En la vida sexual, todo tiene su tiempo

Cuando pensamos en relaciones sexuales, lo que viene a la mente es sólo (o principalmente) la penetración. Sin embargo, no hay que olvidar que el encuentro sexual puede ser todo un ritual, disfrutable de principio a fin, y que enriquecerlo es una de las cosas que mantiene vivo el interés. Todos los procesos tienen un antes, un durante y un después, y el sexo no es la excepción. Sin embargo, a veces la convivencia prolongada puede ir reduciendo esos elementos hasta dejarlos sólo en unos minutos de coito pocas veces por semana. Es recomendable cuidar de todos los pasos del proceso para explotar al máximo la satisfacción que puede brindar cada uno de ellos, más allá del placer que se obtiene de los genitales. El famoso juego previo Casi todo en la vida actual es inmediato y desechable. La información, las tendencias (de moda, de cocina, de baile) y hasta los memes surgen y se olvidan con una rapidez nunca antes vista. El sexo parece estar viviendo el mismo fenómeno. Muchas películas para adultos muestran a dos personas que intercambian unas cuantas miradas, un par de palabras y comienzan una penetración desenfrenada. ¿Dónde quedó el juego previo? Los besos profundos, las caricias y la excitación que se eleva lentamente, se dejan de lado con demasiada frecuencia, siendo que estas prácticas permiten conocer plenamente el cuerpo de la otra persona, y quizás descubrir sensaciones nuevas con estímulos que no habían surgido antes. El jugueteo que precede a la penetración suele olvidarse, en especial, cuando una pareja que lleva cierto tiempo junta y cree que ya sabe lo que va a continuación, y es justamente el menospreciar esta parte del encuentro sexual lo que puede estar restando creatividad al momento. ¿Cuánto debe durar el acto? La escasa información seria sobre sexualidad alimenta muchos mitos y prejuicios. La duración del coito es una de las grandes incógnitas que sólo recientemente se han tratado de resolver: ¿cuánto tiempo es bueno? Esto es muy relativo y tiene que ver con la satisfacción. Mientras para algunas personas una penetración de 5 minutos es perfectamente placentera, otras pueden estar preocupadas por durar una hora al menos. Por fortuna para la mayoría (hombres y mujeres), la duración del coito no requiere tantos minutos para ser placentera, algunos estudios han mostrado que las personas se sienten satisfechas con entre 5 y 15 minutos de duración. Sin embargo, lo más importante son los acuerdos entre la pareja. Las opiniones son muy diversas y no se puede adivinar lo que la otra persona está pensando, así que tener una conversación amistosa y honesta será la mejor forma de encontrar un punto medio entre las preferencias de ambos. Esto, a la vez, los liberará de la presión de tener que cumplir con cierto estándar y sentir que se ha fracasado si no se llega a la meta. El final no es el final Otro de los mitos que, lamentablemente, se alimenta por la cultura centrada en el pene es la idea de que la eyaculación masculina es el fin de la relación sexual. Esto porque la mayoría de los hombres pierden la erección después de eyacular, y ya que la penetración se considera la verdadera relación sexual, al llegar a su fin se da por terminado el encuentro. Es verdad que las sensaciones para ellos pueden cambiar después de ese momento, pero las mujeres son capaces de tener un número ilimitado de orgasmos, ya sea con o sin penetración. Este hecho abre la posibilidad de continuar dando placer a ella por un tiempo más. Por otro lado, si ya ambos miembros de la pareja están satisfechos con lo que ha sucedido, no hay que caer en la tentación de girarse en la cama y comenzar a roncar. El momento posterior al coito es uno de mucha intimidad, donde la pareja puede aprovechar para mostrar cariño, deseo o la propia satisfacción del momento. Intercambiar algunas palabras, opiniones, caricias, o simplemente disfrutar de la compañía es algo que debería ser más valorado, en lugar de saltar de la cama y comenzar a recoger la ropa tirada. Siempre con seguridad Revisar las partes y la duración del proceso sexual es un asunto que pertenece a cada pareja, como también lo es la protección mutua en cuestiones de enfermedades sexuales. Recuerda que el uso del condón es una forma de demostrar cuidado hacia tu pareja y por tu propia salud. Si deseas obtener condones gratis o si necesitas hacerte una prueba de VIH sin costo, acércate a AHF Panamá y agenda tu cita, con gusto te atenderemos.
Derriba estos 6 mitos sobre las infecciones sexuales (ITS)

Es curioso que en plena era de la información tengamos tan pocos datos confiables sobre los temas importantes. Por ejemplo, las infecciones de transmisión sexual (ITS) parecieran haber pasado a la categoría de leyendas urbanas y la gente las pasa por alto, pensando que la ciencia está muy avanzada y hay un tratamiento para todas ellas. Nada más alejado de la realidad. Existen varios tipos de ITS, algunas de las cuales, aunque cuentan con un tratamiento, no pueden curarse, como es el caso del VIH, pero también de otros virus. Para dar un repaso sobre lo que es cierto y lo que no entre todo lo que has leído sobre este tipo de afecciones, revisa estos 6 mitos que es necesario derribar en torno a las infecciones sexuales. Mito 1 Si uso condón, estoy a salvo de las ITS Es verdad que el uso correcto del condón brinda una muy buena protección contra infecciones transmitidas sexualmente. Por ejemplo, su efectividad es mayor al 98% frente al VIH, debido a que evita que los fluidos sexuales de una persona lleguen a las membranas mucosas de la otra, con lo que no es posible la transmisión del virus. Sin embargo, hay otras ITS, como el virus del papiloma humano (VPH) o el herpes genital, que pueden estar presentes en cualquier punto de la zona genital, como los labios mayores, el perineo, el escroto o el ano, que son zonas que el condón externo (condón masculino) no cubre. Mito 2 Si tengo una ITS, me curaré con tratamiento Sólo algunas de las ITS tienen una cura definitiva. Por ejemplo, las bacterias (como la clamidia) y los hongos (como la candidiasis) pueden ser tratados con medicamentos que se usan desde hace tiempo y que han demostrado ser eficaces y seguros. Pero si se trata de virus como el VIH, el VPH o el herpes, hasta la fecha no existe una cura, por lo que será necesario mantenerse en tratamiento y bajo vigilancia médica para controlar la infección. Mito 3 Las ITS sólo les dan a las personas promiscuas Las infecciones sexuales no tienen que ver con cuántas parejas sexuales tienes. Basta con que tengas una sola pareja que, a su vez, tenga una ITS (ya sea que la haya adquirido recientemente o la tuviera antes de estar contigo). Es cierto que mientras más parejas se tengan puede aumentar la probabilidad de una infección, pero no es una relación de causa y efecto. Mito 4 Si mi pareja tiene una ITS, lo notaré Algunas personas piensan que revisando los genitales de su pareja sexual antes de tener relaciones podrán cerciorarse de que todo está bien. ¡Ten cuidado! El hecho de que no haya lesiones a simple vista no significa que esa persona esté libre de ITS. Algunas de estas afecciones tienen periodos de latencia, donde no causan síntomas pero siguen vivas en el organismo, mientras que otras, como el VIH, no generan nunca lesiones visibles en los genitales. Mito 5 Si me lavo bien después del sexo, evito las ITS Si bien la higiene después de las relaciones sexuales es importante y recomendable, no es para nada un método de prevención de ITS. Algunas personas creen que con agua y jabón se pueden quitar los microorganismos que se transmiten con el contacto sexual (algunas mujeres incluso practican lavados vaginales con este objetivo), pero eso no sucede así. Con frecuencia, los gérmenes ingresan al organismo a través de las mucosas (vaginales, anales o incluso bucales), y lavar tus genitales por dentro o por fuera no necesariamente evita una infección. Mito 6 Si tengo sexo oral o anal, no me expongo a las ITS Prácticamente todos los microorganismos causantes de ITS pueden arraigarse en la boca y/o el ano, además de en la vagina o el pene (en su interior o exterior). Es por esto que es bastante frecuente que en una persona se encuentre una o más infecciones en esas zonas del cuerpo que se involucran también en la actividad sexual. El evitar la penetración vaginal no te exenta de adquirir una infección, por el contrario, puede facilitar que dicha infección se aloje en más de una región de tu anatomía. Así que ya lo sabes, aun cuando el condón no previene absolutamente todas las ITS, sigue siendo la mejor y más alta protección que tenemos contra ellas. ¡Recuerda que en AHF Panamá tenemos para ti condones gratis y pruebas de VIH sin costo! Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp para tener acceso a ellos.
Los beneficios del sexo para las mujeres

Dice un dicho que el sexo mueve al mundo. Es cierto que actividad sexual brinda bienestar, satisfacción y, muchas veces, intimidad emocional entre los participantes. Sin embargo, cada vez se estudian más los beneficios concretos, físicos y mentales, que se pueden obtener de una vida sexual activa. Por desgracia, las mujeres han estado limitadas en el ejercicio de su sexualidad durante mucho tiempo. Todavía se piensa que su vida sexual depende de los deseos del hombre, ya que ellos son más sexuales y dictan el ritmo de las relaciones de pareja. Poco a poco hay que ir desmintiendo estas ideas. Las mujeres también tienen necesidades y el hecho de que las expresen no tiene por qué hacerlas menos respetables ni deberían ser tachadas de inmorales. Siempre que el sexo sea consensuado, entre personas con plena capacidad de decidir, y que no haga daño a nadie, es totalmente válido disfrutar de esos encuentros. Ellas ganan Las mujeres pueden obtener grandes beneficios del sexo, no sólo en cuanto a placer y satisfacción, sino también en otros ámbitos. De acuerdo con la doctora Pamela Rogers, que escribió un artículo para el portal Healthline.com, los orgasmos incrementan el flujo sanguíneo y liberan químicos contra el dolor de manera natural. Aunque esto sucede tanto en hombres como en mujeres, para ellas puede ser de gran ayuda si hablamos de ciertos malestares, como el famoso dolor de cabeza que antes servía, irónicamente, como pretexto para evitar el contacto sexual. En el caso de las mujeres, las relaciones sexuales (y los orgasmos en particular) pueden aliviar cólicos menstruales, los cuales aquejan a muchas de ellas y son de las consecuencias más molestas del ciclo. También hay que recordar que una actividad sexual placentera favorece que la mujer tense sus músculos vaginales, por ejemplo, para aumentar su placer o cuando trata de alcanzar el clímax. Esto claramente sirve como una rutina de ejercicios para los músculos del suelo pélvico, es decir, todos los que se localizan en la base de la pelvis, rodeando la vagina, la vejiga y el ano (y los esfínteres de estos últimos). El fortalecimiento de esta musculatura ayuda a mejorar el control de la vejiga y a reducir la incontinencia, que son problemas que suelen aparecer con la edad y después de los embarazos y partos. Asimismo, un suelo pélvico fuerte disminuye el dolor durante la penetración y previene el prolapso vaginal, una situación en la que las estructuras que sostienen a la vagina se debilitan tanto que las paredes vaginales caen hacia dentro y hacia abajo, dando la apariencia de que el tejido sale del cuerpo. Además, mientras más se ejercite, mejor dominio tendrá la mujer de sus músculos pélvicos y así podrá controlar mejor la presión que requiere para su propio disfrute, o bien, para causar más placer a su pareja durante la penetración. Más práctica=mejor sexo Además, la doctora Rogers comenta que la actividad sexual puede ayudar a producir más lubricación vaginal. Es decir, si hay un problema de falta de lubricación, el sexo placentero puede mejorar la situación. También puede suceder que el coito evite que se desarrolle endometriosis, una enfermedad donde el tejido interno de la matriz, llamado endometrio, crece en lugares donde no debería, como las trompas de Falopio, los ovarios o incluso los intestinos. Esta afección causa dolor intenso y menstruaciones abundantes, y es necesario tratarla con hormonas y/o cirugía. Los beneficios del sexo son para las mujeres de todas las etapas: si han tenido hijos, si no los tienen o si ya han pasado la menopausia. En este último grupo, continuar con una vida sexual activa ayuda a prevenir la atrofia vaginal, que es un adelgazamiento de las paredes vaginales causado por la disminución de estrógenos; la atrofia puede causar dolor durante el acto sexual y molestias urinarias. Como ves, la actividad sexual puede ser placentera y además, muy saludable. Para preservar tu salud en óptimas condiciones, usa condón en todos tus encuentros y así evitarás infecciones de transmisión sexual como el VIH. Recuerda que en AHF Panamá hacemos pruebas de VIH gratis y tenemos también condones sin costo para ti. Sólo acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.
El condón perfecto para ti sí existe

A pesar de que se han demostrado los beneficios del condón en cuanto a protección contra el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) y contra los embarazos no planeados, todavía existen muchas excusas para no utilizarlos. Desde argumentar que son muy caros hasta aludir a que son muy gruesos o con una textura desagradable, que provocan alergias o que interrumpen el ambiente juguetón de una relación sexual, son pretextos con los que las personas se resisten a protegerse. Pero para terminar con estos obstáculos, las diversas empresas fabricantes han creado una muy amplia gama de condones que son capaces de satisfacer todas las necesidades de los usuarios, ya sea en lo individual o en pareja, para brindar la mejor protección junto con la mejor experiencia al involucrarlos en las relaciones sexuales. Así lo explica el portal Mundo deportivo en su sección Un Como, que se aboca a ofrecer soluciones prácticas a problemas de la vida cotidiana. ¿Y qué problema más importante que encontrar a ese condón perfecto, al que será compañero y guardián de nuestra salud cuando más vulnerables estamos? Pon atención a estas variedades y elige el que más se adapte a tus necesidades. Una protección estándar: Todas las empresas que fabrican condones tienen un modelo base, que es lo suficientemente resistente y seguro para proteger a los involucrados en una relación sexual, si mayores pretensiones. Estos modelos son todos de látex, de un grosor muy similar y con lubricación incluida. Condón ultrafino: Para aquellos que se quejan de que el condón les resta sensibilidad y, por lo tanto, disminuye el placer, el siguiente en la lista de productos de las empresas fue un condón ultrafino, que en realidad se refiere a utilizar una capa de látex más delgada que el condón estándar, y que además incluye más lubricante, lo cual logra mejorar las sensaciones. Condón con retardante: Pensando en aquellos hombres que sufren de eyaculación precoz (es decir, una eyaculación que sucede antes de que el varón lo desee, o demasiado pronto al empezar la estimulación), están disponibles también los condones cuyo lubricante contiene una pequeña proporción de anestésico local, por lo regular, benzocaína, el cual disminuye las sensaciones sobre el pene. Sin embargo, hay que tener cuidado al emplear este tipo de condones, pues la benzocaína llegará también a la vagina o el ano de quien reciba la penetración, disminuyendo la estimulación también para esa persona. Condones con textura: Con el fin de estimular no sólo a quien porta el condón, sino también a su pareja sexual, se inventaron los condones estriados, es decir, que tienen pequeños bordes en su superficie (pueden ser en forma de estrías o de puntos). La delicada textura puede ser percibida en la vagina o el ano de la pareja, aumentando así el placer de la penetración. Condones más gruesos: Para aquellos a quienes les gusta el sexo fuerte o la penetración anal, o bien, para quienes quieren sentirse más protegidos durante su encuentro, existen los condones más gruesos que el estándar. Al usar una capa de látex de mayor grosor que el del producto base, se logra dar esa sensación de mayor seguridad y también brinda la confianza de que el condón no se romperá al ser sometido a un coito intenso. Condones con olor y sabor: Muchas veces, las personas evitan el uso del condón durante el sexo oral porque el sabor del látex natural o del lubricante les parece demasiado desagradable. Para resolver este problema, existen en el mercado opciones con saborizantes naturales, como los que se usan para los alimentos. Con estas herramientas no hay pretexto para exponerse a una ITS durante el sexo oral. Condones con sensaciones: Si tú o tu pareja son más audaces y quieren probar cosas distintas, pueden probar los condones que provocan sensaciones de calor o frío, gracias a las sustancias añadidas a su lubricante. El hecho de traer nuevas experiencias puede facilitar que ambos estén dispuestos a usar condón como parte del juego erótico y no lo vean sólo como una obligación para protegerse. Condones sin látex: Y para el más famoso de los problemas, la alergia al látex, no te preocupes, esto también está cubierto. Puedes encontrar condones hechos de otros materiales distintos, principalmente poliuretano, para obtener la misma protección pero sin las molestias de la irritación. Así que ya lo sabes, no importa cuál sea el obstáculo, los preservativos van un paso adelante para cubrir tus necesidades y protegerte de los riesgos de las relaciones sexuales. Y si simplemente quieres abastecerte de condones gratis, acércate a AHF Panamá, aquí los tenemos para ti. Acude a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.
No dejes que estos errores afecten tu salud sexual

Cuando eres adolescente todo es nuevo y emocionante, y más todavía si hablamos de sexualidad. Mientras más te ocultan la información sexual, más curiosidad tienes por saber y, quizás, por experimentar. Es por eso que es importante que las y los adolescentes puedan acceder a información científica y confiable, para que así tomen decisiones informadas. No estamos diciendo que las personas tengan que iniciar la actividad sexual en la adolescencia, sino que algunas de ellas lo hacen, y son esas personas quienes requieren herramientas e información para hacerlo con mayor seguridad. De inicio, usar condón para evitar infecciones de transmisión sexual y algún otro método anticonceptivo para evitar embarazos que no deseas son las recomendaciones base. Sin embargo, a veces las y los adolescentes encuentran estas condiciones difíciles de cumplir debido a la forma en que se desarrolla su vida sexual. Por esto, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Venezuela señala algunos factores que son obstáculos el autocuidado. ¡No cometas estos errores! 1. Tener relaciones sexuales en lugares improvisados: No es buena idea tener sexo sólo porque hay oportunidad. Sí, sabemos que seguir tus impulsos es tentador, pero ¿estás preparado con preservativo? También te arriesgas a que alguien que no quieres te descubra (como la policía). 2. No tener condones a la mano: No sólo en el contexto anterior, sino siempre que sospeches que puedes tener relaciones sexuales, lleva condones contigo. Recuerda guardarlos en un lugar fresco y seco y sin aplastarse, para que se conserven en buen estado. 3. Actuar impulsivamente pensando que no pasará nada: Las personas en su adolescencia (más que en otras edades) tienden a actuar sin prever las posibles consecuencias. Recuerda que el sexo sin condón tiene riesgos, e ignorarlos no los hará desaparecer. 4. No saber utilizar los anticonceptivos: Muchos adolescentes se confían por tener consigo un método anticonceptivo que, en realidad, no saben cómo utilizar. Los métodos hormonales como las pastillas, los parches o las inyecciones deben seguir un esquema específico y una continuidad para que funcionen adecuadamente. Los condones, por otro lado, requieren cierta práctica para colocarlos de forma correcta. Busca información en sitios confiables, ya sea físicos o digitales, para que resuelvas todas tus dudas. 5. No tener dinero para anticonceptivos: Esto no es propiamente un error, sino un obstáculo para cuidar de ti mismo/a. Para solucionarlo, trata de ahorrar algo de dinero al mes para los gastos en anticonceptivos, o acércate a las instituciones gubernamentales o asociaciones que los entregan gratis (como lo hace AHF Panamá con los condones). 6. No entender la importancia de usar anticonceptivos: Ser adolescente o pasarla bien no te librará de enfrentar las posibles consecuencias de tus actos (sexuales). Si no deseas tener un embarazo por el momento, el uso del condón y otros anticonceptivos es lo único que va a evitarlo, no así la suerte ni métodos con alta probabilidad de falla, como retirar el pene antes de la eyaculación. Ahora ya lo sabes, los preservativos y la información científica y confiable te ayudarán a proteger tu salud sexual para que puedas seguir disfrutando de ella. Si tienes dudas puedes acercarte a servicios amigables en materia de sexualidad, como AHF Panamá, donde trabajamos para lograr un mundo sin sida. Si quieres hacerte una prueba de VIH gratis o deseas más información, contacta a nuestra oficina o escríbenos por Whatsapp.
Obtén una mente sana con sexo sano

Solamente con el placer que se obtiene de las relaciones sexuales, éstas ya son una de las actividades más populares. Sin embargo, el sexo tiene otras implicaciones en la salud mental que van mucho más allá de la satisfacción. Aunque los estudios científicos sobre la actividad sexual no son tan numerosos como podrían serlo, sí se han hecho suficientes como para observar que tener una vida sexual activa y satisfactoria es benéfico para la salud mental en general, tal como lo reporta el sitio web especializado Healthline.com. De acuerdo con una revisión de los estudios disponibles, realizada por el doctor Stuart Brody, la actividad sexual podría estar relacionada con beneficios psicológicos y emocionales, tales como: Mayor satisfacción con la propia salud mental. Mayores niveles de confianza, intimidad y amor en tu relación de pareja. Mejor habilidad para percibir, identificar y expresar emociones. Menor uso de tu mecanismo de defensa psicológico inmaduro, es decir, el proceso mental que busca reducir el estrés de un problema emocional. En esto de la vida sexual, la práctica es la clave, pero toma en cuenta que ninguno de estos beneficios tiene que ver, necesariamente, con la frecuencia de las relaciones sexuales. No todas las personas tienen las mismas necesidades de contacto íntimo, por lo que es importante que identifiques el tuyo y el de la persona o personas con las que compartes esta área de tu vida. Por ejemplo, mientras más años cumples, quizás la frecuencia de tus relaciones podría ir disminuyendo, pero no tiene por qué hacerlo su calidad. Aun en la madurez y en la tercera edad es importante mantener una vida sexual activa, ya que otro estudio encontró que aquellas personas entre 50 y 90 años con buena actividad sexual tenían una mejor memoria. Y cabe aclarar que al hablar de actividad sexual, ésta no se restringe a la que tienes con otra persona. La masturbación también te ayuda a obtener algunos de estos beneficios, sobre todo cuando no sientes ninguna incomodidad para realizarla (cuando no consideras que estás haciendo algo malo). Recuerda que esta práctica también es una forma de darte a ti mismo las sensaciones placenteras que no siempre obtienes de las otras personas. Así que ya lo sabes, una buena vida sexual es un pilar muy importante para que tu salud mental mejore y se mantenga en buen estado. Y para mayor satisfacción, recuerda usar siempre condón para protegerte del VIH y otras infecciones de transmisión sexual. En AHF Panamá los entregamos de forma gratuita. ¡Acércate y conoce el resto de nuestros servicios!
Sexualidad en la discapacidad

Conocer a una persona con algún tipo de discapacidad puede ser un desafío. Ya sea que esa persona tenga afectada la movilidad, la vista o el oído, es probable que no hayas conocido mucha gente con esas características antes (asumiendo, claro, que tú no las tienes), por lo que todo será un aprendizaje. Si consideras a esa persona atractiva en un sentido erótico, hay muchos temas importantes que tratar con ella antes de intentar un contacto sexual. Pero lo más importante es tratar de establecer una conversación respetuosa, donde plantees tus dudas de una manera honesta pero también sin prejuicios, y escuches las respuestas con atención. Prejuicios que limitan Muchas veces se da por hecho que las personas con discapacidad no pueden tener una vida sexual. Lo da por hecho el personal de salud, las escuelas o la sociedad en general, pero pocas veces se les pregunta a los directamente involucrados cómo viven esta parte de su existencia. Este tipo de prejuicios puede afectar de forma importante a esta población, sobre todo porque los limita de tener una sexualidad más saludable. Por ejemplo, frente a aquellas personas que no tienen movilidad en las piernas, el personal de salud poco informado podría asumir que no necesita condones y que no tiene actividad sexual que involucre sus genitales. Esto no siempre es cierto, existen diversas condiciones que pueden llevar a alguien a una silla de ruedas, pero no todas ellas interfieren con la genitalidad. Y en caso de que sí haya un problema con la sensibilidad de los órganos sexuales, hay que recordar que el erotismo no está limitado a ellos, por lo que la vida sexual puede desarrollarse con otras muchas partes del cuerpo. Por otro lado, para las personas con discapacidad visual, la información sobre sexualidad (o sobre cómo protegerse de virus como el VIH) no siempre está disponible en el sistema Braille, así que podrían tener más dificultad para encontrar información adecuada a sus necesidades. O para aquellos con discapacidad auditiva, el acercarse a los servicios de salud sexual para buscar condones o métodos anticonceptivos implica, por lo general, la pérdida de la privacidad, pues necesitan la compañía de alguien que conozca el lenguaje de señas y pueda traducir la conversación con el proveedor de servicios de salud. Abre tu mente para disfrutar Si estás interesado en compartir una vida sexual con alguien que tiene algún tipo de discapacidad, lo primero que necesitas es disposición para ampliar tu repertorio sexual, ya sea modificando la estimulación genital o enfatizando alguno de tus sentidos en específico, de modo que tanto tú como la otra persona obtengan la satisfacción que están buscando. Los sonidos, las texturas, las caricias, la manipulación de unas u otras partes del cuerpo, los juegos de rol o muchas otras opciones pueden ayudarte a compartir y disfrutar con alguien que experimenta su cuerpo de una forma distinta a la tuya. Y por supuesto, nunca olvides usar la protección necesaria para cada actividad, ya sea el condón para el coito o barreras o guantes de látex si van a utilizar las manos, la boca y otras zonas del cuerpo. Lo último que necesitas es preocuparte (o preocupar a tu pareja) por una infección de transmisión sexual. Si quieres estar al tanto de tu salud sexual, en AHF Panamá te ofrecemos pruebas de VIH gratis y condones sin costo. Sólo acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp y resolveremos tus dudas.
Chancroide: no, no es una infección de la era tecnológica

Al pensar en infecciones de transmisión sexual (ITS), el VIH suele ser protagonista. Sin embargo, hay otros microorganismos que, sin ser tan graves, sí que pueden complicar tanto la vida sexual como la salud en general. Uno de ellos es el chancroide, o chancro blando, que posiblemente se siente tan mal como suena. ¿Lo conoces? El chancroide es una enfermedad causada por una bacteria llamada Haemophilus ducreyi. Hay que diferenciar el chancro blando que aparece en esta afección del chancro que surge a causa de la sífilis, ya que son dos bacterias diferentes. En este caso, la bacteria del chancro blando es más común en países tropicales, además de que es más común en hombres que en mujeres, y en especial en los hombres sin circuncisión. Según explica el Departamento de Salud del Estado de Nueva York, el chancroide se adquiere por el contacto sexual con una persona infectada, y es más fácil que ingrese al organismo por una lesión existente, como una úlcera, una cortadura o raspadura. Si te infectas, puedes notar una o más úlceras en tus genitales, o bien, bultos. Cualquiera de estas lesiones tendrá un borde rojo, se llenará con pus y se romperá, lo cual dejará una herida abierta y dolorosa. Si no se tratan, este tipo de heridas pueden durar semanas o incluso meses, lo cual, además de las evidentes molestias, también facilita que la bacteria se siga transmitiendo a otras personas a través de esa herida. Por fortuna, existen tratamientos efectivos para acabar con el chancroide, por lo que si detectas alguna lesión de este tipo, es importante que busques ayuda médica y atiendas el problema. Recuerda que las ITS, sobre todo una como esta, que deja heridas abiertas en la piel, son una puerta de entrada para el VIH. Para protegerte, usa condón (y un lubricante a base de agua) en todas tus relaciones sexuales. Si no tienes protección a la mano, en AHF Panamá te apoyamos. Para obtener condones gratis o hacerte una prueba de VIH también gratuita, ponte en contacto con nuestra oficina o escríbenos por Whatsapp.
Sí, a algunas mujeres trans les gustan las mujeres

¿Para qué se hizo mujer si iba a seguir estando con mujeres? es una de las dudas que más confusión generan al momento de hablar sobre la forma en que se relacionan las mujeres trans. Y no sólo ellas: también los hombres trans pueden interesarse en otros hombres. Pero para comprenderlo, debemos entender las diferencias entre identidad de género y orientación sexual. Identidad de género A pesar de lo que se cree, la sexualidad humana no solamente se expresa en el momento de las relaciones sexuales. Es por eso que se considera que los niños y niñas también tienen una sexualidad, pero ésta es totalmente diferente de la de los adultos y consiste principalmente en explorar su propio cuerpo y sus sensaciones. Así, la amplia esfera de la sexualidad se comienza a desarrollar desde edades tempranas. En un primer momento, nos identificamos como niños o como niñas, a esto se le llama identidad de género. Es decir, la identidad de género es la percepción que cada persona tiene de sí misma como hombre o como mujer y es independiente del sexo biológico con el que haya nacido. En muchos casos, una persona se identifica con el sexo con el que nació, a esto se le llama ser cisgénero, y en otras ocasiones, la persona siente y vive como alguien del otro sexo, a esto se le llama ser trans. En ambos casos, la persona debería ser llamada con el género que expresa en su vida cotidiana. No importa si eres un hombre cisgénero o un hombre trans, a final de cuentas, eres un hombre en ambos casos. Lo mismo vale para las mujeres: cisgénero o trans, ambas deben ser consideradas mujeres. Durante mucho tiempo, las personas trans preferían ocultar que habían nacido con otro sexo biológico, debido al estigma y la discriminación que solían enfrentar. Y aunque hoy en día todavía persiste este prejuicio sobre ellas, cada vez más personas trans deciden hablar públicamente de su condición, asumiéndola con dignidad y rompiendo los tabúes sobre ella. Orientación sexual El siguiente concepto es el de la orientación sexual. Esto se refiere a hacia quién te sientes atraído o atraída como potencial pareja sentimental y/o sexual. Para la orientación sexual hay tres principales categorías: heterosexual (si te gustan personas de género distinto al tuyo), homosexual (si te gustan las personas de tu mismo género) y bisexual (si te interesas por personas de cualquier género). Es cierto que recientemente han empezado a surgir nuevas expresiones de la sexualidad que no encajan dentro de las categorías mencionadas. Por ejemplo, hay quienes no se catalogan como hombres ni como mujeres, y asumen una identidad no binaria, o quienes se sienten atraídos por todo tipo de personas sin importar si entran o no en un determinado género (y se reconocen como pansexuales). Sin embargo, estos conceptos abren tanto el abanico de la sexualidad que deberíamos discutirlos en un espacio aparte. Diversas posibilidades Volvamos a la pregunta inicial. Como vimos, la identidad de género y la orientación sexual no son lo mismo, y hay que aclarar que tampoco se condicionan una a otra. Así llegamos al punto de que una mujer trans puede gustar emocional y sexualmente de otras mujeres (sean trans o cisgénero), y entonces estaremos frente a una mujer trans lesbiana (u homosexual, de acuerdo con las categorías que mencionamos antes). Hay que saber que las mujeres trans no asumen una identidad femenina con el fin de relacionarse con hombres, pues bien podrían hacerlo siendo hombres, y serían, en ese caso, hombres homosexuales. Las mujeres trans se sienten y viven como mujeres porque así se relacionan con el mundo, y el objeto de su amor o deseo sexual es algo independiente. Siguiendo esta lógica, las mujeres trans que sí se interesan por los hombres son llamadas mujeres trans heterosexuales. Obviamente, también hay hombres trans que quieren relacionarse con otros hombres (son hombres trans gays u homosexuales), y algunos más que quieren relacionarse con mujeres (hombres trans heterosexuales). Finalmente, tanto hombres trans como mujeres trans pueden ser bisexuales. ¿Para qué tantas etiquetas? La necesidad humana de comprenderlo todo nos lleva a crear clasificaciones. Pareciera que nos da seguridad saber cómo actuará aquél que consideramos una amenaza por ser distinto, y esto aplica para todo tipo de prejuicios y estereotipos: creemos saber cómo actúa alguien de cierta edad, de cierto origen étnico, de cierto país, de cierta religión o de cierta postura política. Identificarlo nos hace sentir seguridad. Pero la realidad es que todas las personas son diferentes, y que los prejuicios pueden llegar al grado de limitar los derechos de quienes, suponemos, son raros. Es por esto que la Organización de las Naciones Unidas estableció el 1 de marzo como el Día Internacional de la Cero Discriminación, para crear conciencia de que, independientemente de nuestras diferencias, debemos fomentar el respeto por todas y cada una de las personas, y acabar con el menosprecio de aquellos que no piensen, sientan o vivan como nosotros. No importa cuál sea tu identidad u orientación sexual, recuerda que si quieres saber más de VIH y otras infecciones de transmisión sexual, en AHF Panamá te ofrecemos un espacio seguro y libre de discriminación. También puedes hacerte pruebas de VIH gratis y obtener condones sin costo. Acércate a nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.
¿Dolor durante el sexo? ¡No lo ignores!

La primera relación sexual de tu vida va a doler es lo que chicos y chicas solemos escuchar durante las primeras conversaciones sobre el tema con amigos. Sin embargo, nos quedamos con la idea de que es así y después de tres, cinco o diez veces el dolor sigue ahí, ¿es normal? Las relaciones sexuales no deberían doler, y si esta sensación está presente, lo más seguro es que algo no está bien. Pero vamos por partes: el dolor durante el coito (la penetración) puede tener diversas causas, y es importante poner atención a todas ellas. Estrés emocional: No es raro que las primeras relaciones sexuales sucedan antes del matrimonio, pero como todavía hay juicios y mitos que pesan sobre ellas, tampoco es extraño que se den en medio de situaciones estrés. Desde el hecho de no tener un lugar tranquilo para hacerlo, tener que hacerlo de prisa o no estar seguros de dar el paso, hasta la preocupación por un embarazo al no estar usando protección, todos estos factores influyen en que no podamos relajarnos al 100%. Esta angustia emocional puede incluso generar padecimientos físicos en las mujeres, como el vaginismo, que es una contracción involuntaria de los músculos vaginales, lo que hace dolorosa o totalmente imposible la penetración. Infecciones de transmisión sexual (ITS): Una posible causa de que el dolor en el coito persista es la presencia de infecciones sexuales. La clamidia, el herpes genital o la gonorrea pueden producir dolor o molestias difíciles de ignorar. Si no se tratan, estas y otras infecciones podrían tener consecuencias más graves, como la enfermedad pélvica inflamatoria, que se presenta cuando el microorganismo invade también el útero, las trompas de Falopio y/o los ovarios. ¿Qué puedo hacer? Lo importante es saber que las relaciones sexuales no siempre van a doler. Si sientes molestias durante la penetración, dilo. Tú puedes parar la actividad sexual cuando lo decidas. El siguiente paso es consultar a un médico para verificar cuál es la fuente del dolor y darle solución. Si no hay una enfermedad identificable en tu cuerpo, vale la pena revisar cómo te estás sintiendo con las relaciones sexuales, si hay algo que te estresa, te preocupa o te hace sentir mal respecto a esa actividad. Y algo muy importante que no debes perder de vista: el dolor puede, de manera indirecta, exponerte a una ITS como el VIH u otras. ¿Por qué? Las molestias durante el coito pueden interferir con la lubricación vaginal, lo cual aumentará la fricción producida por la penetración y puede generar heridas en la mucosa vaginal (o anal, según el caso), esto abre una puerta para microorganismos que causan enfermedades. Y aunque es esencial que te protejas usando condón siempre, la propia fricción también podría llegar a dañar el preservativo, lo que te expone a los mismos riesgos. Si quieres prevenir el VIH y otras ITS, acércate a AHF Panamá, donde podemos orientarte y ofrecerte condones gratis, para que siempre tengas la protección a la mano. Contáctanos en nuestras oficinas o escríbenos por Whatsapp.