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que trabaja en la prevención, detección y tratamiento de VIH. Con 35 años derribando barreras para salvar más vidas.

BRINDAMOS TRATAMIENTO A + DE 2.4 MILLONES DE PERSONAS EN 40 PAÍSES

en América, Europa, África y Asia, con más de 6 mil personas trabajando todos los días por alcanzar el sueño de Un Mundo sin sida.

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donde buscamos impactar para que se garantice el derecho de las personas a la salud, sin importar su capacidad de pago.

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En AHF Panamá brindamos atención gratuita y confidencial en salud sexual en nuestro Espacio Integral de Salud Sexual, donde ofrecemos consejería, pruebas de VIH e ITS, atención y tratamiento para sífilis, clamidia y gonorrea, vinculación y entrega gratuita de condones y lubricantes.
Trabajamos junto a organizaciones sociales e instituciones públicas para que más personas accedan a servicios seguros, dignos y sin prejuicios.

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El PEP me rescató del alcohol y una mala decisión

El tomar PEP fue la mejore decisión que pude haber tomado. Una noche más. De esas donde el ambiente y la música lo llenan todo. Habían sido unas cinco o seis cervezas, pero después fueron ocho o diez hasta que perdí la cuenta. El alcohol corría por mi cuerpo aunque por dentro pensaba aún que tenía el control. Nada podía estar fuera de lo normal, después de todo solo eran unos tragos en el Casco. Una noche de reggaetón Llegamos al bar a las 10 de la noche. El lugar estaba lleno, la música sonaba fuerte y la gente no paraba de bailar Bad Bunny. Mi amigo y yo nos sentamos en la barra y pedimos unos tragos. Al poco tiempo, un grupo de extranjeros se sentó con nosotros. Uno de ellos no dejaba de mirarme. Nuestras miradas se cruzaron varias veces. La atracción era clara, no hacían falta palabras. No sé si fue el alcohol o fue la música, pero terminamos besándonos en el baño del bar, y un rato después ya estábamos en un lugar que no recuerdo bien. Antes de salir le mandé mi ubicación a mi amiga, que se quedó en la fiesta con otras personas. De esa noche no recuerdo mucho. Solo emoción y adrenalina. Aunque hay algo que sí recuerdo bien: tuvimos relaciones sin condón. El miedo de la mañana siguiente A la mañana siguiente, mi cabeza estaba llena de lagunas. Cuando empecé a recordar lo que pude, algo me dejó helado. “No usamos condón”. Sentí que el mundo se me venía abajo. Mi amigo lo notó en mi cara. De inmediato todos los pensamientos trágicos se me vinieron encima. Sé de las infecciones de transmisión sexual y del VIH, y sé que una mala decisión puede ser suficiente para adquirir alguna. De repente mi amigo me dijo: “Ey, tranquilo. A todos nos pasa alguna vez. Solo toma PEP”. No sabía de qué me hablaba. “El PEP es un tratamiento para evitar el VIH. ¿No sabías?” Nunca había escuchado eso. Me dijo que buscara en internet y ahí encontraría todo. Saqué el teléfono y empecé a leer: PEP tratamiento, PEP toma, PEP VIH. Palabras que no conocía. Encontré información clara: el PEP es la profilaxis posexposición, un tratamiento que puede ayudar a prevenir el VIH si se inicia lo antes posible después de una posible exposición. Dónde conseguir PEP Sabía que debía actuar rápido, pero no tenía claro dónde conseguirlo ni cómo empezar. Buscando más información encontré los canales de contacto de AHF Panamá. Decidí escribirles. Me respondieron rápido y me explicaron algo importante: el PEP es una emergencia médica y debe iniciarse dentro de las primeras 72 horas después de la exposición. También me orientaron sobre qué hacer y a dónde acudir de inmediato. Me indicaron que podía ir a una sala de urgencias de un hospital público, como el Hospital Santo Tomás, donde podrían evaluarme y, si era necesario, iniciar el tratamiento. Tomar PEP y respirar otra vez Salí de casa de mi amigo casi corriendo. Sentía miedo y urgencia al mismo tiempo. No quería perder tiempo. Llegué al Hospital Santo Tomás todavía con la cabeza dando vueltas. Expliqué lo que había pasado en urgencias y me atendieron. La doctora me preguntó qué había ocurrido. “¿Fue una relación sin condón?” preguntó con calma. “Sí”, respondí. Me explicó que el PEP tratamiento funciona mejor cuando se inicia lo antes posible, idealmente en las primeras horas, y que aún estaba dentro del tiempo para empezar. También me dijo que el PEP tomado consiste en un tratamiento con pastillas que deben tomarse durante 28 días. Cuando me dieron la primera dosis sentí algo que no había sentido en todo el día: alivio. Ese día aprendí varias cosas. Que los errores pasan. Que una mala decisión puede ponernos en una situación difícil, y que eso no nos hace malas personas. Pero también aprendí algo más importante: existen herramientas como el PEP VIH, y existen organizaciones como AHF que pueden orientarte rápidamente para saber qué hacer y a dónde acudir. Salir de ahí me dejó una sensación distinta. El susto fue grande, sí. Pero también fue un recordatorio claro: cuidarnos significa informarnos y saber que, incluso en momentos de pánico, hay caminos para actuar a tiempo. Pensarlo mejor la próxima vez También me dejó pensando en algo más. Para que exista consentimiento real, las personas necesitamos estar plenamente conscientes de lo que estamos haciendo. Y el uso de sustancias, incluso las legales como el alcohol, implica una responsabilidad sobre nuestro propio cuerpo y nuestras decisiones. No se trata de juzgar lo que pasó esa noche. Se trata de aprender. Hoy pienso más en mí. Cargo condones cuando salgo, porque cuidarme también es respetarme, y respetar a las personas con las que comparto.

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