectable. En segundo lugar, acudir siempre a las consultas médicas, lo cual permitirá monitorear tu salud y detectar cualquier problema de manera temprana. Un tercer punto es tomar medicamentos preventivos, como las estatinas (usadas para controlar el colesterol), los medicamentos para la presión arterial u otras que sean recomendadas por tu médico. El cuarto punto incluye no fumar y limitar el consumo de alcohol, lo cual es recomendado también para personas que no tienen VIH. El quinto punto podría resumirse como mejorar los hábitos: mantener un peso saludable, ejercitarse con regularidad y tener una dieta balanceada. A esto se puede sumar el mantener un cerebro activo (mediante la lectura, aprender un nuevo idioma o cualquier actividad que estimule la mente) y mantenerse activo socialmente. En resumen, se han identificado ciertos riesgos para condiciones relacionadas con la edad en personas con VIH, pero es posible controlarlos con un seguimiento médico cercano. En AHF Panamá podemos ayudarte, si tienes alguna duda o pregunta sobre tu tratamiento, cómo llevar un mejor estilo vida, etc. Escríbenos por WhatsApp o haz una cita aquí.
Tengo VIH: ¿Cómo se lo digo a una potencial pareja?

Cuando me dijeron que tenía VIH entré en crisis. Pensé que mi vida se había acabado, pero no porque fuera a morir, pues tenía varios amigos que tenían el virus y que estaban muy estables con su tratamiento. Lo que me dolía era que en ese momento no tenía pareja, y estaba seguro de que ningún hombre iba a querer estar conmigo si se enteraba de algo así. Y ahí estaba yo, a mis 21 años, soltero y enfrentándome a mi nueva realidad. Obviamente, las primeras semanas en lo último que pensaba era en sexo. Emocionalmente me sentía muy mal, y comenzar mi tratamiento antirretroviral y adaptarme a él fue todo un proceso. Pero conforme pasó el tiempo, mi deseo sexual regresó, y con él llegaron algunos conflictos. ¿Podría algún día retomar mi vida sexual? No podía evitar sentirme diferente, como si fuera un peligro para los demás, aunque estaba decidido a utilizar condón siempre. Grupos de apoyo Por suerte, en el mismo hospital donde me atendían me invitaron a asistir a un grupo de autoapoyo con otras personas que también viven con VIH. Ahí podemos hablar entre iguales, y sentí que podía exponerles cuál era mi mayor preocupación de ese momento. Todos (y todas, porque también había mujeres) fueron muy comprensivos. La mayoría coincidimos en que nos parecía importante revelar el estado serológico a una potencial pareja, ya fuera casual o un prospecto de pareja estable, y comenzamos a barajar las formas de hacerlo. Honestidad ante todo Lo que me aconsejaron fue decirlo cuanto antes para evitar que se convierta en una mentira por omisión cuando ya se avanza en la relación con una persona. Y otra cosa de lo que me aconsejaron estar consciente es de que puede haber rechazo. Esto era, en el fondo, lo que más me atormentaba, y ponerlo en palabras aligeró un poco la carga: es probable que me rechacen y debo aceptar esa realidad, pero también es posible que no me rechacen. Un tip que he puesto en práctica es, por ejemplo, si conozco a alguien en un bar, le digo mi diagnóstico desde el principio de la conversación. De este modo, si él no quiere involucrarse con alguien con VIH, nos evitamos el cortejo y básicamente no perdemos el tiempo. Si no puedes ser tan directo, me dijeron también mis compañeros, saca el tema de manera más sutil; por ejemplo, diciendo que acudes a este grupo. En este caso, es probable que el hombre en cuestión pregunte por qué y de ahí puedo darle una respuesta clara. Sitios de citas y redes sociales En el mundo digital es bastante más sencillo. En la aplicación de contactos donde estoy inscrito, mi perfil dice que vivo con VIH, por lo que solo aquellos que estén interesados en mí aun sabiendo eso se pondrán en comunicación. No bajar la guardia Y un último consejo muy importante que recibí fue no bajar la guardia si tengo sexo con otra persona que también tenga VIH, pues no por eso podemos dejar de usar condón. Esto porque podría adquirir alguna otra infección de transmisión sexual, o incluso infectarse con una cepa diferente del VIH. Sé que este es un camino largo que apenas estoy empezando a transitar. Sé que puedo toparme con el rechazo de otros y no los culpo, pues el VIH siempre ha estado cargado de mitos y estigma. Creo que mi actitud debe ser lo más optimista posible y de esta manera sólo me relacionaré con personas que no se basen en los prejuicios y que vean mi verdadero yo. En AHF Panamá podemos ayudarte. Ofrecemos los servicios de vinculación a tratamiento, pruebas de VIH, condones e información totalmente gratis. Escríbenos por WhatsApp o haz tu cita aquí.
Tengo VIH, ¿a quién debería decirle?

Recibir un diagnóstico de VIH impacta profundamente. Aunque es controlable con tratamiento, aceptar una condición crónica lleva tiempo y reflexión.